v centenario de la primera circunnavegación u protagonismo de tenerife en la gesta histórica

Santa Cruz de Tenerife, ciudad magallánica

La primera vuelta al mundo, iniciada en 1519 por Fernando Magallanes y Elcano, tuvo escala en la Isla durante tres días


Por José Manuel Ledesma*

Santa Cruz de Tenerife forma parte de la Red Mundial de Ciudades Magallánicas, constituida en Sevilla el 1 de febrero de 2013, para dar a conocer la Primera Vuelta al Mundo, iniciada por Fernando de Magallanes en el año 1519 y finalizada por Juan Sebastián Elcano en 1522. La Villa y Puerto de Santa Cruz había sido fundada por los castellanos 25 años antes (1494) y contaba con una población de 200 habitantes, la mayoría pescadores, artesanos y pequeños comerciantes, cuyo alcalde era Marcos Pérez.

En 1506, la Corona española la había designado como Puerto Real de la Isla de Tenerife, lo que implicaba la arribada forzosa de las flotas reales que iban a la colonización de América, y como contrapartida avituallarse de los productos de esta Tierra, tal y como había hecho en 1515 la expedición de Juan Díaz de Solís, descubridor del Río de la Plata.

Fernando de Magallanes propuso al Rey de Portugal llegar a las Indias Orientales atravesando el océano Atlántico, con el fin de encontrar las islas de las especias, situadas en las Molucas, actual Indonesia, que hasta entonces eran transportadas por las caravanas de camelos a través del continente asiático. Ante su negativa, en 1518 le presentó el proyecto al rey Carlos I de España, quien firmó el acuerdo por el que la Corona aportaba el 75% del presupuesto y un grupo de comerciantes burgaleses el otro 25%.

Las especias tenían gran demanda en Europa y eran una importante fuente de ingresos, ya que se utilizaban para mejorar el sabor de la comida y ayudaban a conservarla: Canela, Clavo, Pimienta, Nuez moscada, Jengibre; en la farmacopea: Alcanfor, Quina, Opio; perfumes: Almizcle, Ámbar, Agua de rosas; Iglesias: Incienso; Textil: colorantes para teñir paños, etc. Tras dos años de preparativos, el 10 de agosto de 1519 los cinco navíos de la Corona española zarparon del puerto de Sevilla, con 239 tripulantes: La Trinidad, capitaneada por Magallanes; San Antonio, al mando del Juan de Cartagena; La Concepción, comandada por Gaspar de Quesada y como piloto Juan Sebastián Elcano; La Victoria, dirigida por Luis de Mendoza; y la carabela Santiago, guiada por Juan Serrano.

Después de permanecer 39 días en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), reparando las naves que estaban en mal estado, el 20 de septiembre de 1519 tomaron rumbo a Santa Cruz, a donde llegaron el 26 de septiembre, según consta en la Relazione del Primo Viaggio Intorno al Mondo, de Antonio Pigafetta, explorador, geógrafo y cronista de Venecia, uno de los 31 que sobrevivió al viaje. “El martes 20 de septiembre de 1519 salimos de Sanlúcar con rumbo al SO y el 26 llegamos a una de las islas Canarias, llamada Tenerife, situada a los 28º latitud Norte. Permanecimos en el puerto tres días y medio, durante los que se hizo provisión de carne, agua y leña. De allí fuimos por pez a otro puerto de la misma isla que denominan Monte Rojo, donde estuvimos dos días”. Así como la Narración corta y restringida de Vasco Gómez Gallego, el portugués, compañero de Duarte Barbosa en la nao Trinidad, encontrada por el investigador tinerfeño Carlos Palles. “En el nombre de Dios y a buen salvamento, el 10 de agosto del año 1519 partimos de Sevilla con cinco naves para ir a descubrir las Islas Molucas. Desde Sanlúcar navegamos al sudoeste 960 millas, hasta llegar a las Islas Canarias, donde encontramos la isla de Tenerife, en la cual está el puerto de Santa Cruz, en 28º de latitud Norte”.

