Puerto de la Cruz

Un motivo diferente para aplaudir cada día

Los vecinos del edificio Lanzarote, en el barrio de La Vera, se reúnen todos los días a las siete en sus balcones con una propuesta diferente para agradecer, animar o recordar

El edificio Lanzarote, ubicado en el barrio de La Vera, está empapelado de pancartas de agradecimiento. Fran Pallero
El edificio Lanzarote, ubicado en el barrio de La Vera, está empapelado de pancartas de agradecimiento. Fran Pallero

María Cabo salió justo del hospital por un brote de esclerosis múltiple coincidiendo con el comienzo del confinamiento. Cuando vio que toda España aplaudía al personal sanitario por exponerse y dejarse la vida en esta crisis, cada día a las siete de la tarde, les propuso hacer lo mismo a sus vecinos del edificio Lanzarote, enclavado en el barrio de La Vera. Y desde el primer momento todos, sin excepción, aceptaron encantados.

Pero a diferencia del resto del país, ellos lo hacen todos los días por un motivo diferente. A los sanitarios le siguieron los voluntarios, los empleados de la empresa Sufi Tarajal, responsable de la limpieza viaria y recogida de basura en el Puerto de la Cruz; los farmacéuticos, los agricultores y ganaderos. En el Día del Beso, el reconocimiento fue para todos los familiares y amigos a quienes no pueden besar desde hace más de un mes y el domingo de Resurrección, aplaudieron por la esperanza.

Antes los unió la fibromialgia y los cumpleaños, sobre todo de los más pequeños, sirven de excusa para colgar globos y cantar el cumpleaños felíz. “Pero el de Los Parchís, el de siempre”, apunta María.

Las razones para agradecer están expuestas en las pancartas que previamente elaboraron y que cuelgan de sus balcones, además de aquellas que van surgiendo. Hay mensajes de gratitud para los empleados del transporte público, de los  supermercados, los repartidores de butano, para los niños por ser responsables y #quedarseencasa, y hasta para el empresario Amancio Ortega.

Cuando la cifra de personas fallecidas en España superó las 23.000, el pasado domingo, la comunidad decidió sustituir los aplausos por un minuto de silencio y encender velas acompañadas de lazos negros en memoria de todas las víctimas del Covid-19 “esas almas que fueron al cielo”, indica María.

Ese fue el único día que cambiaron los planes habituales y retrasaron dos horas su cita diaria -salieron a los balcones a las 21.00 horas- porque consideraron que “la causa lo merecía”.

Como homenaje, colgaron la bandera de España con el crespón negro porque “ya era hora” de recordar a las personas que se han ido y a los familiares que están sufriendo su pérdida. “Y ahí quedará hasta el final porque esto va muy lento”, manifiesta.

También hicieron un minuto de silencio y cantaron una canción cuando perdió la vida un vecino del barrio, un gesto que sus familiares agradecieron porque se sintieron muy arropados. “Aquí no hay política que valga, somos una gran familia de amigos”, aclara.

Vestidos con camisetas negras y mascarillas azules, grandes y niños se volvieron a poner de luto el miércoles para reivindicar la falta de material de protección que tiene el personal sanitario. “Aquí están bien pero en otras ciudades como Madrid o Barcelona no y por eso lo que pedimos es que los ayuden”.

Tres minutos duró el homenaje, que también fue silencioso, con las luces apagadas y a posteriori, como en otras ocasiones, Adrián González de Oca, vecino del barrio, cantó y tocó un tema en la guitarra.

Como cada jornada, después de los aplausos los habitantes del edificio Lanzaronte se ponen a hablar entre balcones “que es muy importante porque compartimos muchas cosas” y disfrutan de un ratito de música.

Desde el primer momento crearon un grupo de WhatsApp en el que cada día hacen las propuestas para los aplausos. María les da una idea “pero si uno solo no está de acuerdo, se cambia el motivo”, asegura.

María tiene 47 años, vive con su pareja y su hijo y tiene esclerosis múltiple pero no se encuentra en un estadio muy avanzado. Reconoce que “es muy echada para adelante y no se deja dormir, ni en su enfermedad ni en su vida”. Por eso, cuando les sugirió a los vecinos salir todos los días a aplaudir por un motivo distinto, ellos le decían que era como un empuje: ‘si María lo puede hacer, lo podemos hacer todos’.

Todos para uno y uno para todos

‘Todos para uno y uno para todos’, como en la famosa novela de Alejandro Dumas, Los tres mosqueteros, los vecinos le declararon solemne lealtad a María, como lo hicieron en la literatura Athos, Porthos y Aramis al joven D’Artagnan. Sin embargo, sabe que sin la ayuda de ellos, nada sería lo mismo.

Está convencida de que en todos los barrios pasa lo mismo, “desde que haya una persona que sienta las bases, el resto se suma”, pero lo cierto es que al menos en el municipio del Puerto de la Cruz, La Vera ha sido el único hasta el momento.

El miércoles, un helicóptero se pegó al bloque de viviendas y muchos vecinos se alarmaron. “Hemos visto tantas cosas en este tiempo que no sabíamos qué pasaba”. Inmediatamente salieron a sus balcones y comprobaron, con sorpresa, que la Guardia Civil los aplaudía a ellos. “Creo que era porque tenemos la bandera española. Me pareció un gesto maravilloso que me hace sentir muy satisfecha”, confiesa esta portuense.

María tiene “el corazón partido en dos” porque nació en La Ranilla pero desde hace 29 años vive en La Vera, un barrio al que defiende “a capa y espada” porque quiere romper con el estigma negativo que tiene. “Me da mucho coraje cuando alguien habla mal, porque aquí vive todo tipo de gente”, subraya.

De hecho, esta crisis le ha servido para estrechar lazos con sus vecinos, a quienes apenas conocía de ‘hola’ y ‘adiós’. Un saludo cotidiano que ha derivado en una relación más estrecha, que va desde compartir un queque de chocolate balcones de por medio, emocionarse, contarse sus cosas y reírse, hasta el aplauso diario de las siete de la tarde. Una cita a la que desde hace casi dos meses, nadie falta.

Y aunque el motivo del aplauso va surgiendo a diario, los vecinos del edificio Lanzaronte saben de antemano que el domingo, Día de la Madre, de la Cruz y fiesta fundacional de la ciudad, será muy especial. Pero prefieren no adelantar nada y volver a sorprender con su agradecimiento a toda la Isla.