Los Silos

La Isla baja se atreve con el café

Tres empresarios intentan recuperar un cultivo introducido en el siglo XIX cuyo desarrollo estuvo eclipsado por el plátano

PLANTACIÓN DE CAFÉ ISLA BAJA - LOS SILOS
La finca elegida en Los Silos es un lugar idóneo para convertirse en un cafetal debido a que la temperatura no sobrepasa los 12 grados, un requisito fundamental. Sergio Méndez

Demonizado por unos, alabado por otros, el café es como el vino, una bebida que despierta pasiones desde sus orígenes en el mundo entero. El culto al café está presente desde hace siglos en las distintas sociedades y culturas y se ha convertido en un producto muy valorado que ha llegado a la especialidad.

Cada vez más, los consumidores de café buscan aquellos que se distinguen por la perfección del grano, la forma de cultivo, la manera del tueste y el aroma, entre otros indicadores que denotan calidad.

Según un estudio efectuado por el investigador y exalcalde de Agaete, José Antonio García Alamo, el café pudo introducirse en las islas Canarias a través de Tenerife, cuando el rey Carlos III dictó, el 17 de agosto de 1788, una Real Orden, por la que se encargaba a Alonso Nava Gritón, marqués de Villanueva del Prado, que estableciera en los terrenos que juzgara más adecuados, “uno o varios plantíos para sembrar y plantar semillas y plantas procedentes de América y Asia”.

Con esta finalidad se creó el Jardín de Aclimatación de la Orotava y aquel mismo año llegó a Tenerife la primera remesa de semillas y plantas exóticas en el navío correo San Bernardo.
Pero no fue hasta el siglo XIX cuando se implementó como cultivo tras la crisis de la cochinilla. En ese momento se buscaron alternativas que pasaron por el denominado “modelo cubano”, cimentado por el café, el azúcar y el tabaco, permitido por el puerto franco.

Sin embargo, a finales de ese mismo siglo en la Isla se empezó a arraigar el cultivo del plátano que eclipsó el posible desarrollo del café, que sí se mantuvo con fuerza y hasta hoy en otras islas, como es el caso de Agaete en Gran Canaria, el único lugar de España y de los pocos de Europa en el que se cultiva un café de especialidad, explica el catedrático de Historia de América de la Universidad de La Laguna (ULL), Manuel Hernández González.

Teniendo en cuenta los antecedentes del cultivo del cafeto en Tenerife, donde hubo plantación para consumo interno, y las bondades climáticas de la Isla, tres empresarios se han lanzado a la aventura y han decidido volver a apostar por este cultivo y llevar la tasa de café a la mesa de las familias.

PLANTACIÓN DE CAFÉ ISLA BAJA - LOS SILOS
Peter Graaf señala los terrenos donde se plantará cafeto. Sergio Méndez

El lugar elegido es una finca en Los Silos, donde las temperaturas no sobrepasan los 12 grados durante todo el año, un requisito fundamental para obtener semillas de calidad. La producción sería de unas 2.000 plantas de cafeto de la variedad Arábica Typica, la primera que se introdujo en el Archipiélago y la idea es empezar la plantación en septiembre de este mismo año. Ya tienen hechos los estudios de suelo que demuestran que el lugar es apto para este cultivo porque además no hay demasiado viento ni humedad.

En realidad estaba todo listo para comenzar el 15 de marzo pero el Estado de Alarma paralizó el proyecto. Y aunque se puede iniciar en cualquier momento, la primera cosecha tarda entre dos años y tres en dar semillas, que después se recogen de forma ininterrumpida durante casi dos décadas desde marzo hasta septiembre.

La idea de los tres socios no solo es producirlo sino cumplir todo el ciclo, desde la plantación hasta el tostado y la posterior elaboración, puntualiza Ángel Morales, uno de los tres atrevidos en el proyecto, junto con Peter Graaf y Stan Steinhoff.

La finca tendría además un componente de atractivo turístico para pasear, enseñarle al público todo el proceso de despulpado, secado e incluso los visitantes podrían participar en la recolección de la semilla y luego, de una degustación.

Morales, que ya tiene experiencia en la materia, asegura que Canarias tiene similitudes con Hawai, un Archipiélago que explota mucho el cultivo del café debido a que sus componentes orgánicos de la tierra volcánica le dan un sabor y aroma especial. En este sentido, en Los Silos también se podría conseguir un producto de altísima calidad con un sabor único y conseguir que el Norte de Gran Canaria compita con el de Tenerife en aroma, gusto y color.