diario de la cuarentena

Cuando los animales campan a sus anchas en territorios otrora casi inexplorados para sus especies

Superada la cuarentena del estado de alerta, las calles, plazas, parques y playas de nuestra isla han recibido a visitantes insólitos, que ahora competirán con los niños por los espacios públicos a los que ayer pudieron regresar
Las gaviotas, a falta de turistas, han hecho suya la arena y las hamacas de las playas. / SERGIO MÉNDEZ

Mientras los niños, y muchos adultos, han estado confinados durante más de cuarenta días entre cuatro paredes, visitantes insólitos se han apropiado, al menos durante unos días, de espacios otrora inexpugnable para ellos.

Calles, plazas, parques y playas de nuestra Isla han recibido la visita de animales que hasta ahora se guardaban muy mucho de la presencia humana. No se trata aún que se hayan convertido nuestros espacios públicos en una especie de gran zoológico, pero si resulta llamativo ver pasear por pleno Puerto de la Cruz a una gallina con sus crías, o como los cuervos se posan sobre el mismo asfalto en la Carretera del Sur o como las gaviotas hacen suyas las hamacas y la arena de las playas de Las Vistas.

Animales que vuelan en plena capital o en La Laguna, con un cielo libre de polución, mientras las palomas dibujan trazos negros sobre el cielo azul anunciando el buen tiempo. Mientras tanto, las cotorras de Kramer siguen reproduciéndose en el parque La Granja, haciéndole la competencia al mismísimo Loro Parque, una de las muchas instalaciones turísticas cerradas a cal y canto.

Una oveja y un perro, sueltos en una calle cercana al caserío de Icor, en Arico. / NORCHI

Animales que han aprovechado la ausencia de tráfico y de los humanos para conquistar lugares insólitos para ello, incluso hasta los delfines se acercan más a la orilla para ofrecernos una clase de natación sincronizada.

Animales que, desde ayer, ya tienen que competir con esos niños que ya pueden recuperar los espacios públicos que tanto han echado de menos durante seis semanas, aunque seguro que a ellos nos les importaría compartir tiempo y espacio con esos animales que no son los animados que salen en la tele, una vez que han salido de hábitat natural.

Animales que se ven y se sienten, por aire, por tierra y por mar, y que nos recuerdan lo grande que es la naturaleza, Tanto que un bichito de nada tiene al mundo en sus manos. Nunca tan poca cosa hizo tanto daño.

Una cotorra Kramer, ayer en el parque La Granja / SERGIO MÉNDEZ

Un Loro Parque en pleno Santa Cruz

No es nuevo. Las cotorras Kramer ya llevan tiempo habitando entre nosotros, al menos en el parque La Granja de Santa Cruz de Tenerife. Es más, el Ayuntamiento ya ha realizado batidas de caza para exterminarlas del parque. Sin embargo, como se puede ver a diario, estas cotorras no solo siguen ahí, sino que cada vez son más frecuentes, incluso ahora que apenas tienen desperdicios de los humanos que echarse a la boca.Al menos uno puede pensar que está en el Loro Parque y de manera gratuita, ahora que la gran atracción de los Kiesling permanece cerrada por la pandemia.

Un grupo de andoriñas anuncian el calor en La Laguna / SERGIO MÉNDEZ

Las palomas agradecen un cielo limpio

Con un planeta sumido en plena pandemia, casi nadie sabe hoy en qué día vive o que mes estamos. La cambiante meteorología tampoco nos ayuda, aunque una cosa está clara, la falta de actividad humana ha limpiado el ambiente y las palomas lo agradecen, dibujando sobre el cielo lagunero estampas como esta, ante de regresar al confinamiento de sus palomares .

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