Granadilla de Abona

Los okupas de San Isidro se ‘atrincheran’ en el edificio ante el temor al desalojo

Los propietarios del inmueble contrataron a una empresa de seguridad para recuperar los 12 pisos que están ocupados

La Guardia Civil no ve ilegal la presencia de los miembros de seguridad privada / DA

Un grupo de 12 familias, compuestas por 22 adultos y 10 niños, no pueden ni entrar ni salir de las viviendas que ocupan desde hace dos años en un edificio de tres plantas en la calle Venezuela, esquina avenida Néstor Álamo, en San Isidro, en Granadilla de Abona, ante la presencia, desde el lunes, de cuatro miembros de seguridad privada contratados por una empresa que recientemente ha adquirido el inmueble para su venta.

Según Israel, miembro de la Plataforma por una Vivienda Digna Montaña Clara, desde las nueve de la mañana del lunes se personaron cuatro miembros de una compañía de seguridad que impidieron el paso a todos aquellos que trataron de entrar en las viviendas a través de las zonas comunes, sin ninguna orden judicial. Avisada la Guardia Civil, el sargento del puesto de Granadilla, indicó a los vecinos que no podían hacer nada para impedir la presencia de la seguridad privada, algo que repitieron ayer cuando algunos de los okupas pedían con insistencia que dejaran paso a sus hijos para que pudieran acudir al colegio.

Los nuevos propietarios del edificio pretenden remodelarlo y poner en venta o alquiler las viviendas y para ello necesita que estén desocupadas. Por esto han contratado a la empresa Máxima Seguridad, con el objetivo de recuperar la propiedad en 12 de 22 viviendas, ocupadas por los actuales inquilinos desde hace unos dos años.

Sin embargo, desde la plataforma Montaña Clara se recuerda que para desalojar a los que ahora ocupan esas viviendas se requiere una orden judicial de lanzamiento y una vez producido este ver las necesidades sociales de las 12 familias y si alguna tiene derecho a un alquiler social a través de los Servicios Sociales de Granadilla, al tener rentas inferiores a los 400 euros mensuales.

Ayuntamiento

Desde el Ayuntamiento de Granadilla de Abona se comunica que no tenían constancia del problema, excepto por lo publicado en DIARIO DE AVISOS en su edición de ayer, y en todo caso “se trata de un asunto privado, sin que exista ningún comunicado judicial de desalojo”, informan. Izquierda Unida, en Granadilla, a su vez, exige que intervenga el Cabildo o Gobierno de Canarias, “ahora que son de izquierdas”, dijo el exconcejal Félix Hernández.

Casi todos los 22 adultos y 10 niños que habitan en el edificio se mantenían ayer en sus viviendas, mientras los que estaban ya fuera han sido recolocados en casas de algunos vecinos, ante la imposibilidad de entrar en el edificio por la continua presencia de los cuatro miembros de seguridad, de día y de noche, y con miedo a salir ante la eventualidad de no poder regresar luego a sus viviendas.

Ayer se personaron también en el lugar miembros del proyecto Base 25 del Cabildo para recoger informes de las familias sobre su situación social y laboral, mientras se produjeron algunos altercados entre la seguridad y miembros de la Plataforma Montaña Clara, por querer permanecer en uno de los inmuebles ocupados, algunos de ellos, como los de la primera planta, con las ventanas tapiadas con bloques de cemento desde que en 2007 el edificio fuera desvalijado a poco de terminarse su construcción bajo la figura del VPO (Vivienda de Protección Oficial).

Más de medio millar de okupas en media docena de edificios

El último gran desalojo en San Isidro se produjo en julio de 2017, cuando agentes de la Guardia Civil actuaron por orden judicial para desalojar a los ocupantes de 40 viviendas de El Barco, un edificio de La Jurada, propiedad del Banco Santander. El desalojo, de personas y sus enseres, se produjo sin incidentes, aunque se vivieron escenas muy emotivas. La concejala de Servicios Sociales, María de la O Gaspar, reconocía entonces que “el municipio tiene una gran cantidad de okupas y es una situación difícil, ya que tenemos más de 12 edificios ocupados que tal vez puedan traducirse en 500 okupas”. Hoy en día esa cantidad es superior n