Aborá Cel (Buenavista del Norte, 1986) es una contadora de historias. Cantante, compositora e instrumentista, sus relatos musicales son la consecuencia de una mirada al mundo, desde lo cercano a lo universal -perspectivas que no es raro que coincidan-, y de un compromiso con esa realidad que contempla, “en la que hay mucho que cambiar y mucho que mejorar”. En esta entrevista con DIARIO DE AVISOS, la artista tinerfeña habla de su primer trabajo discográfico, MundOrigen, de los procesos creativos y de la manera en la que se enriquecen al sumarle experiencias y encuentros con otras personas.
-El título de este disco, ‘MundOrigen’, puede remitirnos al principio, a la procedencia, a la raíz, pero ¿cómo entiende usted esta propuesta musical?
“La idea ha sido, por un lado, reflejar mi experiencia como canaria. Está el entorno que me rodea, la música del Archipiélago, la que he vivido desde muy niña. Pero también está la influencia de otros territorios. He tenido la oportunidad de viajar a la India, a Bulgaria, a Albania… Todo eso ha nutrido mi música y ha dado como resultado la que compongo a día de hoy. A eso se añaden las experiencias de los músicos que me acompañan. De ahí que el título del disco presente una dualidad: el mundo, la influencia exterior, y mi origen, Canarias y sus músicas”.
-¿Cómo ha sido el proceso de creación del álbum? ¿Cuál ha sido el hilo conductor de esta decena de canciones?
“Hace muchos años que empecé a componer, pero fue en 2025 cuando decidí buscar un lugar para mis canciones, en este caso, en un disco. Todo comenzó en un momento de mi vida en el que no me planteaba ser compositora. Me gusta mucho cantar versiones y continúo haciéndolo, pero justo fallece mi tía Nieves y quise escribir algo sobre ella, como una manera de tenerla más cerca de mí. Entonces nació Nos dejaste tu mirada en el mar y, a partir de ahí, se abrió una puerta a la composición y no he parado desde entonces. MundOrigen no tiene en sí un hilo conductor, pero sí que todas las canciones tratan de historias que me rodean. Por ejemplo, el incendio que asoló Tenerife en 2023, refugiados políticos canarios, la canción dedicada a mi tía… Muchas veces buscamos héroes y heroínas lejos, pero a menudo los tenemos muy cerca de nosotros. Historias que tienen que ser contadas para que otras personas las conozcan y quizás puedan sentirse identificadas con ellas”.
“Este disco es el fruto de una dualidad: la música de las Islas y la de otros territorios que me han influido”
-Cantante, compositora, instrumentista. ¿Cómo conviven y dialogan en usted todas estas facetas de una misma vocación?
“La música reúne muchas vertientes. En mi caso, como instrumentista comencé desde niña, con el piano y el violín, y la voz, el canto, se ha convertido ahora en mi instrumento principal, pero hago un poco de todo. La música, como yo la concibo, necesita de todas esas herramientas para poder subsistir”.
-¿De qué manera suele desarrollarse el proceso de composición? ¿Necesita crearse un espacio propio y tomar distancia del exterior o, en cambio, cualquier momento y cualquier lugar es bueno para crear canciones?
“Cada canción tiene su idiosincrasia. Cuando compuse Verde, que es la que habla del incendio en Tenerife, me encontraba en casa y sentía mucha frustración, parecía que el fuego no se iba a detener nunca. Así que decidí crear una canción que hablase de ese anhelo de volver a salir al monte a correr, a estar de nuevo en medio de la naturaleza, que en esos días se estaba perdiendo… Pero Verde no habla solo de eso. Es un mensaje de esperanza, no únicamente para mí misma, sino también para los demás: vivimos en una islas volcánicas donde la naturaleza renace… Como cuando tienes que ir al psicólogo, a veces las canciones responden a una necesidad interior. A menudo escucho una historia y me gusta tanto que me pongo a componer sobre ella. El lugar no lo elijo. Paseando por una playa, por ejemplo, me he puesto a darle vueltas a uno de esos relatos, a una frase que me lleva a otras. Lo más raro suele ser que esté en casa y me ponga a componer. Ahí, en la intimidad, es donde desarrollo la idea que ya tengo, donde voy tejiendo la historia que quiero contar”.
