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Las Escuelas infantiles de las Islas recuperan el bullicio de los niños en las aulas

Tras tres meses en sus casas apegados a sus padres, los menores de 0 a 3 años vuelven a las guarderías con nervios y algunos sollozos en una jornada de reencuentro algo atípica pero mucho mejor de lo esperado
El Centro Infantil Nanín abrió ayer sus puertas con menos de la mitad de su capacidad habitual debido a las dudas de algunos padres ante posibles contagios. Sergio Méndez
El Centro Infantil Nanín abrió ayer sus puertas con menos de la mitad de su capacidad habitual debido a las dudas de algunos padres ante posibles contagios. Sergio Méndez

Tres meses han pasado desde que las Escuelas Infantiles de Canarias cerraron sus puertas ante la declaración del estado de alarma por el coronavirus. Tras varias semanas de incertidumbre para conocer la fecha de reapertura, muchos centros privados reanudaron ayer la actividad tras recibir de la Consejería de Educación el documento de recomendaciones. Este retraso ha supuesto múltiples problemas no sólo para los centros, que han perdido alumnos, sino para los padres, que han tenido que buscar distintas soluciones para conciliar su actividad laboral y familiar. DIARIO DE AVISOS visitó ayer el Centro Infantil Nanín, en Santa Cruz de Tenerife, para comprobar la vuelta a la normalidad que, pese a que se preveía más difícil, ha resultado un éxito.

Sara Cuenca, la directora del Centro Infatil Nanín, manifestó que “este primer día atendimos a 26 menores, pero me habían confirmado 33, pero desde el 25 de mayo esperábamos la normativa de la Consejería. Recibía llamadas de alguna familia todas las semanas así que han tenido que buscar otras alternativas para conciliar su trabajo y el cuidado de los menores. Quizás a partir de julio podríamos tener algunos ingresos más”, reconoció.

Habitualmente el centro tiene unos 70 menores a su cargo, por lo que salir con unos 30 no le permite haber rescatado a todo su personal del ERTE. “Hay otras Escuelas que no han podido abrir porque no han tenido demanda suficiente, y otras directamente han decidido volver el 1 de septiembre. Y aunque hemos perdido alumnos, también nos han derivado de otros centros. Sin embargo, tendo cuatro de mis seis empleadas siguen en el ERTE”.

La jornada de reencuentro fue algo atípica pero mucho mejor de lo esperado. “Algunos niños y niñas se acordaban de nosotras, sobre todo los mayores, sin embargo, otros les ha costado reconocernos”. Algunos han llorado durante unos minutos al entrar, hasta que se tranquilizaron y acostumbraron a los compañeros, y con el paso de las horas se notaron las caritas de felicidad al poder estar con otros pequeños. Algunos nos han llegado con un poquito más de peso, otros han pegado un estirón.

Una de las trabajadoras de la Escula, Mili, manifestó que “es lo que esperábamos, que les costara un poco romper la rutina que habían llevado durante tres meses con sus padres. Los primeros minutos les chocaba, porque nos reconocían la voz pero llevábamos mascarilla, así que en algunos momentos nos pusimos las pantallas para que nos vieran la cara”, reconoció.

Tanto Sara como Mili fueron las encargadas de dar la bienvenida a los menores, tomarles la temperatura a la entrada, lavárles las manos y quitarles el calzado. “Cuando cambiamos de actividad, al salir al patio, antes de desayunar, etc., les lavamos las manos. Lo más difícil ha sido controlar la distancia física entre ellos y con nosotras, sabemos que es complicado, y mucho más en este primer día”, reiteró Mili.

Por su parte, su compañera Olga, reconoció que “después de tres meses tampoco ha sido para tanto (rió). La verdad es que se pudieron calmar y pasaron la mañana tranquilos. Todos desayunaron bien y tras los nervios iniciales la jornada fue muy agradable”.

Han sido tres meses junto a sus padres las 24 horas, y la mayoría ha asimilado muy bien la vuelta. Para ellos tres meses es para un adulto tres año. Si hemos notado es el apego tan grande que han generado con los padres y el despegue en algunos casos fue algo duro”, aseguró Cuenca. Sus caritas cuando abandonaron el centro de la mano de sus padres lo confirmaron.

El centro tardará meses en recuperar la normalidad. “Se irán muchos niños y podría perder casi el 50%, por lo que antes de enero del 2021 no nos recuperaremos. Perdimos un gran grupo y la nueva entrada de menores es una incertidumbre, porque algunos padres se lo están pensando. Creo que hay que poner facilidades para que las familias puedan conciliar”, finalizó Sara Cuenca.

Marina Amador: “La demanda crecerá con la confianza”

La presidenta de la Asociación de Centros Infantiles de Tenerife (Acinte), Marina Amador, mostró su alegría por la reapertura ayer de algunas Escuelas Infantiles. “Ha sido una jornada de nerviosismo en las primeras horas, pero mucho mejor de lo esperado”. Los centros “teníamos claros los protocolos, pero necesitábamos los oficiales que nos respaldaran, sobre todo a la entrada y salida, la medición de la temperatura, lavado de manos, etc.”. Amador se mostró esperanzada en que “la demanda crecerá, tras empezar poco a poco, generando confianza entre las familias de que sus hijos no se contagiarán”.

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