elsa lÓpez, escritora y editora

Elsa López: “Los asesinos de mujeres actúan como animales a los que les quitas una presa de entre los dientes”

La escritora y editora, Premio Taburiente de la Fundación DIARIO DE AVISOS 2018, será nombrada Hija Adoptiva de La Palma y defiende el feminismo moderno en el Día Internacional de la Mujer, que se celebra hoy con manifestaciones en toda Canarias
Elsa López
Elsa López
Elsa López. | EMILIO BARRIONUEVO

La reivindicación desde la concepción de libertad universal para el ser humano, la reflexión y la unidad de mujeres y hombres frente a una lacra, el machismo, que más allá de la herida social que supura un arcaico y anacrónico intento de control sobre la mujer, deja mujeres muertas, mujeres huidas, hijos huérfanos en medio de una sociedad que tiene la obligación oral de imponerse feminista. Así lo entiende Elsa López, Premio Taburiente de la Fundación DIARIO DE AVISOS 2018, que lleva más de seis décadas en una defensa de la igualdad de sexos desde su hogar, desde las aulas donde ha enseñado Filosofía y donde hoy da charlas sobre el amor como la herramienta universal que no obedece a la norma hegemónica de la subordinación, sino de la libertad. Elsa quiere mujeres, pero especialmente hombres feministas, algo que solo puede alcanzarse, asegura en esta entrevista con DIARIO DE AVISOS en el Día Internacional de la Mujer, con una reflexión conjunta en la que las estructuras del pensamiento de los hombres deconstruyan las normas culturales y sociales que relegan a las mujeres a asumir poses sedimentadas en una desigualdad que no asume porque es antinatura y que necesita una armazón feminista que debe estar por encima de debates que no pueden permitirse una escenificación superficial y trivial.

-¿El enfrentamiento entre movimientos feministas nos favorece a las mujeres? ¿Hay un feminismo mejor que otro?

“El feminismo ha evolucionado y el enfrentamiento entre las feministas clásicas y la nuevas ola del feminismo es válida. Cómo articular la autonomía de decisión entre los menores ante la transexualidad, por ejemplo. Es desde la reflexión, no desde la identidad de género, sino desde una visión universal del ser humano como tenemos que decidir. Estas nuevas causas que existen desde siempre, pero que están en la palestra política con ideologías contrapuestas, me parece que ofenden nuestra inteligencia. Los seres humanos son lo que quieren ser, lo que sienten y todos cabemos en esta sociedad desde la educación en la igualdad y en la libertad de elección. No necesitamos una carta de presentación en función de nuestro sexo”.

– ¿Usted se ha comportado siempre como una mujer?

“Me he comportado siempre como me ha dado la gana, he sido hombre cuando la sociedad y el patriarcado han querido obligarme a asumir determinados roles, y por eso digo que debemos estar por encima de la estructura y la norma social que nos quiere imponer cómo comportarnos en función de nuestro género. Ha habido muchos errores con esas imposiciones y el pasado y el presente, en una herencia dañina que forma parte de nuestra sociedad. El feminismo clásico en el que yo entré a principios de la década de los 60 no tiene mucho sentido, porque hemos evolucionado en una revolución contra las normas que nos imponen ocupar un lugar desde la concepción moral en función del sexo.

-Nos dividimos…

Hoy 8 de marzo me entristece que las feministas nos dividamos. Tenemos que estar juntas y yo, que voy a salir a la calle, querría que me acompañaran mujeres y hombres; a estos, en un planteamiento como el de ahora, con la radicalización del pensamiento político en el discurso machista de la ultraderecha, los necesitamos a nuestro lado. Todos como uno solo que dice no a la imposición de que las mujeres volvamos a un pasado terrible en el que solo puedes hacer lo que la sociedad espera de ti. No podemos estar clasificados, no queremos y vamos a seguir dando la cara para decir no al machismo”.

-La pedagogía es clave en la transformación de la sociedad hacia el feminismo. Ha sido profesora de Filosofía y has encontrado la forma de seguir en las aulas.

“No valen solo las explicaciones si no les damos modelos, ejemplos en lo cotidiano. Yo les hablo de amor, lo hago desde hace dos años y les hablo de un punto de vista universal del amor y de la libertad y mi mensaje es claro: no es lo mismo follar que amar y el comportamiento impulsivo desde la libertad en el comportamiento sexual no nos puede ser impuesto por esa otra estructura. Me presento ante ellos no como una mujer, sino como un ser humano con un pensamiento propio que reflexiona sobre la igualdad, de la amplitud de los horizontes de vida, de todo lo que nos une y de la inutilidad de la división desde las diferencias”.

-¿Las mujeres somos cada vez más fieles a nosotras mismas o nos justificamos cada vez más por ser feministas?

