Política

Las fuerzas progresistas se blindan ante la ofensiva desestabilizadora de CC y PP

Mientras la derecha ultima su asalto en la capital gracias al transfuguismo, el resto de formaciones isleñas toma medidas para evitar una crisis política aún mayor en plena emergencia sanitaria y económica

Representantes de los medios de comunicación rodean a José Manuel Bermúdez (CC) y Guillermo Díaz-Guerra (PP), ayer en Santa Cruz. Sergio Méndez
Representantes de los medios de comunicación rodean a José Manuel Bermúdez (CC) y Guillermo Díaz-Guerra (PP), ayer en Santa Cruz. Sergio Méndez

Coalición Canaria y el Partido Popular han puesto sus cartas sobre la mesa. Basta con que sumen los votos para asaltar el poder, como -salvo milagro- pasará en el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife el próximo día 13. Que sea gracias al transfuguismo, vista la fulminante expulsión de Evelyn Alonso por parte de Ciudadanos, no supone obstáculo alguno, pese a que implique desdecirse de lo proclamado por CC y PP hace apenas un año.

Tampoco ha frenado a estos partidos conservadores la gravísima crisis sanitaria y económica derivada de la Covid-19, a tal punto que la propia Alonso reconoce que se repartían las áreas municipales de gobierno en pleno estado de alarma. Ni siquiera se han trabajado el argumentario, con José Manuel Bermúdez (CC) acusando al equipo de Patricia Hernández de “involución”, como si pesara más un año de alcaldesa socialista que tantas décadas de su partido con el bastón de mando en la Casa de los Dragos.

Pero el pacto de CC y PP, muñido por Teodoro García Egea y Fernando Clavijo (responsable de la deriva hacia la derecha de los coalicioneros) no se limita a la capital tinerfeña, como reconoció ayer entre líneas el popular Guillermo Díaz-Guerra tras registrar la moción de censura, sino que aspira a repetirse en otras instituciones de las Islas como, por ejemplo, los ayuntamientos de Güímar o Arrecife, pero también en plazas donde la inestabilidad les permita entremeter el pie en la puerta, como puede ser el caso de Arona.

En el mejor de los sueños de CC, como se han encargado de propagar desde el minuto uno de la legislatura, está el Gobierno de Canarias, por mucho que el cuatripartito que lo conforma no deje de probar que sus lazos se fortalecen en proporción directa a las adversidades que afrontan.

En todo caso, hay que insistir en que CC y PP han mostrado su juego. No reparan en daños aunque el mensaje de las urnas fue, hace apenas un año, mayoritariamente favorable a una regeneración política en Canarias tras tantos años de los coalicioneros en el poder. Por eso, el resto de las formaciones isleñas han tomado nota y dejado de llamarse a engaño. Por citar un ejemplo, ayer mismo los socialistas postergaban sus clásicas disputas internas para evitar que esta crisis política, la abierta en la capital tinerfeña, se propague a municipios tan relevantes como Arona. Bastante tiene ya la ciudadanía con lo que se avecina.

De la Puente se niega a prestarse a cualquier opción desestabilizadora

El diputado autonómico de Ciudadanos en Canarias, Ricardo Fernández de la Puente, no está por la labor de prestarse a cualquier tipo de operación que genere inestabilidad en las administraciones isleñas, y mucho menos si se trata del Ejecutivo regional.

Así lo aclararon ayer a este periódico fuentes del entorno de dicho político, que encabezó la lista por Tenerife de la formación naranja en las elecciones autonómicas celebradas el año pasado.

Cabe reseñar que el nombre de Fernández de la Puente ha sonado como parte de una supuesta operación partidista para desbancar al actual cuatripartito que comanda el socialista Ángel Víctor Torres, a modo de réplica de lo sucedido en el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, donde la dimisión de un concejal de Ciudadanos, Juan Ramón Lazcano y su relevo por Evelyn Alonso han permitido a Coalición Canaria y el Partido Popular registrar una moción de censura contra la actual alcaldesa, la también socialista Patricia Hernández.

Fernández de la Puente, que fuera viceconsejero de Turismo como independiente en un Gobierno anterior de Coalición, negó sin titubeos que esté dispuesto a prestarse a este tipo de iniciativas, y menos si para ello tuviera que desobedecer las directrices nacionales fijadas por su actual formación política.