santa cruz

El centro de metadona de Salamanca sigue encabezando las quejas vecinales

La Asociación de Vecinos Arboleda traslada al concejal del Distrito Centro-Ifara, Guillermo Díaz Guerra, sus demandas
Guillermo Díaz Guerra recorrió el barrio de la mano de la Asociación de Vecinos La Arboleda. DA
Guillermo Díaz Guerra recorrió el barrio de la mano de la Asociación de Vecinos La Arboleda. DA
Guillermo Díaz Guerra recorrió el barrio de la mano de la Asociación de Vecinos La Arboleda. DA

Cada nuevo mandato y cada nuevo equipo de Gobierno recibe de los vecinos del barrio de Salamanca la misma petición: el traslado del centro de dispensación de metadona. Ya han pasado 40 años desde que abriera sus puertas el Centro de Atención a las Drogodependencias San Miguel en el barrio, con el que los vecinos convivieron durante un tiempo sin problemas. Con la entrada del nuevo equipo de Gobierno, la petición ha vuelto a trasladarse al Ayuntamiento de Santa Cruz, esta vez a través del primer teniente de alcalde capitalino y responsable del Distrito Centro-Ifara, Guillermo Díaz Guerra. El también edil de Servicios Públicos visitó el barrio de la mano de la Asociación de Vecinos La Arboleda, que lleva años batallando por solventar los problemas más acuciantes de la zona. “Nuestra preocupación en torno al Centro de Atención a las Drogodependencias han ido en aumento en los últimos años por el incremento de los altercados en el barrio”, explican desde la asociación. Como ejemplo de ese aumento de la conflictividad, citan los vecinos las rejas que la entidad bancaria del barrio ha tenido que instalar para evitar que algunas de las personas que acuden a recibir su tratamiento de metadona, y que se quedan dando vueltas por el barrio, se sienten en las entradas de la entidad, o, incluso, duerman a plena luz del día en ellas.

La asociación entiende la necesidad de tratamiento de estas personas, pero también remarca que el problema de partida está en la escasez de este tipo de centros en la Isla. “Frente a los 18 que existen en Gran Canaria, Tenerife solo tiene nueve y, de ellos, un tercio se concentra en Santa Cruz, eso hace que estos espacios estén especialmente masificados”. La propuesta que los vecinos venían manejando desde hace tiempo era que se usara la antigua Tenerife II para implantar allí el dispensario de metadona, “por la cercanía al centro de salud y a la Comisaría de la Policía Nacional, lo que, por un lado, permitiría una rápida atención sanitaria en caso de necesitarla estas personas, y, por otro, evitar conflictos por la cercanía de la Comisaría”, explicaban. Sin embargo, esta posibilidad se vio frustrada por la apertura de un centro de atención a inmigrantes en esta ubicación. “Nos apuntaron que una posible ubicación alternativa podría ser el Centro de Salud de Los Gladiolos”, explican desde La Arboleda.

Los vecinos también pusieron como ejemplo la puesta en marcha de un servicio comarcal de reparto de metadona, como ocurre en el sur de la Isla, de forma que “los pacientes no tengan que trasladarse, sino que un servicio móvil les acerque el tratamiento”.

Lo que dejaron claro los vecinos es que, hay alternativas para descongestionar el centro, y evitar las molestias que muchas de las personas ajenas al barrio están provocando al quedarse dando vueltas por las zona, muchas de ellas sin cumplir las normas de seguridad impuestas por el coronavirus.

Contenedores

En el recorrido por el barrio de Salamanca, además de Guillermo Díaz Guerra, también estuvo el concejal de Urbanismo, Carlos Tarife, y el coordinador del distrito, Horacio Pérez. Una de las paradas la hicieron a la altura del Hospital Quirón, al que los vecinos agradecen que haya implantado un sistema de recogida de deshechos hospitalarios evitando que se mezclen con el resto de residuos, pero al que también le piden que sus contenedores no permanezcan en la calle con el resto, puesto que “generan una gran cantidad de residuos que los equiparan casi a una industria, y entendemos que no pueden estar 24 horas en plena calle. Por eso le trasladamos al concejal que creemos que deberían estar en un solar anexo, alejado de los viandantes, y máxime ante la actual situación de pandemia”.

También quisieron llamar la atención sobre una valla metálica que lleva ocho años en la calle Ni Jota, para evitar los desprendimientos de un muro, y detrás de las que se acumulan basuras y piedras. “Hicimos constar el riesgo que lleva aparejada esta valla que, en caso de lluvias fuertes, podrían hacer de dique de contención desviando las aguas precisamente al Hospital Quirón”.

Los vecinos agradecieron la predisposición de primer teniente de alcalde y concejal de Servicio Públicos, además de responsable del distrito, para buscar soluciones. Fijaron un contacto mensual para ir revisando las cuestiones expuestas por los vecinos.

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