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Los centros ya cuentan con los protocolos para iniciar el próximo curso académico

Educación presenta un documento con el que se quiere dar tranquilidad y seguridad a los docentes, las familias y los escolares
ALUMNOS ESCUELA ESTUDIANTES
Blas Trujillo, Ángel Víctor Torres y Manuela Armas durante la rueda de prensa. | Sergio Méndez

El Gobierno de Canarias presentó ayer el Protocolo de prevención y organización para el desarrollo de la actividad educativa en los centros de enseñanza no universitarios para el curso académico 2020-2021. Al acto asistieron el presidente del Ejecutivo regional, Ángel Víctor Torres, la consejera de Educación, Manuela Armas, y el consejero de Sanidad, Blas Trujillo. Este documento tiene como objetivo principal crear entornos escolares saludables y seguros, a través de medidas de prevención, higiene y promoción de la salud adaptadas a cada etapa educativa, así como posibilitar la detección precoz de casos y la gestión adecuada de los mismos, a través de protocolos de actuación claros y la coordinación entre los centros educativos y de salud de cada zona.

En su intervención, Torres resaltó que este comienzo de curso “es muy importante” y destacó que el documento desarrollado “responde a los criterios” desde las áreas de sanidad y educación, además del análisis que realizó el comité científico que asesora al Gobierno en la crisis sanitaria. Este documento de 31 páginas plantea “una previsión que irá cambiando a medida que evolucione la pandemia desde el punto de vista epidemiológico”.

En cuanto al inicio del curso, el presidente señaló que “siempre he defendido, en las reuniones de presidentes autonómicos que hemos mantenido durante el estado de alarma, que hubiera un criterio común” y volverá a incidirlo en la próxima conferencia de presidentes y presidentas en las que se “compartirán las medidas y estrategias que desde las distintas comunidades se han adoptado para este regreso”.

Por su parte, Manuela Armas hizo hincapié en la condición “viva, flexible y adaptable” del protocolo, que se adecuará a las distintas circunstancias con el objetivo prioritario de la presencialidad. “Estamos estudiando las necesidades de nuevo profesorado que exigirá este curso, más de 3.000 docentes, para proceder a su contratación, y ya contamos con la total colaboración de la Federación Canaria de Municipios (Fecam) para habilitar instalaciones de los ayuntamientos para su uso escolar”, explicó la consejera.

Cada centro tendrá un plan de contingencia propio en el que se establecerán los turnos de entrada, que serán escalonados para evitar aglomeraciones. Y es posible que en algunos centros se establezcan turnos de tarde, sobre todo en Secundaria, porque hay que mantener una distancia obligatoria de 1,5 metros.

Por su parte, el consejero de Sanidad, Blas Trujillo, recordó que alrededor de 700.000 personas se ven afectadas por el inicio del curso escolar en las Islas, a lo que se unirá el comienzo de la temporada turística alta en las islas, lo que convierte este proceso en una prioridad del Gobierno, y de ahí que el protocolo busca “dar tranquilidad, confianza, seguridad a los alumnos, docentes y familia”. “Además, hay que tener en cuenta que en invierno se solaparán las sintomatologías de la gripe y el Covid-19, lo que nos obliga a ser ágiles en las respuestas a los centros educativos ante cualquier sospecha”, a la vez que incidió en la campaña de vacunación.

El texto establece una guía de actuaciones que deberán seguir los centros de titularidad pública y privada, de cara al arranque y desarrollo del próximo curso lectivo, con el objetivo de crear entornos escolares saludables y seguros a través de medidas de prevención, higiene y promoción de la salud adaptadas a cada edad educativa y posibilitar la detección precoz de casos y la gestión adecuada de los mismos.

En Infantil y Primaria habrá “grupos de convivencia estable” o “grupos burbuja”, en espacios exclusivos de los centros, en los que los alumnos convivirán entre sí y con su tutor, preferentemente hasta 4º de Primaria. Los menores de los grupos estables podrán socializar sin mantener la distancia física y deberán evitar la interacción con otros grupos. Compartirán aula, espacio exclusivo en el patio y en el comedor, entradas y salidas separadas y otras medidas que eviten los contactos fuera de la “burbuja”. Su impermeabilidad sería la garante de la protección de sus integrantes frente al virus e, igualmente, en caso de detección de un posible caso, el control y seguimiento de los contactos y las acciones se desarrollarán de manera más ágil e inmediata.

