La Laguna

El Cristo lagunero se reencuentra con sus fieles

El Real Santuario acoge la tradicional ceremonia de Descendimiento y Besapié de la venerada imagen, que, por la tarde, fue trasladada en procesión hasta la Catedral

La santa imagen fue en procesión hasta la Catedral. / SERGIO MÉNDEZ

La Laguna acogió ayer los primeros actos religiosos con motivo de las Fiestas en honor al Santísimo Cristo de La Laguna, celebrándose por la mañana la tradicional ceremonia de Descendimiento y Besapié de la venerada imagen y, por la tarde, la procesión del traslado del Cristo a la Catedral desde su Real Santuario.

La celebración de la mañana comenzó con una solemne eucaristía presidida por el obispo de la Diócesis Nivariense, Bernardo Álvarez. Gran cantidad de fieles abarrotaban el Real Santuario, con especial presencia de personas mayores y algún que otro turista despistado. La celebración contó con la presencia del rector del santuario, Daniel Padilla; del alcalde de La Laguna, Luis Yeray Gutiérrez; del esclavo mayor de la Esclavitud del Cristo, Francisco José Doblas, y del presidente de la Junta de Hermandades y Cofradías de La Laguna, Miguel Ángel Martín.

El prelado nivariense comenzó su homilía recordando que cuando la sagrada imagen fue restaurada, se percibió, claramente, la erosión que tiene en los dedos de los pies y en el costado. Un detalle que en el proceso de limpieza y mejora, se quiso mantener. “Se dejó como estaba porque es una característica que nos habla del testimonio de fe de cinco siglos. Es una prueba de la devoción del pueblo de Dios a esta imagen del Santísimo Cristo de La Laguna. Ese desgaste que tienen la llaga del costado y los pies, es el desgaste de nuestros labios al besar la imagen. Es todo un gesto de gratitud al Señor, pues por él nos ha venido la salvación”, indicó monseñor Álvarez, según informó el propio Obispado a través del portal Nivariense Digital.

El obispo continuó su intervención haciendo referencia a la carta que ha escrito con motivo de esta festividad y que lleva por título Que Cristo habite por la fe en vuestros corazones. Una de las ideas que destacó el prelado nivariense, extraída de esta misiva, fue que todas las ofrendas que le dedican los cristianos a esta imagen del Cristo tienen que ir acompañadas de una profunda fidelidad y obediencia a Dios. “A veces, podemos entender que la religión es la celebración de estos actos hermosos que realizamos: adornar la imagen con flores, venerarla, sacarla en procesión… Y, sin duda, todo eso es una parte muy importante de la fe. Pero se quedaría en nada si no alimentamos, de verdad, nuestro interior para que Cristo habite en nosotros”, relató.

En este sentido, el obispo hizo hincapié en aprovechar el manantial de agua viva que es Cristo: “Las celebraciones de la fe son como el regadío de las plantas. Algo indispensable para que crezcan y den frutos. Por eso, le pedimos al Señor que nos riegue con su gracia para que crezcamos, nos fortalezcamos y demos buenos frutos duraderos”. Al hilo de esta idea, el prelado recordó que los frutos que el Señor quiere que se den, son los de las buenas obras: la limosna, el acompañamiento a los que están solos, perdonar las ofensas, etcétera.

Por último, monseñor Álvarez invitó a los presentes a que no dejen pasar la oportunidad de encontrarse con Cristo vivo en las celebraciones previstas para estos días. “Esta tarde [ayer] comienza la predicación del Quinario el obispo emérito de Albacete, Ciriaco Benavente. Alimentarnos de la Palabra de Dios es un nutriente que todos necesitamos. El día grande del Cristo, luego la Octava… Todo eso es para nosotros, los cristianos. Las Fiestas del Cristo de La Laguna son como un banquete que Cristo prepara para nosotros, para que festejemos el amor que Dios nos tiene. No lo desaprovechemos”, destacó.

Tras la homilía, se bendijeron e impusieron las medallas a los nuevos esclavos de la Esclavitud del Cristo. Posteriormente, el obispo impartió la bendición final y se procedió al tan esperado momento del descendimiento del Cristo. La celebración concluyó con el tradicional acto del besapié, momento en el que se empezaron a escuchar las salvas en honor a la imagen.

Ya por la tarde, a las 18.30 horas, se celebró la procesión del traslado del Cristo, acompañado por decenas de fieles, desde su real santuario hasta la catedral de La laguna, donde permanecerá hasta el 14 de septiembre.

Próxima cita, el 14 de septiembre

La próxima cita importante del programa religioso será el sábado 14 de septiembre, con la procesión cívico militar del pendón de la ciudad desde las Casas Consistoriales hasta la catedral. Una vez en la catedral, se celebrará la solemne eucaristía, presidida por el obispo, y a su término tendrá lugar la procesión de retorno al santuario del Cristo. A las 19.30 horas será la misa de campaña en el atrio-plazoleta, en la que cantará la agrupación musical Achamán, tras lo que se celebrará la procesión de la imagen por las principales calles de La Laguna, concluyendo en la plaza del Cristo con la tradicional exhibición pirotécnica.

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Eucaristía previa a la ceremonia de Descendimiento y Besapié de la imagen del Cristo. / FOTO CEDIDA