-Como apunta, cada una de las obras que integran ‘MundOrigen’ aluden a temáticas muy concretas de la realidad que le rodea. ¿De qué forma asume ese compromiso con la sociedad?
“Comencé a trabajar en la universidad y estuve muchos años vinculada a cuestiones sociales, como la lucha contra el racismo y la xenofobia, el fomento de la participación ciudadana, la igualdad de género… Esta vocación social nunca la he abandonado. Aunque en 2019 dejara ese ámbito profesional para dedicarme exclusivamente a la música, el interés por lo social se mantiene, pero ahora con otra herramienta, la música, que permite transmitir mensajes de posibles cambios, de seguir alimentándonos de la parte buena de la realidad para que las cosas mejoren. Hay mucho que cambiar y que mejorar, y la música es una buena forma de contribuir, porque puede llegar a muchos colectivos a través de las personas que la escuchan”.
“Hay héroes y heroínas que tenemos muy cerca, con historias que deben ser contadas para que otros las conozcan”
-El pasado marzo presentó el disco en un concierto en el Teatro Leal. ¿Qué significa para usted la experiencia del directo?
“Yo soy muy de directo y ese día fue especial. No me esperaba que se llenase el Teatro Leal de La Laguna. Darle vida a tus canciones ante la gente que quieres es maravilloso. Allí estaban representados todos los músicos con los que suelo trabajar en los diferentes proyectos que llevamos a cabo y fue increíble. La magia de quienes me acompañaban en el escenario y la de la gente que acudió como público hizo que el resultado fuera maravilloso y lo disfrutásemos todos”.
-¿Cuál es la principal enseñanza que recibe de las colaboraciones con otros artistas y también en otros proyectos?
“Desarrollo, por ejemplo, espectáculos musicoliterarios junto a Ernesto Rodríguez Abad, el director del Festival Internacional del Cuento de Los Silos, además de escritor y narrador. Aparte de hacer canciones basadas en sus trabajos, abordar esa fusión de la narración, la poesía y la música para mí ha sido y es una oportunidad de crecer como artista y como persona. La música por sí sola funciona, pero si la unes a otras artes aumenta su capacidad de comunicar, de que los mensajes lleguen a más personas, de que alcancen a otros públicos. Por otro lado, los músicos que me rodean enriquecen mis proyectos. Puedo componer una canción de una manera, pero luego ellos la llevan allí donde desean. El 50% del trabajo lo hacen ellos. En función de con quién vaya a colaborar ese día, mi canción se va a un lugar o a otro. Eso es lo más bonito: cada uno siente la música de una forma distinta y la magia surge al poder compartirla”.
-¿De qué modo la música tradicional de Canarias influye en su trabajo?
“María Mérida era muy amiga de mi familia. Prácticamente la sentía como si fuese mi abuela. Y a través de ella, de mi madre, de la familia…, el folclore siempre ha estado conmigo. Es verdad que luego, cuando de más adulta me adentré en la música, no fue por medio de la tradicional, pero más tarde fui poco a poco volviendo a ese origen, a lo que recordaba de casa, a las parrandas… Cuando era niña, María Mérida me enseñó mucho; no solo como cantante, sino también como persona. Creo que, al final, todo esto va aflorando en lo que hago hoy”.
“No hay un lugar ni un momento específicos para componer, pero es en casa donde voy tejiendo esas ideas que ya tengo”
-¿Cómo se da en usted ese diálogo entre estilos y de qué manera la enriquece adentrarse en diferentes géneros?
“Cuando empecé a hacer versiones, abordé géneros como el jazz o el soul o la bossa. Todo tiene mucho que ver con las casualidades. Al comenzar a trabajar con artistas que vienen de esos y otros ámbitos musicales, siempre me interesó ir experimentando con diferentes estilos y luego, por ejemplo, he ido acercándome a la música de los Balcanes, pues la conocí en esos países. Creo que todo se ha desarrollado de una manera muy natural. No ha sido nada forzado, sino que esas personas con las que me he ido rodeando a lo largo de mi trayectoria artística me han ido enseñando, y yo me he ido nutriendo, otros géneros que inicialmente no formaban parte de mí. Lo mejor de MundOrigen ha sido justo eso, el dejarme acompañar, influenciar, por el trabajo de mucha gente, lo que ha hecho que mi propuesta sea más ecléctica”.





