
No hay limón tan agrio que no te permita hacer algo parecido a una limonada, y Ángel y Zuleica supieron, incluso, degustarla. Esta pareja -ahora matrimonio- de treintañeros que reside en el municipio tinerfeño del Puerto de la Cruz vio cómo el pasado 14 de marzo sus planes para celebrar su boda el sábado 4 de abril en una popular finca ubicada en el norte de Tenerife se iban al garete tras el anuncio del presidente del Gobierno: estado de alarma en todo el país.
Ángel y Zuleica, profesor de Educación Física e investigadora y profesora de la Universidad de La Laguna, respectivamente, se conocieron hace casi 10 años en Gran Canaria, de donde ella procede. “Surgió una bonita amistad pero ambos teníamos pareja”, ha asegurado a este periódico el tinerfeño, quien matiza que “éramos buenos amigos que solíamos contarnos prácticamente todo”. Aunque fue hace cuatro años cuando ambos, ya solteros, decidieron dar el paso hasta tal punto que, desde hace unos días, se han convertido en marido y mujer.
Se prometieron el pasado 1 de enero de 2019 en el histórico Puente de las Cadenas de Budapest, mientras los fuegos artificiales, que anunciaban la llegada del nuevo año, daban su espectáculo. Él sostenía el anillo sin guantes -los termómetros a esa hora marcaban un grado centígrado- y ella, incrédula, preguntaba constantemente si se trataba de una broma. “Nunca había entrado en mis planes casarme; de hecho, siempre me he considerado una antibodas”, declara entre risas Zuleica. Fue por ello que, en principio, quisieron realizar un evento íntimo con “padres, hermanos y algún que otro amigo especial”. Con el tiempo, el entusiasmo de ambos hizo que finalmente organizaran una boda de 80 invitados que, como la de otras muchas parejas, fue boicoteada por la pandemia de coronavirus. Sin embargo, la pareja no lo dudó y recurrió a su plan inicial: el A.

“Para nosotros el acto de casarnos siempre ha sido lo más importante: llevar anillos, tener (por fin) un libro de familia y poder referirme a Zule como mi mujer; lo demás es un extra”, explica Ángel. El Ayuntamiento del Puerto de la Cruz gestionó el acto ciñéndose al Real Decreto, que recoge que las bodas pueden seguir celebrándose en toda España atendiendo a ciertas medidas organizativas que eviten aglomeraciones, de tal forma que se garantice la distancia de, al menos, un metro entre asistentes. Y así fue.
Zuleica y Ángel contrajeron matrimonio el pasado viernes 3 de abril, a las 13.00 horas, en el citado Consistorio, acompañados por el alcalde del municipio y los padres de él como testigos. Un enlace al que, además, asistió casi un centenar de personas por vía telemática. Y es que ambos decidieron compartir ese momento tan emotivo con sus amigos y familiares a través de un directo en la red social de Instagram. “Fue muy especial porque nuestros amigos se sentaban con sus familiares para vivir juntos el momento tras la pantalla”, afirma el tinerfeño, quien indica que muchos incluso se vistieron para la ocasión. Una boda singular donde no faltaron las lágrimas. “Estuve llorando desde el principio por las palabras del alcalde, la situación… fue todo muy emotivo”, reconoce la joven grancanaria. “Es increíble cómo a través de un móvil se puede conseguir que los demás vivan contigo ese momento con tanta emoción”. Ambos celebraron su reciente enlace con unas “riquísimas pizzas precocinadas y una buena botella de vino” y, para acabar el día, convocaron a sus invitados en un brindis virtual sobre las 21.00 horas. “Un día, sin duda, para contar a nuestros hijos”, bromean.

El matrimonio, que entiende perfectamente la decepción de muchas personas por el tiempo y el dinero invertido, quiere transmitir a todas las parejas que la ilusión de unos novios por que llegue su día puede mantenerse tanto durante el mes de abril de 2020 como a finales de año. Eso sí, ellos ya han reservado el próximo día 15 de agosto para -si la situación la permite- celebrarlo con los suyos en la finca inicial.
Ahora, unos días después de la vorágine de sentimientos a flor de piel, reflexionan sobre lo ocurrido, y ambos coinciden en lo mismo: “Muchas veces planeamos nuestros días especiales para los demás y lo cierto es que lo que verdaderamente importa somos nosotros, la familia y hacer las cosas sencillas, con cariño”. De momento, Zuleica y Ángel no podrán coger un avión para disfrutar de su luna de miel pero de lo que están seguros es que, después del tiempo que está regalando esta cuarentena, saldrán mas fortalecidos como matrimonio en su lugar favorito del mundo: su hogar.