“Hay una necesidad de justificarse porque el feminismo se sigue asociando a una concepción peyorativa. En nuestras calles, en los hogares, en las reuniones de amigos y en los bares, frente a determinados argumentos de las mujeres se nos mira y se nos dice: tú eres feminista… como si eso formara parte de algo encorsetado y desafiante. Yo defiendo a las mujeres, soy feminista, somos parte de esta sociedad y tengo el valor para decir que cuando es la cultura social la que te impone el pensamiento hay que tener cuidado, hay que estar atento a lo que se nos impone de forma natural y que nos aleja de nuestra capacidad de reflexión para decidir libremente quien quieres ser y a quién quieres amar libremente. Y me encuentro en las aulas con heterosexuales, con lesbianas y homosexuales, y son estos últimos los que sienten miedo a la sociedad y al mismo tiempo tienen la necesidad de reivindicarse. Siempre les digo lo mismo. No tengáis miedo, no te pueden imponer el miedo y eres libre de elegir. La filosofía nos enseña a entender todo el pensamiento”.

-Pero se asocia el feminismo a la izquierda, más alejado de la derecha y en confrontación directa con la ultraderecha.

“Hay feministas de izquierdas y de derechas. Yo soy una mujer de izquierdas, lo he sido siempre y no creo que mis necesidades ni mi identidad ni mi libertad sean distintas a las mujeres de derechas. Las derechas y las izquierdas no deben existir en el pensamiento político aunque ahora asistamos, como antes y lamentablemente en un ejercicio de regresión de la evolución del pensamiento, a posturas que quieren hacer de las mujeres un grupo cosificado y sometido. A esas mujeres que desde partidos políticos de derechas y desde la ultraderecha se manifiestan contra el feminismo, mi discurso solo puede ser de diálogo.

-Qué le diría a mujeres como Cayetana Álvarez de Toledo o Rocío Monasterio, contrarias al feminismo.

“Les pediría una profunda reflexión sobre la realidad de las mujeres, sobre por qué salimos hoy 8 de marzo a la calle a gritar consignas, a defendernos: es porque la historia que ahora nos cuentan, con mujeres del pasado de las que dicen que han dirigido parcelas del mundo, revela que han tenido que hacerlo tomando las posiciones de los hombres, muchas, miles en nuestra historia contemporánea y desde un pensamiento patriarcal que no nos permite la libertad”.

-¿El mundo de las letras sigue siendo machista?

“Los jurados, los órganos de elección, de selección y en las editoriales sigue comandados en mayor medida por los hombres, y el propio funcionamiento orgánico es machista, publicando en muchos casos el trabajo literario de jovencitas por el mero hecho de tener seguidores en las redes, de vender una imagen estética, mientras otras autoras tan válidas o más que estas, alejadas de esa estética, siguen en un segundo plano con trabajos literarios de enorme valor. Se siguen manteniendo esos roles. Hoy hay más editoras y se publica el trabajo de más mujeres. Pero no nos engañemos: Ahora sacan del ostracismo a autoras, también a otras en el mundo de la ciencia y la investigación, en el mundo de las artes. Pero siempre han estado ahí. Mujeres que estuvieron al lado de un escritor o un investigador, que hacían el trabajo a su lado, montando en burro como la mujer de Menéndez Pidal, María Goyri, una de las primeras universitarias españolas, que recogía la documentación que luego el publicaba y que se le reconocía. He sido testigo y pienso en tantas y tantas mujeres ninguneadas, olvidadas, secuestradas en una estructura social machista mientras trabajaban en despachos y en hogares, mujeres que han acompañado a grandes escultores, a pintores y literatos”.

-¿Se puede ser feminista siendo la mujer de alguien?

“Si eres mujer de, amante de, compañera de… es muy peligroso porque indica estar plegado ante otro ser humano que en realidad es tu igual. Soy correspondida en el amor y he compartido mi vida con una persona que ha entendido mis pasiones, mi trabajo y respetado mi pensamiento. Él ha tenido una educación machista pero también nosotras, y por eso es necesario el camino de la reflexión constante ante las dudas y los postulados que se nos quieren imponer. Yo amo y me siento amada pero no soy la mujer de, no somos una propiedad de nadie”.

Elsa López
Elsa López. | EMILIO BARRIONUEVO

-¿Qué nivel de responsabilidad en el machismo tienen nuestras madres y abuelas?