La Consejera de Educación, Manuela Armas, durante la rueda de prensa. | Sergio Méndez

En Infantil la mascarilla no obligatoria y está contraindicada en menores de 2 años, y en Primaria no será obligatoria siempre que se esté con el grupo estable. Se recomienda su uso si el menor está fuera de la burbuja.
Por su parte a partir de la Educación Secundaria se deberá utilizar la mascarilla cuando no se pueda mantener una distancia interpersonal de al menos 1,5 metros. No será necesaria cuando estén sentados en sus pupitres a una distancia de al menos 1,5 metros.

En líneas generales, para el profesorado de Educación Infantil y Primaria: el uso de mascarilla será voluntario para el tutor siempre que esté en el grupo de convivencia estable. Su uso será obligatorio fuera del grupo de convivencia burbuja siempre que no se pueda mantener la distancia interpersonal, así como para el resto de los profesionales y docentes “especialistas” que tendrán que rotar por las distintas aulas del centro escolar y los grupos de convivencia estable.

Redefinir espacios, usos e, incluso, más actividades en lugares al aire libre

La guía plantea que hay que redefinir espacios y su usos. Salones de actos, aulas de música o laboratorios podrían habilitarse para dar clases y también se podrán utilizar instalaciones externas al centro, de titularidad municipal o incluso parques. “Se priorizará la utilización de los espacios al aire libre para realizar las actividades educativas y de ocio”.

La compartimentación del centro en sectores o espacios físicos con distintos grados de permeabilidad, hasta el cierre o bloqueo total, guiará la organización de espacios y flujos de personas para limitar los contactos entre sectores.

Clases presenciales

El objetivo de la presencialidad es prioritario, pero se plantea que podría combinarse la asistencia al aula y la online debido a la evolución epidemiológica o la falta de espacios, en Bachillerato y 4º y 3º de la Educación Secundaria Obligatoria (ESO). Si fuera preciso priorizar la asistencia de parte del alumnado, será por orden inverso de edad (asistencia presencial al menos hasta los 14 años).

Con el fin de facilitar el tránsito seguro en el interior de cada centro educativo, se señalizarán las entradas, salidas, vías de evacuación y patio sectorializado. Así como especificará los horarios, las puertas y los circuitos de entrada y salida escalonadas.

Cada centro dispondrá también de un un protocolo de limpieza y desinfección en función de sus características, dimensiones, alumnado etc., con especial atención a los baños, zonas de paso, zonas comunes, superficies de contacto y comedores, y la importancia de la ventilación.

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Varios alumnos en el primer día de clase el pasado 9 de septiembre. S. Méndez

Si un alumno presenta síntomas, se ubicará en una sala de aislamiento separada y ventilada

Al objeto de actuar con la mayor celeridad y eficacia posibles ante el virus, el protocolo destaca la importancia de la “coordinación permanente” entre los recursos sanitarios, los equipos docentes, las familias, la administración local. Cada centro tendrá una persona responsable referente para los aspectos relacionados con la Covid-19 o, incluso, un equipo coronavirus multidisciplinar, que se coordinará con el profesional sanitario del Centro de Salud más cercano al centro, y designado como enlace para realizar acciones preventivas o en la atención de posibles casos.

Como norma general, no deberán acudir al centro educativo el alumnado, el personal docente o trabajadores que presenten síntomas compatibles con el virus. La familia deberá alertar si se encuentran en aislamiento por diagnóstico o sospecha entre sus miembros.

Si el centro detectase personas con síntomas compatibles, la respuesta será particular, acorde a cada caso y circunstancia, siempre a criterio del responsable de Sanidad. Se ubicará al afectado en un espacio separado y bien ventilado de uso individual (sala de aislamiento), se le pondrá una mascarilla tanto al menor como a la persona que se encargue de su cuidado, que además se pondrá una pantalla facial. El responsable Covid se pondrá en contacto con el 900112061 y coordinará las acciones que le indiquen. Si así lo valoran, se llamará a la familia para acordar su recogida y traslado a su casa donde estará aislado, u podría indicarles que llamen a su pediatra o médico de familia para su evaluación. En caso de tener síntomas graves se llamará al 1-1-2.

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