Sociedad

Wilfredo Asumu, creador de Akara: “Todos los niños tienen derecho a ser operados cuando lo necesitan”

Asumu trabaja en un proyecto de moda deportiva con la idea de mejorar la asistencia médica de los jóvenes de todo el mundo

Wilfredo Asumu, creador de Akara. DA
Wilfredo Asumu, creador de Akara. DA

Sabía que lo iba a llamar y buscó un hueco en su apretada agenda para atenderme. Una voz fina me saluda desde Madrid, donde asiste a una serie de charlas y congresos de moda. Me cuenta que se ha reunido con personas que están interesadas en su proyecto, Akara, que en su dialecto, el fang, significa ‘cuidar’. Wilfredo Asumu, Will para los amigos, llegó a Lanzarote en 2011, con 17 años, tras haber pasado un auténtico calvario en su país, Guinea Ecuatorial. “Hace 20 años, cuando tenía 11, le pedí permiso a mi abuela para jugar con mis amigos al fútbol, pero, como es típico de las abuelas, no me lo dio, así que me escapé y fui a jugar”, me confiesa. “Minutos después de comenzar el partido me rompí la rodilla, estaba en shock, era un niño y no sabía como actuar. Lamentablemente, mi abuela no tenía los recursos necesarios para pagar ningún tipo de asistencia médica y no pude recuperarme bien”, relata. Unos años más tarde, Wilfredo dio forma a una idea de negocio que tiene el objetivo de financiar la tercera expedición de médicos del Hospital Doctor Negrín a su país para que ningún niño se vea obligado a abandonar su sueños por culpa de una lesión. Estudió un Máster en Dirección de Empresas y después se dejó asesorar por el área de Emprendimiento de la Fundación General de la Universidad de La Laguna (FGULL), cuyos profesionales se dieron cuenta del potencial de ‘Akara’ y le dieron las herramientas para que hoy sea una realidad.

-¿Va a muchos eventos de moda?
“Intento ir. Más ahora, que me dedico a este proyecto.

-Sus dos pasiones son el deporte y la moda. En qué momento dijo: “Voy a crear una marca de ropa para ayudar a los niños”. 
“En 2017 empecé a testear con la marca. Llegué a España en 2011, con 17 años. En esos primeros meses fui al médico para ver qué podían hacer con mi rodilla, que me la lesioné jugando al fútbol con 11 años y no pude recuperarme del todo debido a las escasas prestaciones médicas de mi país, Guinea Ecuatorial. Todavía no me articula del todo bien y quería ver si aquí podía conseguir alguna mejora o si podían operarme. Los médicos, después de todas las revisiones que me hicieron, me dijeron que tenía dos opciones: una, la que más me recomendaron, es que fuera al gimnasio y fortaleciera los músculos para que la lesión no me provocara escoliosis; la otra, operarme, pero no estaban seguros de que saliera del todo bien. Al final me decidí por la primera. Me gustaba ir al gimnasio y empecé a fijarme en la vestimenta de la gente y también en la ropa deportiva de algunos influencers, aunque la de ellos no es la que llevamos normalmente al gimnasio. Ahí me dije que podía hacer algo productivo para que otros niños no pasasen por lo mismo que yo. Y así me veo ahora, colaborando con una ONG en la que podemos hacer alguna cosa dirigida a los niños. Eso es lo que me mueve. Compré algunas camisetas que me gustaban por Internet, las rediseñé y las llevé al gimnasio. Los chicos me preguntaron que de dónde las sacaba y me hicieron los primeros pedidos. Así comenzó todo”.

-¿Cuál fue el siguiente paso?
“Yo tenía claro que quería abrir un negocio, así que hice un Máster en Dirección de Empresas. Después presenté el proyecto en la Lanzadera incubadora de ideas en Valencia, donde me dieron un buen feedback, pero me dijeron que no podía demostrar que la gente estaba interesaba en el producto porque no tenía una página web. Me pidieron que volviera a presentarlo integrando algunas indicaciones como esa. Mientras tanto, fui mirando en qué sitios podía presentar mi idea, porque cuando tu tienes un proyecto y te dicen que “no”, no puedes quedarte ahí. En ese proceso di con el ‘Programa Explorer, ‘Jóvenes con Ideas’ del Banco Santander y me apunté. Me dijeron que les interesaba, pero que habría una selección porque había muchos proyectos de toda España”.

-Le fue bien, ¿no? 
“Sí. Quedé entre los diez primeros proyectos que terminaron el Programa en Tenerife.

Wilfredo Asumu, creador de Akara. DA
Wilfredo Asumu, creador de Akara. DA

-Quiere contribuir con su proyecto en la III expedición de médicos del Hospital Doctor Negrín a Guinea Ecuatorial para tratar a niños en riesgo de exclusión social y con problemas de salud. 
“Exactamente. Lo vamos hacer con la Fundación Martínez Hermanos en la segunda quincena de noviembre. Ese será solo el primer paso. Yo creo que los niños son niños en cualquier parte y yo quiero empezar ayudando en el origen de mi problema. Pero también quiero ayudar a los niños de otros países, por eso quiero crecer. También quiero trabajar con alguna ONG para ayudar a los niños de Canarias. Siempre hay que decidir un primer lugar para empezar a trabajar y yo elegí mi país”.

-Vamos, que su único propósito es ayudar…
“Sí. Porque yo lo pasé muy mal. Un niño no tiene que pasar por ese tipo de situaciones. Cuando eres un niño no tienes medios. Una vez en Canarias me dijeron que si me hubiera operado no habría pasado por todo lo que pasé. Si eso pasa aquí te operan en dos días y te recuperas. Yo ya sé que tendré esto el resto de mi vida. Sé que una niña pasó por lo mismo que yo cuando se lesionó de un brazo. No tuvo asistencia médica y no se pudo recuperar del todo”.

-La asistencia médica en Guinea no era la mejor por aquel entonces.
“Yo no la tuve. Pasé seis o siete meses muy duros. Imagínate que tienes una lesión en la rodilla y no recibes asistencia. Me tenían que sostener a fuerza bruta entre cuatro o cinco personas, mientras uno, que se supone que sabe, me estiraba la pierna para intentar colocarme la rodilla. Yo les hacía de todo, pero no había manera de pararlo. Pasé demasiado dolor. Siempre lo digo, podría haber muerto de dolor. Luego, me trataban a base de hierbas, medicamentos tradicionales y paños calientes. No me parece nada correcto que no hayan médicos que puedan operar a los niños o que puedan darle asistencia”.

-¿Le gusta mucho el fútbol? 
“Sí, mucho. Mi sueño era ser futbolista. Se me daba muy bien y me encanta el Real Madrid. Cuando llegué a Lanzarote empecé a entrenar allí, pero sentía muchos dolores y tomé la decisión de no seguir jugando”.

-¿Cómo se ve en el futuro?
“Lo que me mueve ahora es este proyecto. Y si puedo ayudar a dos, tres, cuatro o cinco niños estaré enormemente feliz”.

-¿Qué prendas ofertará Akara?
“Vamos a sacar camisetas y sudaderas para lo que es la campaña. La idea es sacar una línea de ropa con algún estampado y con colores inspirados en África, porque nosotros somos gente muy alegre y positiva, y eso es algo que quiero transmitir. La palabra Akara, en mi dialecto, significa ‘cuidar’.

Akara from Akara Social on Vimeo.