8m: dÍa internacional de la mujer

Agael León: “La artesanía era el motor que movía la economía de nuestra casa”

Esta maestra artesana desprende buena energía; la misma que emplea para crear piezas de barro de extraordinaria similitud con las que elaboraban los antiguos pobladores de las Islas
FOTO: Sergio Méndez

Es una luchadora nata, autónoma desde pequeña y amante de su oficio. La espontaneidad es uno de sus puntos fuertes, que, de hecho, la llevaron a encadenarse el año pasado al pino centenario de Agache para defenderlo de unos malecones que el Consistorio de Güímar quería colocar en la base del árbol, pudiendo llegar a limitar su crecimiento. La maestra artesana Agael León (Güímar, 1965) desprende buena energía; la misma que emplea diariamente para crear piezas de barro de extraordinaria similitud con las que elaboraban los antiguos pobladores de las Islas.

– ¿De dónde surgió su interés por la artesanía canaria?

“En mi casa, cuando yo era pequeña, mi abuela y mi madre, desde que se levantaban por la mañana, se sentaban en el bastidor a calar. La artesanía era una necesidad, el motor que movía la economía de nuestra casa”.

– Entonces su familia se dedicaba profesionalmente a ella.

“Las mujeres sí. Los hombres a la agricultura y lo que había en El Escobonal, en la comarca de Agache que, por cierto, también es la cuna del calado en la Isla”.

– ¿Y cuál fue su primer contacto real con el oficio?

“Contacto directo con mis manos a los 6 años. Me ponían a preparar la tela para que ellas pudieran calar, y a medida que pasó el tiempo le cogí manía al calado, porque me quitaron horas de juego como niña porque se necesitaba el dinero y tenía que ayudar. Luego me fui dedicando más al reciclado de materiales; soy muy ecologista y me gustaba reciclar”.

– ¿Cuál es su concepto del ecologismo? Hay muchas vertientes y perspectivas distintas.

“Lo que está de moda ahora yo lo hacía con 15 o 20 años, daba talleres, llevaba a la gente de excursión, les explicaba las plantas. Quería que conocieran el medio, porque las personas tienen que conocer su entorno para poderlo amar, es decir, tú no amas algo que no conoces. Mi lema como ecologista siempre ha sido ese: tú tienes que darlo a conocer para que la persona quiera aquello que tiene en su entorno más próximo, que es donde puede actuar ”.

– ¿Cómo llegó al barro?

“Empecé con un palmero, en un curso de monitor de tiempo libre, y fue mi primer contacto con el barro. Vi que con aquel material podía hacer y expresar muchas cosas que con el reciclado a mí no me daban, entonces empecé con el barro”.

– ¿Y luego?

“Comenzó la labor de investigación porque quería saber cuáles eran las técnicas y los elementos propios de cada sitio. Es más, si puedo, intento tener en el estand una pieza representativa de todas las Islas. Es parte de mi filosofía; siempre he dicho que primero soy canaria y después soy de Tenerife”.

– Pero sus obras no se limitan a Canarias únicamente, ¿no?

“Claro, a veces te aburres de hacer siempre lo mismo. Por eso me he ido metiendo en el norte de África, voy buscando las vasijas más antiguas. He hecho algunas del Rif y otras de Egipto, de la primera dinastía, que trabajaban igual que nosotros pero con más decoración porque tenían más tierras para poder decorar, y este año también he introducido del neolítico cardial o del andaluz”.

– Es habitual ver a su pareja en las ferias con usted. ¿Qué papel cumple? ¿Cuál es su función?

“Él hace el barro. Para mí supone un apoyo grandísimo porque yo crear sí, pero eso de estar machacando barro no me gusta. Por ejemplo, en el Rif, los hombres preparaban el barro y las mujeres son las que hacían la alfarería, y en mi casa pasó lo mismo. Él tiene más fuerza que yo, hay que reconocerlo, y para ese trabajo es preferible él. Hay mujeres que, por supuesto, lo hacen, pero yo no tengo esa capacidad física”.

– ¿A dónde le ha llevado esta dedicación a las artes y oficios?

“He podido crear cosas que llevaba dentro y que sigo creando y programando hacer en el futuro. Además, trabajar con la tierra es trabajar con su energía. Para mí es muy importante, porque tú le das y al mismo tiempo recibes a cambio”.

– ¿A qué se refiere?

“El planeta va en torno a los movimientos de la luna, y el barro también porque es tierra y agua. Para trabajar la tierra es importante observar las lunas, lo mismo que pasa cuando vas a cultivar. Es interesante y a mí me da buenos resultados”.

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