coronavirus

Celadores: los primeros en dar la cara y los últimos en recibir protección

Este colectivo de trabajadores se enfrenta a la pandemia con mascarillas de papel al no ser considerado personal de alto riesgo
Celador. DA
Celador. DA
Celador. DA

Son una de las aristas del sistema sanitario en el que, junto con las limpiadoras, poca gente está reparando en esta crisis generada por el coronavirus. A la llegada y a la salida de cualquier centro hospitalaria ahí están. Si hay que hacer pruebas a un paciente, normalmente son ellos los que lo recogen en su habitación y lo trasladan hasta el escáner o la sala de radiología. Se trata del colectivo de celadores, un grupo que sin ser personal sanitario, están expuestos al mismo riesgo que el resto de trabajadores, con la diferencia de que, según el real decreto firmado por el Gobierno central para decretar el estado de alarma, no es personal de alto riesgo. Esto se traduce en que a la hora de recibir los equipos de protección todo lo que les dan es mascarillas de papel o quirúrgicas, y guantes. Y el resultado no es otro que un alto índice de contagio por Covid-19.

DIARIO DE AVISOS ha podido hablar con algunos miembros de este colectivo que ha visto como han ido sufriendo contagios por Covid-19 en el desempeño de sus funciones, algunos incluso, según relatan, han tenido que pasar por la UCI al ser pacientes de riesgo. Prefieren no dar nombres, por temor a las consecuencias de denunciar lo que consideran una discriminación con respecto al resto del personal sanitario.

Al no ser personal de riesgo, según el decreto de Sanidad, en los hospitales no se les proporcionan equipos de protección completos. DA
Al no ser personal de riesgo, según el decreto de Sanidad, en los hospitales no se les proporcionan equipos de protección completos. DA

Y es que, precisamente, lo peor que está llevando el colectivo es el malestar que esta situación está generando con otros profesionales como médicos y enfermeras, que apoyándose en el real decreto, entienden que tienen preferencia a la hora de usar los Equipos de Protección Individual (EPI) que están llegando a los centros, mientras que las cifras de bajas y contagios siguen afectando a este personal.
Cuentan estos trabajadores que la relación con los pacientes es muy estrecha porque son los que reciben a los pacientes en la puerta, “personas que viene sin diagnosticar y puede tener de todo, lo recoges, lo llevas a triaje… Has hablado con él, lo pones en la silla o en la cama, en resumen, estás expuesto al máximo”, explican. Pruebas, ayudar a los auxiliares a asearlos cuando así se lo solicitan o acompañarlos cuando se van de alta son algunas de sus funciones, “y ante todo eso nos dotan solo de mascarillas de papel o quirúrgicas, dejándonos a la cola a la hora de repartir un material que ya es de por sí escaso”.

El Covid-19, explican ha venido a empeorar una situación que ya antes estaban sufriendo, puesto que tampoco se tenía en cuenta su protección ante, por ejemplo, pacientes altamente contagiosos, a los que tienen que acompañar a hacer las pruebas y no les proporcionan protección.

El colectivo defiende que su función dentro de los hospitales es vital. “Los encontraremos en todos los lugares donde se preste atención a los pacientes, haciendo labores múltiples y de asistencia, para que todo funcione correctamente. Son el apoyo necesario desde la llegada al centro hospitalario hasta su dada de alta o en los tristes momentos de un desenlace fatal”, explican. Entre las funciones más habituales que realizan están las de recibir a los pacientes y ayudarles a entrar en el hospital aportando para ello sillas de ruedas o camilla si fuese necesario; movilizar a los pacientes a las diferentes pruebas que se soliciten (Rayos, Scanner, Endoscopia, etc); trasladar documentos y objetos que le sean confiados por un superior; realizar tareas de apoyo al personal sanitario; colaborar en el aseo de enfermos; movilización de los pacientes encamados; trasladar a los pacientes a otras plantas o servicios; labores de vigilancia y velar por el orden y el mayor silencio posible en las dependencias; excepcionalmente realizarán tareas de limpieza; informar a sus superiores de desperfectos y anomalías; otras tareas auxiliares similares a las anteriores que les sean encomendadas por sus superiores.

“Los Celadores realizan una labor humana muy importante en la atención a los pacientes y sus familias en los ingresos o paso por los centros sanitarios”, defienden desde el colectivo.

“La no dispensación de mascarillas FFP2 a los celadores los exponen directamente al virus y como consecuencia contagiar a otros pacientes, compañeros y a su propia familia”. Insisten en que “una mascarilla de papel o quirúrgica no protege nada ante el virus todos lo sabemos, pero nuestro enfado es etiquetarnos como de poco riesgo de contagio, cuando somos los más expuestos, ya que somos su primer contacto en el hospital y estamos más tiempo con el paciente llevándolo de un lado para otro”, detallan.
“Los celadores tienen contacto muy estrecho y de alto riesgo con los pacientes posibles o confirmados de contagio de todo tipo de patologías infecciosas y del coronavirus aún más”. Por eso, reclaman que deben usar en todo momento la mascarilla FFP2, dado que un hospital es un entorno laboral de alto riesgo.

Recuerdan estos trabajadores que, “en caso de contacto directo con positivos de coronavirus se debe usar el EPI completo y debe haber detrás una formación para su uso”, reclaman. “El trabajo hospitalario debe ser en equipo y dividirnos por solicitar trato igualitario, en cuanto a sistemas de seguridad es crear conflictos y desunión en momentos tan duros para todos como son los actuales”.

Material sanitario

Precisamente la semana pasada, el Gobierno de España, a través del Ministerio de Sanidad, anunció que desde el pasado 10 de marzo y hasta el jueves pasado, había distribuido cerca de 875.000 unidades de material sanitario, de las que 438.792 son mascarillas. En ese mismo periodo se había distribuido en el archipiélago 3.936 unidades de solución hidroalcohólica, 412.887 de guantes de nitrilo, 2.521 gafas de protección, 2.156 buzos y 1.836 batas desechables e impermeables. Además, el Estado ha enviado Canarias 10.216 unidades de otro tipo de material sanitario para hacer frente a la emergencia por el coronavirus.

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