Claves para ser brillante

Propósitos: ¿año nuevo, vida nueva?

A punto de finalizar una nueva vuelta al calendario, para muchos es el momento ideal de hacer balance y revisar los logros, retos o asuntos pendientes

A punto de finalizar una nueva vuelta al calendario, para muchos es el momento ideal de hacer balance y revisar los logros, retos o asuntos pendientes que han quedado atrás y, cómo no, de elaborar ilusionantes listados de buenos propósitos.

El año nuevo trae consigo factores psicológicos que propician nuestra predisposición a dejar atrás lo malo y encarar una nueva etapa con la esperanza de cumplir esos sueños que, por alguna razón, se nos siguen resistiendo o para los que nos sentimos totalmente dispuestos a aplicarnos. Algo que, para ser realistas, nos resulta tan motivador como difícil de conseguir.

BORRÓN Y CUENTA NUEVA

Llevar una dieta más saludable, practicar ejercicio físico, bajar de peso, ahorrar, dejar hábitos perjudiciales o adquirir nuevas habilidades lideran el ranking de los propósitos más solicitados al nuevo año. Pero ¿porqué es tan difícil cumplirlos?

Numerosos estudios demuestran que a lo largo del primer trimestre del año hasta el 80% de esas metas se han desmoronado como una torre de naipes. Y es que esto de plantearnos nuevos hábitos, o de desactivar aquellos que nos perjudican, no es tarea fácil para nuestro acomodado cerebro. Por supuesto, nos va a resultar mucho más sencillo continuar con las rutinas habituales que apenas requieren esfuerzo y prácticamente realizamos de forma automatizada. Volver a las andadas es lo más natural si no disponemos de una estrategia algo más elaborada que nos acerque a los propósitos deseados. Así que para hacer un verdadero borrón y cuenta nueva hará falta algo más que buenas intenciones.

OBJETIVOS INTELIGENTES

Hacer un listado de metas es el primer paso, pero cómo las definimos y qué estamos dispuestos a hacer para lograrlas es la combinación perfecta para tener éxito. En este contexto el Coaching, disciplina que acompaña a las personas en el logro de sus metas, nos proporciona multitud de valiosas herramientas para potenciar nuestros recursos personales y ponernos manos a la obra. Así que, para empezar te propongo aplicar el “método SMART”, acrónimo que traducido del inglés significa “inteligente” y que hace referencia a las cinco características que definen un objetivo formulado para focalizar nuestros esfuerzos, aclarar ideas y enseñarnos la dirección correcta para alcanzarlo:

1. Específico. ¿Qué quieres conseguir? Defínelo lo más detalladamente posible. No es lo mismo decir “quiero ponerme en forma” que concretar qué es exactamente ponerse en forma para ti. Siguiendo este ejemplo podríamos reformular diciendo “quiero practicar natación tres veces por semana”, o “quiero mejorar mi alimentación con una dieta a base de frutas y verduras”. Tu eliges, pero sé claro y preciso.

2. Medible. ¿Cómo sabrás que has alcanzado tu meta? Para medir nuestro progreso necesitamos cuantificar los resultados que obtenemos. Si tu objetivo es bajar de peso tendrás que determinar cuantos kilos deseas bajar para estar en tu peso ideal y hacer seguimiento de lo que vas perdiendo cada semana o cada mes.

3. Alcanzable. ¿Es posible alcanzarlo? Para mantenernos motivados y no desalentarnos debemos marcar objetivos realistas, que dependan de nosotros mismos y para los que nos veamos capaces. Si, por ejemplo, tu meta es trabajar como recepcionista de un hotel es posible que necesites ciertas habilidades como dominar idiomas, algo que podría ser un objetivo en sí mismo si no disponemos de este recurso.

4. Relevante. ¿Para qué quieres conseguirlo? Para estar realmente comprometidos y sentir que vale la pena el esfuerzo debemos asegurarnos de que nuestro objetivo está alineado con nuestros valores y que su impacto en nuestra vida, salud, bienestar, familia, etc. es positivo e importante. Encontrarle un sentido a las cosas que hacemos es tanto o más valioso que el mero hecho de alcanzarlas.

5. Temporalizado. ¿Cuándo quieres conseguirlo? Es necesario marcar cuando comenzarás y cuando estimas alcanzar tu meta, precisando plazos temporales, fechas límite, horarios, etc. Si deseas conseguir algo es indispensable planificar y hacer seguimiento de tus pequeños logros. En caso contrario, podrías caer fácilmente en las cautivadoras garras de la “procrastinación”, esa curiosa habilidad que tenemos los seres humanos para dejar las cosas para mañana.

Se trata de poner el foco en lo importante, enseñarle a nuestro cerebro lo que queremos conseguir y empezar a dar los pasos que nos acerquen a nuestros propósitos. Sin olvidar que conseguirlo implicará generar nuevos hábitos, programar nuevas acciones que nos lleven a resultados diferentes con constancia, motivación y algo de esfuerzo, pero sobre todo, disfrutando del camino.

El nuevo año nos brinda la oportunidad maravillosa de poner el cronómetro a cero, de empezar de nuevo o seguir en lo que estamos. No esperes el momento ideal, tu momento es el que tu eliges.

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