Derecho al Techo ha recordado a las instituciones sus obligaciones de protección, especialmente con las personas mayores y quienes se encuentran en situación de vulnerabilidad, tras conocer la muerte de Maricarmen, cuyo fallecimiento vincula al desahucio que sufrió en las últimas semanas.
En un comunicado, la plataforma ciudadana grancanaria ha hecho especial hincapié en que “ningún beneficio económico puede estar por encima de una vida y ninguna propiedad puede valer más que una persona”.
“No podemos separar la muerte de Maricarmen del sufrimiento, la angustia, la indefensión y el enorme impacto psicológico que provoca enfrentarse a la pérdida de la vivienda, especialmente cuando se trata de personas mayores y vulnerables”, apuntó Derecho al Techo.
Aquí, ha insistido en que la mujer de 87 años ha sido víctima de un sistema que antepone el negocio y la propiedad a la vida y a la dignidad de las personas.
“No es la primera vez que vemos cómo un desahucio deja profundas heridas psicológicas. Hemos acompañado a personas que, después de sufrir estas situaciones han quedado sumidas en la depresión, la desesperación y la decepción. Cuando se desahucia a una persona no se está moviendo solamente una puerta, se está poniendo en riesgo su vida, su salud, su estabilidad y su dignidad”, señaló la plataforma en su comunicado.