Durante su estancia en La Tejita -Granadilla-, data de tierras entregadas por Alonso Fernández de Lugo al Duque de Medina Sidonia en compensación a la ayuda recibida durante la Conquista de la Isla de Tenerife, fueron obligados a subir a bordo Andrés Blanco, Blas Afonso, Hernán López, y Pedro de Indarchi –Pedro de Tenerife-, maestro peguero –elaborador de pez para adobar las naves- . Para que cupiesen tuvo que bajar el sobresaliente Lázaro de Torres.

El  lunes 2 de octubre de 1519, al anochecer, cuando los alisios comenzaron a soplar, los cinco barcos emprendieron rumbo a América, haciendo derrota a la altura de Cabo Verde, para coger la corriente denominada Brasil que les conduciría a sus costas, donde, tras una serie de contratiempos y motines en la tripulación, lograron encontrar el paso del Océano Atlántico al Pacífico, por el Estrecho que llevaría el nombre de Magallanes. Tras la muerte de Magallanes en Mactan, Filipinas, en 1521, solo la Victoria, al mando de Juan Sebastián de Elcano, y la Trinidad a cargo de Gonzalo Gómez de Espinosa, pudieron llegar a las Molucas el 7 de noviembre de 1521, alcanzando el objetivo del viaje. El 21 de diciembre, con las Naos repletas de especias, comenzaron el tornaviaje hacia España. La Trinidad se dirigió hacia el este, intentando arribar a Panamá, y la Victoria lo hizo hacia el oeste, en dirección al cabo de Buena Esperanza. La primera fue capturada por los portugueses y nunca regresó. La segunda, debido a las enfermedades y falta de alimentos tuvo que fondear en la isla de Santiago (Cabo Verde) el 9 de Julio de 1522, fingiendo que formaba parte de una flota española que regresaba de América y había sufrido una tempestad que les había roto el mastelero y la verga del trinquete. Argucia utilizada porque, según el Tratado de Tordesillas, solo los portugueses podían navegar por esas aguas y ellos venían de las Molucas. Obtenido el permiso del Gobernador, 13 marineros bajaron a tierra con el fin de transbordar agua y provisiones, operación que repitieron varias veces hasta que fueron descubiertos al intentar comprar esclavos con especias, siendo retenidos en la isla, motivo por el que la nao tuvo que zarpar con premura, dejándolos en tierra. El sábado 6 de septiembre de 1522 la Victoria entraba en la bahía de Sanlúcar, extenuados y sin fuerzas, pero con 750 quintales de especias en la bodega, lo que haría el viaje muy rentable al cubrir con creces los gastos de la expedición. Cuando Juan Sebastián de Elcano fue llamado por el Rey a Valladolid, llevó consigo muestras de canela, clavo, pimienta y nuez moscada, para que el emperador las disfrutara. Después de pedirle que le diera la cuarta y la veintena parte de los efectos que traían consigo, le suplicó que hablara con el rey de Portugal para lograr la libertad de los 13 hombres que tanto tiempo le habían servido y que estaban presos en Cabo Verde, los cuales llegarían a Sevilla semanas más tarde, lo que hacía un total de 35 supervivientes. Entre ellos estaba maestre Pedro de Tenerife. Carlos I, le dio por escudo un globo terráqueo con la leyenda Primus Circumdedisti Me. Fuiste el Primero en Circunnavegarme. La primera vuelta al mundo demostraba la redondez de la Tierra, y cambiaría para siempre su concepción, pues todos los mapas quedaron obsoletos ante la gran cantidad de nuevos datos.

Tres días en Tenerife: del 26 al 29 de septiembre de 1519

La primera circunnavegación fue una hazaña que tuvo repercusiones inmediatas en múltiples ámbitos: comercio, comunicaciones, botánica y zoología, cartografía, la propia constatación de que la Tierra era esférica y no solo redonda… Como dice Carlos Martínez Shaw, “la primera vuelta al mundo fue la pieza clave, o más aún, la clave de bóveda para que hoy podamos hablar de una primera globalización o de una primera mundialización”. Tanto Santa Cruz de Tenerife como Granadilla de Abona, como ciudades magallánicas que son, conmemoran estos días con diferentes actos el V Centenario de la Vuelta al Mundo de Magallanes y Elcano, que hicieron escala en la isla de Tenerife entre el 26 y 29 de septiembre de 1519.

*Cronista oficial de Santa Cruz de Tenerife

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