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Arnau ya tiene su medalla solidaria

Xavi, su padre, pujó en una subasta solidaria que recaudaba fondos en la lucha contra el COVID-19 por la presea que el canarista Shermadini se colgó al cuello en la pasada edición de la Intercontinental

Anoche Arnau durmió, en Barcelona, con una medalla al cuello. No era una medalla cualquiera, era la que ganó Giorgi Shermadini en la pasada edición de la Copa Intercontinental celebrada en Tenerife el pasado mes de febrero. Eso que ahora nos parece tan lejano. Pero esa presea tenía algo muy especial: acabó en el cuello de este aficionado al Canarias que el próximo mes de julio cumplirá siete años gracias a la solidaridad de Xavi y Raquel, sus padres.

Una iniciativa puesta en marcha por Rafa Nadal y Pau Gasol invitaba a deportistas de nuestro país a subastar alguno de sus tesoros para ayudar en la lucha contra el COVID-19. Los artículos eran puestos en un conocido portal de subastas y, a partir de ahí, comenzaban las pujas. Xavi, aficionado canarista que recorre toda España siguiendo al equipo de sus amores tuvo una idea para el pequeño.

“El fin de semana de la Copa Intercontinental, Arnau no pudo ir a verla a la Isla. Habíamos viajado siete días antes al partido con el Barça y no podía perder más clases y entrenamientos con su equipo, así que me pareció una buena idea intentar conseguir algo tan histórico como esta medalla”, recuerda Xavi al que se le nota el orgullo y la alegría por haberlo conseguido a través del teléfono.

La intención era doble: Arnau tendría un pedazo de historia aurinegra y, además, entendería la importancia de la solidaridad: “Nadie, ni Raquel, mi mujer, lo sabía. Trabajo muchas veces en el despacho de casa, así que iba, poco a poco, miraba como iba la puja… hasta los nervios finales, cuando otras personas también subieron sus cantidades. No se trata de solo un regalo, sino de algo que ayudará a otras personas a recaudar fondos para encontrar una solución contra la pandemia. Quería que lo supiera”.

Por eso, cuando se la entregó, le explicó qué era aquello, mientras Arnau se la quitaba de las manos mientras repetía que dormiría con ella para sentirla cerca.
El pequeño, acostumbrado cada vez que visita el Santiago Martín a ser saludado por muchos aficionados el Canarias, reconocía que era algo que, incluso, llegó a soñar: “Es verdad que, cuando han ganado, pensaba que me regalarían una medalla algún día y hoy la tengo. Me alegré mucho”.
Pero la felicidad del hijo es también la felicidad del padre. Xavi recuerda que en aquella Intercontinental se situó “muy cerca del banquillo” lo que le permitió ser partícipe de las celebraciones, por eso, tener “un recuerdo como este, de algo que has vivido” es “aún más especial” si cabe.

Solidaridad

Más allá de esta medalla, Xavi, un tinerfeño de adopción que siempre que puede viaja a la Isla, pone en valor la necesidad de que, cada uno en la medida posible, arrime el hombro en estos delicados momentos. Por eso, como informático que trabaja con la Universidad de Barcelona, no dudó un solo instante cuando le propusieron la posibilidad para que, de manera desinteresada, formara parte de un equipo de 19 personas que comenzó a fabricar gel hidroalcohólico para ser distribuido por centros sanitarios de la Ciudad Condal.

“En la universidad hay una planta de producción de medicamentos a pequeñas escala, por lo que nos pusimos manos a la obra tras recibir las certificaciones correspondientes”, señala antes de señalar, con satisfacción, que le fueron entregados un total de 5.000 litros de este elemento al Departamento de Salud de la Generalitat que fue el encargado de entregarlo al Hospital Clínico de Barcelona: “Estamos a la espera de que, quizás, podamos hacer lo propio con otro centro. Se trata de intentar ayudar a todos, porque solo saldremos de esta si estamos muy unidos”.

Shermadini, porque algún compañero de equipo se lo comunicó, sabe que su medalla no pudo acabar en mejores manos, en las de un pequeño aficionado que duerme con ella.

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