“Tienen mucha responsabilidad, muchas por ignorancia, otras por miedo, otras por evitar la confrontación y el conflicto. Mi madre me decía, como un mantra, vas a sufrir mucho, vas a tener problemas. Pero el comportamiento de mi madre en sociedad y en familia, y pese a haber renunciado a su vida profesional para acompañar a mi padre, me abría el camino aún sabiendo que iba a ser un combate largo. Mi madre no trabajó después de tener la carrera de Semíticas porque se doblegó. Cuando se casó con mi padre y se fueron a África renunció pero no del todo: mi madre era una gran discutidora. Siendo yo niña la veía intervenir, rebatir y discutir en reuniones donde era la única mujer que tomaba la palabra, en reuniones sociales en casa, con ingenieros, economistas, médicos, farmacéuticos. Mi madre discutía y la niña Elsa aprendía y se enfrentaba a los hombres, mientras otras mujeres la miraban y callaban mientras ella luchaba con las palabras. Y entonces la admiración de una niña por su madre se convierte en la voluntad de una mujer adulta”.

-¿Estamos en un momento de involución pese a la revolución que se visibiliza gracias a las masivas movilizaciones?

“Hay una pauta que se cumple a lo largo de la historia. Las crisis económicas producen siempre una involución y siempre en detrimento de las mujeres, de su libertad, de su independencia y de su propia autonomía. Los trabajos son para ellos. Siguen preguntando a las mujeres si van a quedarse embarazadas. Prefieren solteras que no quieran o que hayan elegido no procrear, que no tengan intención de crear una familia. En las reivindicaciones feministas no debimos nunca buscar la equiparación a los hombres porque ese es un proyecto fallido que nos lleva a que las mujeres con poder han hecho suyos comportamientos machistas. La sociedad se mueve de un forma casi unitaria y cuando parece que hemos avanzado llega otra crisis económica y volvemos a retroceder. El asunto fundamental no es solo la libertad de elección. La clave es la libertad económica, porque cuando una mujer tiene esa autonomía puede gestionar su casa, su territorio y su vida. Eso me lo enseñó mi madre. Yo cuando tuve a mi primera hija hace más de 50 años la llevaba al colegio donde daba clases y le daba de mamar entre clase y clase. Conseguí, porque me puse dura con la dirección del colegio privado, para que las profesoras con hijos pudiéramos llevarlos y lo conseguí. Cuando saqué mis oposiciones y llegué al instituto de Isabel la Católica lo primero que pedí fue una guardería”.

-Ha llorado por mujeres, ha escrito sobre ellas y por ellas y has dado consuelo a las que han perdido hijos y nietos a manos de asesinos machistas.

“Tengo en mi memoria mucho dolor con las mujeres y por las mujeres. Solo podremos terminar con este terrorismo machista de la mano de los hombres. Solo cuando los hombres entiendan que deben estar a nuestro lado podremos ganar esta batalla. Invoco a los hombres para ganar la batalla al machismo porque no valen solo las leyes. Tienen que entender la situación y ayudarnos a educar en la no violencia contra las mujeres porque se nos considere más débiles por el hecho de ser mujer, la mujer asociada a discreción, al saber estar, al pudor como la gran mentira. Los hombres deben sentir pudor ante lo que está ocurriendo. Cuando una mujer dice lo que piensa y actúa como piensa se le considera impúdica. Hay que tener pudor para no hacer daño a otro, hay que ser impúdico para ser injusto y cruel, para machacar al que más sufre, aprovecharte de una posición de poder frente los más débiles”.

-Ha buceado en las profundidades el alma. ¿Cuándo dejará de haber muertas por el hecho de ser mujeres?

“Estamos en el principio del camino. Cuando la mujer asume su libertad, más resistencia hay por los hombres machistas. Muchas mujeres han muerto por el hecho de separarse, por decidir tener su propia vida y emprender su propio camino. Ellos entonces deciden matar. Los asesinos de mujeres actúan como animales a los que les quitas una presa de entre los dientes. Esa fiereza llena de rabia animal en la que hay ensañamiento, odio y visceralidad. Los asesinatos no son actos aislados, son actos de terror contra todas las mujeres”.

Una tierra machista que ha falseado la historia de la mujer

Elsa López no tiene ninguna duda. Canarias es una comunidad autónoma machista. Y lo es porque, explica, “se nos ha querido presentar a las mujeres que vivieron la otra cara de la emigración canaria a Venezuela a mediados del siglo XX, durante la terrible posguerra y en plena dictadura como una mujer valiente y luchadora, cuando fueron víctimas de una imposición y se las secuestra socialmente porque si no estaban condenadas al ostracismo, al aislamiento social”. Asegura la laureada escritora, poetisa y editora, que el próximo 19 de marzo será nombrada Hija Adoptiva de La Palma, que “se ensalza el hecho histórico de cómo la mujer canaria tuvo que afrontar la situación de cuidar a sus hijos, su casa y las tierras de sus hombres mientras esperaban con paciencia y sabiendo estar. Eso ha creado una imagen falsa construyendo una imagen que esconde el dolor y la imposición. Los hombres volvieron tras la larga espera de las mujeres canarias, incluso después de varias décadas. Esa es la memoria de la mujer canaria”.

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