política

Evelyn Alonso, la concejal que nos ‘protege’ del comunismo

El rechazo de la exmilitante de Ciudadanos a todo lo que le suene a izquierdismo le ha llevado a desaprovechar sus posibilidades de marcar el cambio político en Santa Cruz

Evelyn Alonso. DA
Evelyn Alonso. DA

Hace unos días, firmada ante notario la moción de censura contra el actual equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Santa Cruz, la exconcejal de Ciudadanos, Evelyn Alonso, enfiló hacia una tele local para explicar su decisión.

“La retahíla de que Podemos no está en el Gobierno [del Ayuntamiento] no es así, algo que también digo sobre las instituciones donde gobernamos con Vox. Sus tres votos no son gratis. Estamos viendo ciertas políticas del Ayuntamiento donde Podemos quiere meter su ideología comunista”, afirmó. “Actualmente, con la gestión del Gobierno [central], vemos sus ideas comunistas”, dijo también.

Uno es, en parte, el resultado de su biografía, y es normal que Evelyn Alonso, de origen venezolano, sienta rechazo por todo lo que le huela al régimen chavista que, a mí, desde lejos, tampoco me gusta absolutamente nada. Podemos, algunos de cuyos líderes se fascinaron con las revoluciones bolivarianas del socialismo del siglo XXI e hicieron asesorías políticas pagadas desde Caracas, carga con ese estigma.

Pero venezuelizar [trazar una equivalencia entre Venezuela y España/Canarias] tiene sentido como operación de márketing político de la derecha, incluida Coalición Canaria. Nada más. ¿Dónde ha habido comunismo en Santa Cruz? Que nos digan, para hacerle una foto. ¿De verdad se puede reducir a Podemos, que nació, en parte, del 15M, a una mera marioneta del chavismo? ¿U obviar que la tradición comunista europea, española y canaria están cargadas también de la lucha por la democracia y la justicia social? Esa democracia, por cierto, es la que garantiza un sistema de asilo que tiene sus enormes fallas, pero que ha asistido en España a miles de venezolanos en los últimos años, incluidos los que llevamos de Gobierno ‘comunista’. Con Nadia Calviño dirigiendo la política económica y, desde hace unos meses, José Luis Escrivá al mando de la Seguridad Social, dos técnicos de moderada orientación socialdemócrata que a Evelyn Alonso le deben parecer jemeres rojos. Incluso el Ingreso Mínimo Vital, la medida más ‘social’ del Gobierno, ha contado con el apoyo del Fondo Monetario Internacional por su impacto en la lucha contra la pobreza que azota a España. Criticar al Gobierno es imprescindible, hacer simple propaganda empobrece el debate.

Tenía Evelyn Alonso la posibilidad de jugar en el Ayuntamiento de Santa Cruz un papel similar al que está haciendo Ciudadanos en el Congreso de los Diputados, con ese Edmundo Bal que habla como los ángeles con la libertad del que no le debe nada a nadie y saca de quicio (y mata de celos) a ERC, perro del hortelano temeroso de perder esa posición de apoyo imprescindible del Gobierno, ese Bal que tiende puentes y dice cosas incómodas a todos.

Tenía Evelyn Alonso la posibilidad de ser la concejal decisiva, la más exigente con la gestión municipal -de la que ahora se queja profundamente-, negociar, mantener posiciones. Incluso disentir, como hacen los parlamentarios británicos, que votan contra su partido de vez en cuando. ¿Quién le iba a decir nada, si era suya la llave de la estabilidad?

Tenía Evelyn Alonso la posibilidad de contradecir de cerca a una alcaldesa con ciertos aires de autosuficiencia frivolona con los que cubre toda una vida dedicada a medrar en el PSOE, que debe estar preguntándose por qué no cuidó mejor una mayoría tan exigua.

Tenía Evelyn Alonso la oportunidad de ayudar a regenerar un Ayuntamiento donde gobernaron los mismos durante 40 años. Que han utilizado a las asociaciones de vecinos -no lo digo yo, lo dijo ella-, que han prevaricado -no lo digo yo, lo dijeron los tribunales-, que han creado una densa red clientelar. La alternancia es lo más sano para la democracia.

Tenía Evelyn Alonso la oportunidad de ser leal a su partido, como siempre predicó. Ahora, en su lugar, tiene una ‘superconcejalía’. No le importa, dice, cobrar solo la dietas si se convierte en concejal no adscrita tras ser expulsada de Cs. Si quiere, seguro que dentro de tres años le harán hueco en las listas de CC. Y ahí estará, viendo comunistas por todas partes.