
La “nueva normalidad” que acompaña a la segunda fase de la pandemia por COVID-19 que se abre ante nosotros implica incorporar ciertas medidas sanitarias a nuestra rutina. Una de ellas pasa por la mascarilla, un material de protección que nos hemos acostumbrado a ver en las imágenes de las multitudes en los espacios públicos de los países asiáticos, y que llega a España, muy probablemente, para quedarse.
Puede que por la novedad, por la sensación de asfixia o por una asociación errónea de las “gotas microscópicas” por las que viaja el coronavirus a la saliva, no es nada infrecuente ver personas que transitan con la mascarilla a modo de mordaza pero con la nariz al descubierto. Es un error, ya que ambos orificios deben quedar completamente cubiertos. El cobijo predilecto del coronavirus está en las profundidades de las fosas nasales, allá donde entroncan con la garganta, por lo que hay que cortarle el camino.
Este es el error más frecuente que he visto en personas con mascarilla. La nariz también hay que cubrirla. Si no, no sirve de nada. pic.twitter.com/pRHNmYtfKT
— Miguel A. Lurueña (@gominolasdpetro) April 13, 2020
Una iniciativa conjunta de @Farmaenfurecida y la ilustradora Maribel Carod muestra en forma de viñetas otros errores muy comunes que cometemos al llevar mascarilla. El principal es el fallo favorito de casi todos los políticos que han comparecido con una en pública para dar una rueda de prensa: quitársela para hablar, bajándosela como una bufanda por debajo de la barbilla o poniéndosela a modo de visera sobre la frente. No solo estamos anulando su efecto protector, sino que el propio coronavirus puede sobrevivir en el tejido. Lo que estaríamos haciendo es esparcirlo por la cara.
Aquí @maribelcarod y yo hemos hecho una pequeña guía sobre qué NO hacer con la mascarilla.
Espero que os guste: pic.twitter.com/nFngadmGM4
— Farmacia Enfurecida (@Farmaenfurecida) April 8, 2020
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