Más espacios verdes en rotondas, accesos y jardines para vestir la TF-1. El Gobierno de Canarias ha dado un primer paso hacia la mejora paisajística del corredor de unos 20 kilómetros de la autopista TF-1 que conectan el aeropuerto del Sur con la zona turística de Playa de Las Américas. El viceconsejero de Infraestructuras del Ejecutivo regional, Francis González, presentó ante empresarios y ayuntamientos afectados un estudio que traza las primeras líneas maestras de esta futura actuación.
Al encuentro, celebrado en el Ayuntamiento de San Miguel de Abona, asistieron representantes de distintos colectivos empresariales del sur de la Isla. El documento contempla intervenciones de distinto calado en varios puntos de acceso a lo largo del trazado, entre ellos el enlace de Guaza, el remate pendiente del polígono de Las Chafiras y la mejora de las rotondas y los entornos próximos y/o adyacentes a la autopista. Según explicó el propio viceconsejero a este periódico, se trata todavía de “un planteamiento embrionario” que aporta orden al proceso. Es a partir de ahora cuando, contando con propuestas del sector empresarial y los propios consistorios, se deberán definir los pasos concretos a seguir.
UN CORREDOR MARCADO POR EL URBANISMO
El estudio arranca del tramo comprendido entre San Isidro y Los Cristianos, uno de los que mayor transformación antrópica acumula en la Isla. Esta hoja de ruta ahonda en “décadas de crecimiento urbanístico, turístico y logístico que han ido sustituyendo el paisaje volcánico y árido original del sur por sectores continuos de infraestructuras, urbanizaciones y actividad económica de alta densidad”.
Según el documento, la autopista cumple hoy cuatro funciones simultáneas que con frecuencia resultan incompatibles entre sí. Por un lado, vertebra la movilidad entre los municipios del sur y conecta sus principales polos económicos, residenciales y turísticos.
Por otro, actúa como una barrera física y visual que rompe la continuidad del paisaje costero, fragmenta ecológicamente el territorio (afectando a barrancos y a los escasos suelos agrícolas que sobreviven) y concentra impactos ambientales derivados de la intensidad del tráfico y de las sucesivas ampliaciones.
El diagnóstico apunta a la “reducción del impacto visual y acústico” mediante barreras vegetales de árboles y arbustos, crear corredores ecológicos que conecten los ecosistemas locales, dotar a la vía de una identidad paisajística propia más allá de su función infraestructural, emplear la vegetación para mejorar la calidad del aire y combatir el calor en los tramos urbanos y periurbanos, y enmarcar toda la actuación en un criterio de sostenibilidad a largo plazo.
La Viceconsejería ya cuenta con precedentes en esta línea, pues recientemente ha impulsado en Lanzarote actuaciones de integración y restauración paisajística en la LZ-3, un enfoque que ahora traslada al principal eje de entrada turística insular.
Una reivindicación empresarial
La propuesta responde a una demanda planteada por las organizaciones empresariales del sur. Así lo relató Javier Cabrera, representante del Círculo de Empresarios del Sur de Tenerife (CEST), quien recordó que el sector trasladó entonces al viceconsejero el mal estado de las carreteras de la zona, agravado tras la finalización del cruce de Las Chafiras, que dejó a su paso escombros y taludes sin tratar. En aquella reunión, según detalla Cabrera, se constató que el presupuesto destinado a ajardinamiento y paisajismo era “mínimo”.
El sector empresarial defendió entonces que el corredor de entrada desde el aeropuerto del Sur hasta la principal zona turística de la Isla “merecía vías ajardinadas y un tratamiento paisajístico acorde con la categoría del destino”.
En la reunión se acordó la necesidad de establecer prioridades sobre las zonas donde resulta más urgente intervenir, mediante un plan por fases que permita actuar sobre la totalidad del corredor en un “plazo razonable”.
El estudio presentado ya contempla, además, la futura ampliación de la TF-1 en sus tramos entre Oroteanda-Las Américas, actuación que el sector empresarial “espera ver licitada próximamente”.
Desde el CEST reclaman que las primeras actuaciones paisajísticas arranquen “a la mayor brevedad” y que el proyecto sea vinculado a un plan plurianual, de forma que su ejecución “no dependa de eventuales cambios de gobierno”.






