
La Casa Mascareño es uno de esos tesoros patrimoniales a los que Santa Cruz ha venido dando la espalda durante años. Declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en 2008, su deterioro es visible a simple vista, con pintadas y desconchados, un abandono del que empezará a salir el próximo mes, cuando den comienzo las obras de rehabilitación que convertirán a este inmueble en la segunda Casa de la Juventud de Santa Cruz. Así lo confirmó a DIARIO DE AVISOS el concejal responsable del Distrito Salud-La Salle, Andrés Martín. “La obra ya fue adjudicada a la empresa Iscan Norte y aún está pendiente la adjudicación de la dirección facultativa, algo que esperamos solucionar también este mes, una vez que se cumpla el plazo dado a las empresas para que subsanen la documentación que faltaba en algunas propuestas”. “Desde que se adjudique y se firme el acta de replanteo -continuó- la previsión es que la obra de comienzo en febrero”.
Como detalló el edil, la rehabilitación se ha adjudicado a la empresa Iscan Norte por 866.061 euros, lo que supone una reducción de 133.000 euros sobre el presupuesto base de licitación que ascendía a 957.338,74. El plazo de ejecución de la obra es de 18 meses.
La premisa básica del proyecto es la recuperación y potenciación de los valores que su arquitecto original, José Blasco, confirió a la casa. Así, se contempla la recuperación de los volúmenes originales y la demolición de los cuerpos que fueron añadiéndose al conjunto con posterioridad. También se repondrán las carpinterías interiores y exteriores y los pavimentos contemplados originalmente. De acuerdo con el proyecto técnico aprobado, la casa dispondrá, en sus tres plantas, de espacios de ensayo y de grabaciones musicales y de baile; zonas polivalentes y salas de informática o para impartir talleres.
La Casa Mascareño constituye uno de los ejemplos de arquitectura domestica racionalista de José Blasco. En ella se resalta el valor que otorgaba al marco climático lo que se aprecia en la importancia que da a las terrazas y voladizos.
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Desde el Ayuntamiento se pretende que la Casa Mascareño sea un centro de acción de la cultura urbana para los más jóvenes. Con la Casa Siliuto ya en funcionamiento, se pretende que la de La Salud se centre en cuestiones más específicas y muy demandadas como grafiti, breackdance, muralismo o rap, ámbitos en los que no se está haciendo nada específico.





