coronavirus en canarias

Nuevo caso de coronavirus en el hotel de Adeje, ajeno a los italianos

El sexto positivo en Tenerife coincide con la salida, por el momento, de 193 clientes del establecimiento sureño. Páginas
A la izquierda, momento en el que la tercera guagua con turistas británicos sale del hotel H10 Costa Adeje Palace en dirección al Aeropuerto Tenerife Sur. Arriba, varios evacuados en el interior del vehículo, huéspedes en los balcones y uno de los precintos de seguridad. J.C.M.
A la izquierda, momento en el que la tercera guagua con turistas británicos sale del hotel H10 Costa Adeje Palace en dirección al Aeropuerto Tenerife Sur.                      Arriba, varios evacuados en el interior del vehículo, huéspedes en los balcones y uno de los precintos de seguridad. J.C.M.
A la izquierda, momento en el que la tercera guagua con turistas británicos sale del hotel H10 Costa Adeje Palace en dirección al Aeropuerto Tenerife Sur. Arriba, varios evacuados en el interior del vehículo, huéspedes en los balcones y uno de los precintos de seguridad. J.C.M.

La noticia saltaba a media tarde de ayer cuando la Consejería de Sanidad confirmaba el sexto positivo de coronavirus en el interior del hotel H10 Costa Adeje Palace, que desde la madrugada del pasado martes permanece bajo estrictas medidas de control sanitario. La principal novedad respecto a los enfermos registrados hasta ahora es que esta vez el positivo no lo ha dado un miembro del grupo de italianos del que partió el foco detectado el día 23 y que permanece recluido en sus habitaciones.

El Gobierno de Canarias informó que el huésped afectado no presenta síntomas de la enfermedad y que ya se ha iniciado la investigación epidemiológica para determinar cuál pudo ser la vía de infección. Al igual que ocurriera con los casos anteriores, y siguiendo el protocolo de seguridad establecido, estaba previsto que el cliente fuera evacuado a última hora de ayer en una ambulancia a un centro hospitalario donde permanecerá en cuarentena por un periodo de dos semanas.

Mientras, el hotel, que hoy cumple una semana desde que fuera aislado al detectarse el primero de los seis positivos por coronavirus, continúa vaciándose. Más allá de los 130 huéspedes que llegaban el día 24, y de los que a última hora del domingo se habían marchado 91, la jornada de ayer deparó también las primeras salidas de los turistas confinados que entraron al complejo antes del lunes pasado, es decir, previamente al periodo de seguridad que ha regido hasta ahora.

Hasta las seis de la tarde habían abandonado el establecimiento 193 personas desde que comenzó de manera normalizada la operación salida, indicó la Consejería de Sanidad. Ayer le tocó el turno a un numeroso grupo formado por un centenar de ciudadanos británicos -repartidos en tres tandas- después de que superaran favorablemente las últimas pruebas realizadas por el equipo médico. Ninguno de ellos presentaba síntoma alguno del COVID-19.

Todos abandonaron el hotel con mascarillas puestas o en el cuello a bordo de tres guaguas de la empresa Sierra y González que les esperaban en el ala oeste del complejo hotelero, un área alejada del lugar donde montan guardia los medios de comunicación, ayer con la mitad de efectivos que de costumbre.

El primero de los vehículos salió a las 11 de la mañana, el segundo lo hizo a las 12.30 y el tercero a las 14.00 horas, justo en el momento en que el campanario del templo de San Sebastián, situado a menos de 100 metros de la entrada del hotel, repicaba el Himno de la alegría, la melodía que suena cada día a la misma hora desde lo alto de una parroquia cerrada a cal y canto y que en un cartel invita a los fieles a asistir a misa a la iglesia de Santa Úrsula, en el casco de Adeje.

Al pasar los vehículos, sin escolta policial, camino del Aeropuerto Tenerife Sur por la fachada donde se concentra gran parte del operativo sanitario y de seguridad, algunos pasajeros daban muestras de buen humor, saludando a enfermeros y agentes y despidiéndose de los periodistas apostados sobre un pequeño montículo, según parecía adivinarse en sus gestos a través de las lunas tintadas. Un coche de alquiler con una pareja con boca y nariz tapadas también abandonó seguidamente el parking, que luce cada vez más vacío, como las habitaciones.

vida en la piscina

Siguiendo la pauta de jornadas precedentes, la vida del hotel se traslada hasta la hora del almuerzo a la piscina, orientada hacia al mar, donde los turistas se tuestan bajo los rayos solares y los niños juegan, gritan y se zambullen en el agua como en cualquier hotel donde los clientes pasan sus vacaciones.

Hasta ese momento, ventanales y balcones apenas registran movimientos, aunque una de las excepciones la encontramos ayer en una terraza desde la que un huésped de nacionalidad extranjera explicó a DIARIO DE AVISOS que todos los clientes usan las mascarillas en los lugares cerrados del edificio, como pasillos, salas y comedor, entre otras dependencias, no así en el área de la piscina donde la única protección que se usa es la solar.

El trasiego de camiones de reparto de mercancías fue mayor que en otras jornadas. Era un ir y venir constante de vehículos frigoríficos, de lavandería industrial, limpieza de filtros de campana de cocinas, verduras ultracongeladas, mantenimiento de sanitarios portátiles, Correos y bebidas de refresco. Tras superar el doble control policial, se abrían paso entre los agentes del cuerpo nacional concentrados en el acceso principal y el personal sanitario ataviado con uniformes verdes y morados que se movía entre el hall de la recepción y los módulos prefabricados instalados en el exterior y que funcionan como oficinas y salas de reuniones.

El despliegue de efectivos policiales y médicos se ha convertido también en una atracción entre los turistas que pasean en dirección al Barranco del Agua. Es raro encontrar alguno que no se detenga y haga una foto o un selfie. Mientras, en el cielo, más de lo mismo: un sol que derrite las piedras al que solo le hace sombra un grupo de parapentistas con sus piruetas.

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