
Los alumnos del CEIP La Corujera, en Santa Úrsula, retomarán las clases el viernes o la próxima semana y no hoy como el resto de escolares de Canarias para poder redistribuirlos en los módulos del centro que no están afectados. Para ello será necesario trasladar mobiliario y material, una tarea en la que también colaborarán las familias y personal municipal.
La decisión fue consensuada ayer durante la reunión que mantuvieron los padres, responsables de la Dirección General de Infraestructura Educativa, del Ayuntamiento y del equipo directivo del colegio, en el salón de plenos del Ayuntamiento, tal y como se había acordado la semana anterior.
Previamente lo hicieron los técnicos de ambas administraciones y luego, los responsables del Ayuntamiento y el colegio.
El lunes 16 de diciembre una parte del techo del recinto, en concreto, del módulo de música, se cayó y eso obligó por cuestiones de seguridad a cerrarlo al día siguiente y suspender todas las actividades previstas, desde excursiones hasta el festival de Navidad con la consiguiente consecuencia para el alumnado que estuvo ensayando durante varios días. Este hecho fue informado al citado departamento regional, que encargó un estudio para determinar el estado de la infraestructura cuyos resultados se conocieron ayer y se trasladaron a las familias.
El informe revela que no hay daños estructurales en el edificio y se descarta asimismo que esté afectado por aluminosis, confirman desde la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias.
No obstante, indican que se realizará una cata que afecta a dos aulas “por seguridad y por descartar todo tipo de peligro”. Una vez se culmine, se repondrá el techo del aula de música de forma paralela al desarrollo del segundo trimestre.
Traslado de aulas
Debido a que no hay peligro para continuar las clases allí se decidió trasladar cuatro aulas, cerrar el módulo de Infantil, y queda pendiente de confirmar el comedor, aunque la cocina estará operativa.
Al finalizar la reunión, en un abarrotado salón de plenos, padres y madres de los alumnos se mostraron conformes con la decisión porque no supondrá un cambio de centro y tampoco de tutores y al mismo tiempo evita uno de sus mayores temores, que era separar a los niños de sus compañeros, con los que llevan juntos desde el comienzo del curso escolar.





