
El Gobierno canario decidió ayer aumentar las restricciones para contener el avance del coronavirus. A pesar de que las Islas tienen un nivel relativamente bajo de contagios, con 28 positivos y cinco personas que ya han pasado la enfermedad, el Ejecutivo decidió tomar nuevas medidas, entre las que se incluyen la prohibición de eventos de más de 1.000 personas o restricciones en las visitas a los hospitales.
“Si hubiera que elegir entre el riesgo de anticiparse y el riesgo de llegar tarde, no tengan ninguna duda de que el Gobierno elegiría la primera opción”, afirmó ayer el portavoz y consejero de Administraciones Públicas, Justicia y Seguridad, Julio Pérez, que aludió a la decisión de aislar el hotel H10 Costa Adeje Palace como muestra de de esa determinación por pasarse de estrictos antes de quedarse cortos. Aunque el presidente Ángel Víctor Torres afirmó hace unos días que no procederían de la misma manera en una circunstancia similar.
Pero claro, eso fue antes de que la situación de Italia se desbordara completamente y en Madrid asomara el fantasma del colapso sanitario. Así que la consejera de Sanidad, Teresa Cruz Oval, anunció varias medidas, cuyo primer objetivo es proteger a los colectivos “diana”, los más vulnerables ante la enfermedad: mayores, personas con patologías previas y personal sanitario.
Según explicó Cruz, durante los próximos 15 días se restringirán las visitas a los pacientes ingresados en los hospitales, aunque el plazo podría ser ampliado si la situación lo requiere. Habrá excepciones en los casos de pacientes de pediatría, discapacitados o enfermos terminales que requerirán la autorización del hospital. Se pide a la población que no acuda a los centros sanitarios si no es algo absolutamente necesario. También queda suspendida la rotación de los profesionales sanitarios fuera de las Islas, igual que las estancias de sanitarios que provengan del exterior. Además, se suspenden las clases tanto teóricas como las prácticas en centros sanitarios durante los próximos 30 días.
Por otro lado, se interrumpen las actividades en clubes o centros de ocio de mayores. Los únicos que quedan excluidos son los centros de día para personas dependientes. También se suprimen las visitas a residencias y centros sociosanitarios de mayores.
El Gobierno solicitará a los estudiantes provenientes del exterior, tanto de la Península como del resto del mundo, con programas tipo Erasmus o similares, que controlen sus síntomas y eviten contactos con personas mayores o con estado de salud delicado, así como que se abstengan de asistir a acontecimientos sociales o deportivos con alta concentración de público.
Aunque esto último lo tendrán más sencillo, pues los eventos multitudinarios -a partir de una afluencia de 1.000 personas- de tipo deportivo, social o cultural se suspenden, cancelan o desplazan, en función de los casos, en las próximas tres semanas. Esto afectará, por ejemplo, al Carnaval de Maspalomas. Se podrán mantener en aquellos que no supongan una alta concentración de personas, pero cada caso será comunicado por el Ayuntamiento competente al Gobierno de Canarias y a la Consejería de Sanidad, que lo analizará de manera conjunta con el Ministerio de Sanidad.
También se suspenden los viajes escolares, tanto en enseñanza no universitaria como universitaria, que se desarrollen fuera del territorio canario en los próximos dos meses.
Durante la rueda de prensa, Cruz recordó que “Canarias no es una comunidad de riesgo”, y aseguró que estás medidas van encaminadas a intentar no ir más allá de la situación de “contención” en la que se encuentra el Archipiélago.
Por su parte, Pérez aludió a la importancia de los comportamientos individuales para frenar la expansión del virus. “Eso no nos releva de tomar decisiones”, explicó. “Si regresa un estudiante de un lugar de riesgo, puede ser que lo mejor no sea ir a ver a los abuelas nada más llegar”. Pérez también afirmó que la Administración Pública y sus trabajadores están preparados para afrontar esta situación, incluyendo la posibilidad del teletrabajo si fuera necesario más adelante, y que la media de edad es de 48 años, así que, en general, no considera que sea un colectivo especialmente vulnerable salvo en el caso del personal médico. Sobre las oposiciones en marcha, afirmó que seguirán adelante las que impliquen a un número de personas reducido, y se pospondrán aquellas que supongan una convocatoria masiva.
La consejera Cruz informó del aumento del número de llamadas al 1-1-2 y a la línea 900 que informa sobre el coronavirus. Desde el inicio de la crisis, en Canarias han llamado 1.478 personas al 1-1-2 y 5.256 a la línea 900. La consejera también anunció que, a partir de mañana, se reunirán diariamente con resposables de sanidad de las comunidades autónomas en el Consejo Interterritorial para afrontar la situación.
Una de las derivadas fundamentales de esta crisis es la económica y ayer le preguntaron a Pérez sobre el tema. El portavoz reconoció que ya se maneja la posibilidad de que el Estado autorice a las comunidades que tienen superávit a que puedan utilizarlo para afrontar el parón económico. Aunque Pérez intentó despejar las visiones apocalípticas. “Esta situación no es por lo que pasa aquí, sino por lo que ocurre fuera”, explicó. “Vamos a ver qué ocurre”, dijo cuando le empezaron a preguntar por las declaraciones de empresarios anticipando regulaciones de empleo por el frenazo a la economía y pidiendo ayudas al Gobierno. “A lo mejor, las ayudas no tienen por qué ser para la extinción de los contratos de trabajo”.
Por la mañana, en el Parlamento regional, el vicepresidente del Gobierno y consejero de Hacienda, Román Rodríguez, apostaba claramente por una política “anticíclica” de inversión de recursos desde el Estado, fundamentalmente “en obra pública”. Lo que Rodríguez llamó “puro keynesianismo”. Según Rodríguez, la reacción del Ejecutivo estatal, por ahora, ha sido “parca” en términos económicos. El Gobierno canario sabe que la crisis tendrá un impacto en los próximos meses, pero también cuenta con que la epidemia, como ocurre en todos los casos, inicie su ciclo descendente y la economía comience a recuperarse.
Pero hasta Angela Merkel, principal defensora de la ortodoxia presupuestaria, estaba ayer keynesiana. “Haremos lo que sea necesario”, afirmó ayer Merkel, reconociendo que se trata de “una situación extraordinaria; un escenario que recordará a muchos de nosotros la gran crisis financiera de 2008″, indicó la presidenta del BCE, según informó a Bloomberg una fuente cercana Lagarde, quien considera que, con la respuesta adecuada, el impacto probablemente será temporal. Y mientras, en Canarias, 20 personas en Tenerife, siete en Gran Canaria (una grave) y una en Fuerteventura intentan curarse del coronavirus. ¡Quién lo hubiera dicho hace unos meses!




