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Nancho Novo: “Mi personaje es el típico ‘hijoputa’ salado”

Hoy Nancho Novo estrena la obra 'Trigo sucio', con texto de David Mamet, en el Teatro Guimerá, uno de los platos fuertes del festival Telón Tenerife

Nancho Novo. | SERGIO MÉNDEZ

Hoy se estrena la obra Trigo sucio en el Teatro Guimerá, uno de los platos fuertes del festival Telón Tenerife. Será a partir de las 20.30 horas y con Nancho Novo (La Coruña, 1958) como protagonista de este texto escrito por el dramaturgo norteamericano David Mamet.

– ¿Cómo le llega Trigo sucio?

“Un día recibí un mensaje de Juan Carlos Rubio, que me quería ver para proponerme una cosa. Quedamos y me dijo que tenía una obra de Mamet, la última y enseguida me atrajo la idea. Pensé ‘estos me van a quitar de hacer El Cavernícola después de 13 años’. Y me animé”.

– Su personaje es el Sol sobre el que pivotan el resto de protagonistas. ¿Cómo se prepara un personaje así: odiado pero que llega a poner de su lado al público?

“Yo voy a intentar que el público se ponga de mi parte. Sé que lo tengo difícil, obviamente. Yo no puedo platear mi personaje pensando en poner mi punto de vista crítico sobre él. Lo que tengo que hacer es defenderle todo lo que pueda. Y dentro de eso he intentado que mi personaje pueda caer bien. Es un populista. La analogía que siempre pongo para que la gente lo entienda es: Jesús Gil. Un tío que puedes calificarlo de muchísimas maneras pero que indudablemente le caía muy bien a mucha gente. Yo conozco más personajes, productores conocidos, que tú dices ‘qué hijoputa más salao’. Yo trabajé con un productor, que si te digo el nombre lo conocerás pero no te lo voy a decir, que hace muchos años, cuando yo estaba empezando, un día lo vi en una cafetería al lado del teatro y le dije: ‘Oye Fulanito, ¡que estamos sin cobrar!’, y me saca un fajo de billetes enorme y me dice: ‘¡Que no te falte de nada Nancho, hombre! ¡¿Cuánto quieres?!’. Yo le dije que no quería que me diera nada sino que nos pagara la nómina. Era de estos hijoputas salaos. Caen bien a pesar de que son unos canallas”.

– Jonh Malkovich hace su papel en Londres. ¿Le dan miedo las comparaciones?

“No, realmente no me dan miedo. A priori, antes de enfrentarme al personaje, sí me lo daba. No la comparación sino no estar a la altura. Cuando lo vi en Londres, lo que envidié de él es la relajación que tiene en escena, la presencia escénica que tiene es impresionante. Pero una vez que empecé a trabajar el personaje me di cuenta de que yo lo llevo por otra parte, es totalmente distinto, pero porque también la dirección es diferente. Me siento muy seguro y me gusta mucho lo que estoy haciendo. Las comparaciones son odiosas pero creo que mi trabajo no desmerece en absoluto el que puede hacer Malkovich”.

– ¿Pensó que ver la interpretación de Malkovich podría contaminar o condicionar la suya?

“No ha sido el caso. Yo pensaba que me iba a pasar más pero no, porque la propuesta es tan diferente, desde el estilo de escenografía hasta la relación de los personajes… A mí lo único que me gustaría que me contaminase Malkovich es esa relajación que tiene en escena. El personaje es gordo y llevamos muchas cosas encima, tenemos los focos… Ayer tuvimos el primer ensayo aquí y sudé como un becerro. Mi gran objetivo es conseguir, como Malkovich, no sudar. No sé si a él le tenían puestos ventiladores pero el tío no sudaba una gota”.

– ¿Qué tiene David Mamet que todos los actores están deseando interpretar alguna de sus obras?

“Porque escribe muy para actores. Es un dramaturgo que conoce muy bien el mecanismo del teatro. Los personajes con Mamet tienen mucha enjundia y muchas aristas para trabajar en ellos. Y luego toca temas que son muy actuales. Después te pueden interesar unos más que otros… Es un tipo que controla mucho la dramaturgia”.

– Hablando de temas actuales, tal y como está la situación en España, ¿el teatro debe ser reivindicativo?

“No. Admito que el teatro puede ser reivindicativo, igual que admito que sea simplemente expositivo, intrascendente, delirante o hiriente. El teatro puede ser de muchas maneras, no solo reivindicativo. Creo que el objetivo del teatro, lo fundamental, es entretener. Y una vez te han entretenido viene todo lo demás, porque a mí, si me haces una reivindicación y me has aburrido, la reivindicación no me vale para nada. Si me quieres contar una historia trágica y herirme pero no me entretienes, no me sirve para nada. Primero entretedme y luego vendrá todo lo demás”.