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Una celebración muy especial en La Orotava

Benito Felipe Rodríguez García, miembro fundador y actual tesorero de la Asociación Cultural Pinolere organiza desde hace 30 años su particular festejo con familia, amigos y compañeros de trabajo

En 1987, mientras paseaba en el coche con su mujer, Benito Felipe Rodríguez García leyó una publicidad del Gobierno de Canarias con la consigna: ‘Canario celébralo’. Fue en ese momento cuando se planteó reunir al año siguiente a su familia, amigos y compañeros de trabajo en su casa, en el barrio de Pinolere, en La Orotava, para conmemorar el Día de Canarias.

Desde entonces, solo ha fallado en tres ocasiones: una con motivo del fallecimiento de su madre, otra porque tuvo que ir a recoger el Premio de Canarias de Cultura Popular que recibió la Asociación Cultural Pinolere, de la que es tesorero y miembro fundador, y este año por el Estado de Alerta, aunque hará una pequeña comida familiar con su esposa, sus cuatro hijos y sus cinco nietos.

En la casa de Benito llegaron a reunirse hasta 120 personas en una fiesta que dura todo el día, desde la mañana hasta la noche “y cada uno va a la hora que puede”, subraya. En 2019 fueron 98 y lo disfrutó mucho porque era su primer año jubilado y no tuvo que preocuparse por horarios ni pedir favores a nadie.

Durante todos los años que trabajó como camarero, cambiaba los turnos con sus compañeros. “Pedía tres días, el 29 para organizar, el 30 para disfrutar y el 31 para descansar”, bromea.
La particular fiesta se hace en La Barraca, nombre con el que bautizó un garaje construido con materiales ligeros donde guarda las herramientas, una especie de cuarto que le sirve para tenderetes, con un jardín detrás.

La comida la preparan entre todos. Una de sus cuñadas lleva carne de conejo, otra el hígado, hay quien se encarga de las garbanzas y entre todos aportan algo. Lo único que nunca falta en la mesa es el frangollo, que lo prepara su mujer. “Si no tienes este postre y la pelota de gofio es como que falla algo”, dice.

A la fiesta se suman también muchos vecinos y los niños del barrio, que son infaltables. A ellos les organiza actividades tradicionales como amasar rosquetes, majar en el junco y hacer pan en su pequeño horno de leña. Uno de los juegos favoritos es el baile de piñata “para que al compás de una isa se entretengan y no estén con el móvil”, mientras el resto de invitados canta parrandas y “todas esas cosas que uno hace cuando se junta y se toma unos vasitos de vino”.

Benito Rodríguez quiere que el día de mañana los más pequeños sientan cada 30 de mayo como él, “que se les penetre ese olor de cuando estás asando las castañas”.

Los invitados no llevan traje típico porque a él no le gusta obligar a nadie a vestirse de una determinada manera, pero los niños sí suelen ir de magos o campesinos. Sin embargo, en 2020 como se cumplía el 30 aniversario de esta especial celebración, la idea era que todos llevaran vestimenta canaria.

El Estado de Alarma le ha obligado a cambiar los planes. Este año tampoco ha colgado en el portón de la entrada de su casa la insignia amarilla, blanca y azul. Lo hace siempre una semana antes y es la señal para sus vecinos “de que benito ya está preparando la fiesta”. En su lugar, puso una española con un lazo negro en respeto a las víctimas de la Covid-19 pero le regaló una canaria a sus familiares para que la luzcan en sus casas.

Este año la fiesta se toma un descanso, pero será para volver el próximo “con más ganas”, le han dicho todos. Este vecino de La Orotava siente mucha pena no poder celebrar hoy una efeméride que para él “es un sentimiento, una cosa muy nuestra” que prepara con la antelación, el cuidado y el “mimo”que se merece y que culmina con el izado de la bandera de Canarias y el himno de las siete islas, una acción que para él y los suyos es muy significativa, porque como dice Benito Cabrera en una de las estrofas, “ésta es su tierra amada, las islas canarias”.

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