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Brigitte Gypen: “Pau me pareció un gran tipo, una formidable persona”

La presidenta de la Fundación Canaria Carrera por la Vida compartió un día con el líder de Jarabe de Palo, fallecido esta semana, durante un acto solidario celebrado en 2018 en Barcelona
El artista que recordaba con cariño las actuaciones de su banda en Canarias. DA
Pau Donés y Brigitte Gypen frente a la playa de la Barceloneta. DA
Pau Donés y Brigitte Gypen frente a la playa de la Barceloneta. DA

Llevaba cinco años luchando contra un cáncer de colon y desde que los médicos le comunicaron la enfermedad trató de exprimir la vida hasta la última gota. Si vencer al cáncer es rebelarse a que esa espada de Damocles condicione el día a día de quien pelea contra la patología, Pau Donés, de 53 años, abanderó una de esas victorias, como cuentan quienes mantuvieron una estrecha relación en el último lustro con el vocalista y guitarrista de Jarabe de Palo, fallecido el pasado martes a los 53 años en su casa del Valle de Arán (Lleida).

El autor de La Flaca participó en diferentes actos solidarios desde que comenzó su lucha personal y ese espíritu lo mantuvo hasta el final de sus días. De hecho, su última canción (Eso que tú me das), presentada hace apenas tres semanas, significaba un homenaje cargado de agradecimientos para su familia y el personal médico que lo atendió.

Brigitte Gypen, presidenta de la Fundación Canaria Carrera por la Vida, le propuso en 2018 que participara con su imagen en el calendario Voces por la Vida, publicado el año pasado, para recaudar fondos destinados a las pacientes con cáncer de mama. Pau Donés no se lo pensó y dio el sí, quiero a Brigitte. La invitación la cursó a través de la Fundación FERO, volcada en la investigación del cáncer y el encuentro de produjo en una terraza frente a la playa de la Barceloneta, en la Ciudad Condal.

El artista que recordaba con cariño las actuaciones de su banda en Canarias. DA
El artista que recordaba con cariño las actuaciones de su banda en Canarias. DA

“Yo estaba nerviosa porque iba a estar frente a todo un artista. Apareció con su guitarra a la espalda y cuando lo vi me puse a temblar. Desde el primer momento me pareció muy cercano, natural, auténtico y simpático. Vino con unas bermudas y unas cholas y nos comentó a la fotógrafa y a mí que se pondría un pantalón para la sesión de fotos. En ese momento se quitó las bermudas y vimos que llevaba unos boxer tipo bañador de color rosa. Nos empezamos a reír y nos dijo que el color había sido elegido en honor al colectivo que representábamos”, explicó a este periódico la presidenta de la fundación. “Eso sí, no dejó que le sacáramos una foto”, bromea.

Brigitte Gypen recuerda con cariño el interés que mostró Pau Donés en la actividad que desarrolla la Fundación Canaria Carrera por la Vida. “No solo se limitó a hacerse las fotos y ya está. Nos dijo: ‘cuéntame lo que hacéis’, y escuchó con interés lo que le contamos. Le hicimos saber que éramos una asociación pequeña y él respondió: “Todo es importante y sé que ustedes apuestan mucho por la investigación; ese es el único camino”.

En la conversación, el artista les confesó algunos detalles sobre su tratamiento contra la enfermedad, pero también algunos de los planes que pasaban por su cabeza. “Esto es lo que hay, me tocó, pero lo llevo bien”, le trasmitió a Brigitte. “Nos dijo que quería irse un año completo al Océano Pacífico con su hija a ver surfistas y a vivir”.

Pau Donés recordaba con cariño los conciertos que ofreció con su banda en Canarias y le confesó a la activista belga afincada en Tenerife que las “salidas después de las actuaciones eran inolvidables, porque la gente era muy amable”. El artista le tenía reservada una sorpresa a Brigitte y a la fotógrafa Katherin Wermke antes de la despedida. Cogió su guitarra y empezó a cantar La Flaca, la canción que marcó toda una generación. “Él me miraba y yo lo admiraba como si fuera una niña chica. Ese momento estará grabado para siempre en mi mente. Fue maravilloso”.

De la sencillez de Donés, Brigitte guarda una última imagen: “Cuando acabamos se fue a despedir personalmente del chico que nos había servido el agua, un gesto de alguien muy humano y observador, todo lo contrario al estereotipo que se asocia a una estrella. Aquel día me volví a casa con la satisfacción de haber conocido a un gran tipo, a una persona formidable”.

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