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Fase 2: cuando todo es raro pero se busca piscina de plástico para pasar el verano

Antes de abrir las zonas de baño del municipio, el Ayuntamiento de La Laguna, a través de la Concejalía de Playas y Piscinas que dirige Cristina Ledesma, ha solicitado información a la Delegación del Gobierno en Canarias sobre las medidas de seguridad que debe aplicar

“¿Quién nos iba a decir que iríamos a un sitio de compras con mascarilla?”, le dijo ayer Xiomara a su amiga Icíar, las dos dietistas en el hospital, cuando entraron en Alcampo. Con cada fase que avanzamos en la desescalada, más nos acercarnos a la nueva (a)normalidad. Y es raro, como si se hubiera instalado dentro un piloto automático que salta a la mínima pulsión de deseo o espontaneidad: ‘Mierda, tengo que subir a casa, que me olvidé de la mascarilla’. ‘¿Dónde tengo el gel hidroalcohólico?’. ‘No sé si es prudente sentarme en una terraza, con tanta gente.’ ‘Mira ahí, nadie guarda la distancia’. ‘Para todo este rollo, mejor me vuelvo al salón’.

El Centro Comercial Alcampo, que abrió en La Laguna en el año 90 como gran símbolo del capitalismo de grandes superficies que dejaba en el alambre al comercio local, parecía ayer un trámite, a pesar de que abrían los comercios de su galería de tiendas por primera vez desde que se decretó el estado de alarma, el pasado 14 de marzo. Hay algo en comprar que da goce. Si no, no tendríamos tantas cosas en casa, algunas inútiles. Pero ayer parecía un goce entrecortado, como sexo a medias, cerveza caliente, ron aguado.

Y aun así, no nos resignamos. Este año, caerá el PIB de Canarias un 15%, un 20%, un 30%. No lo sabemos aún, depende de con quién hables. Pero ayer estaban agotados los veinte modelos de piscinas de plástico que tiene el supermercado, según contaba el personal. Pero eso la gente no lo sabía y se acercaba a los estantes, en un goteo permanente, intentando prepararse para un verano incierto de patio, jardín o azotea.

Como Eduardo y Melisa, de Los Baldíos, jovencitos, ella embarazada y acalorada estos días. Probaron primero en Makro y Decathlon, y nada. “Mi madre pidió cita para ir a la playa y le dieron para el 8 de junio”, contaba Melisa. Así que se iban a Leroy Merlin a seguir intentándolo. “Este verano, en casita, que hay que cuidarse”, decía refiriéndose a su barriga, todavía pequeña.

“Yo creo que es la mejor opción”, decía Jonay, también de Los Baldíos. “Lo había pensado antes de todo el confinamiento y esto me ha dado el empujón. Lo de pedir cita es tan raro… Y luego tienes que estar a unas horas concretas. Casi parece que estás fichando, como si fuera el trabajo”, contaba. “Mira, pongo la piscina en casa, me ‘jarto’ a cervezas y no tengo ni que preocuparme de conducir”.

Para Foro, Héctor y Raquel, que son una familia de Tegueste, se trata de una cuestión de salud. “Queremos la piscina para salir lo menos posible y no dejar entrar al bicho”, afirmaba Raquel. “Es que no lo no veo”. Ellos prefieren reunirse en casa con algunos amigos, lo más controlado posible. Les da miedo la afluencia de gente que ven por la calle. “Ahora, todos los aficionados al ‘silloning’ están corriendo. Y mejor no hablar de las terrazas”, decía Foro. “Menos mal que hemos dado un pasito con las mascarillas”, comentaba Raquel.

Nos estamos haciendo a estar en casa, y habrá que ver qué repercusión tiene eso en la economía. Porque a la gente le gusta poder relajarse: Dulce y Néstor también piensan pasar el verano en la azotea de su casa de La Cuesta con la piscina que quieren comprarse. “Una vez pasas el choque inicial, te acostumbras. El otro día estaba leyendo lo del síndrome de la cabaña, lo de sentirte protegida”, contaba Dulce. “Y luego está el placer del picoteo en casa. Yo creo que el consumo de bebidas tiene que estar aumentando”, decía con sus dos botellas de vino Marba en las manos, una de blanco y otra de tinto de maceración carbónica.

“Como está la cosa, es mejor quedarse en casa”, decía Juan Miguel, de Tejina, rebuscando entre los estantes. “No estoy preocupado. El miedo de uno son los niños, y yo tengo uno pequeño”.

Fuera, en la galería comercial, la cosa seguía apagada, aunque mejoraba según avanzaba la tarde. En una tienda de zapatos, Rocío, la encargada, decía que se esperaba más gente, “con eso de la novelería de volver a comprar”. Pero había excepciones, como una de las ópticas, donde el día había sido “una locura”, entre ventas de gafas nuevas y algunas reparaciones. A la entrada estaba Yoana, con su mascarilla y su visera, tomando la temperatura con uno de esos termómetros a distancia.

De la puerta de una tienda de juegos salía una cola que iba creciendo por momentos. Los aforos están muy controlados. Allí estaba Timoteo, que había ido a comer a los restaurantes de la parte de abajo y se había subido a “echar un ojo”. Durante el confinamiento, se machacó los juegos que tiene y anda buscando ‘Cyberpunk’, basado en un juego de rol, “un poco tipo ‘Blade Runner’,” cuenta su amigo Jero, otro aficionado. Detrás estaba el joven Luis. porque quince minutos antes se había anunciado en Twitter que salía a la venta en Canarias, algo más tarde que en la Península, la edición especial de ‘XenobladeChronicles’, “un juego RPG, que es algo de estrategia, acción, mucha exploración. A ver si lo consigo, porque estas cosas vuelan”.

A media tarde volvimos al centro de La Laguna. Abría de nuevo el mítico Bar Carrera, lugar de café y conversa. Probó solo con la terraza en la Fase 0 y cerró porque no compensaba. Las dos mesas de la terraza estaban ocupadas. Dentro, una. “Pero hubo bastante gente en la comida”, decía Manrique, camarero.  “¿Quién nos iba a decir que viviríamos algo así?”.

La Laguna, pendiente de Delegación para abrir el baño

Antes de abrir las zonas de baño del municipio, el Ayuntamiento de La Laguna, a través de la Concejalía de Playas y Piscinas que dirige Cristina Ledesma, ha solicitado información a la Delegación del Gobierno en Canarias sobre las medidas de seguridad que debe aplicar en estas áreas, para garantizar las condiciones sanitarias de estos espacios, ya que en las zonas de baño naturales el agua no se regenera con la misma facilidad que en las piscinas recreativas. La prioridad, según la Corporación municipal, es que la ciudadanía pueda hacer uso de estas zonas con total garantías de seguridad.

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