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Calle Ramón Baudet Grandy

El ilustre empresario chicharrero fue reconocido públicamente por su trabajo en el mundo del teatro, el arte y el cine

Al fallecer don Ramón Baudet Grandy, distintas sociedades artísticas consideraron que este ilustre empresario chicharrero merecía un reconocimiento público; por ello, solicitaron a la Corporación municipal que se le pusiera su nombre a la calle Puerto Escondido, al ser una de las vías que rodeaban el Parque Recreativo, cuya nomenclatura carecía de sentido. Pero, no sería hasta el Pleno celebrado el 22 de julio de 1983, cuando se le asignó una calle en la zona de la Ninfa, transversal a la calle Rubens Marichal López -subida a Ifara. La citada calle no tiene salida, pues finaliza en el barranco de Anchieta, ya que en su día fue planificada para que comunicara con la vía de Cornisa, también conocida como circunvalación norte.

Don Ramón Baudet Grandy nació en 1881 en la calle La Noria, nº 35, de Santa Cruz de Tenerife. En 1902 se casó con Emilia Oliver Benítez, de cuyo matrimonio nacieron sus hijos Ramón, Emilio, Mª de las Nieves, Mª de los Ángeles, Óscar y Mario. Su abuelo paterno, el abogado Dámaso Baudet y Martinón, fue académico numerario de la Real Academia de Bellas Artes, mientras que, por parte materna, está relacionado con Francisco Grandy y Giraud, teniente de la Milicias Canarias, artífice de la tronera donde se colocó el cañón El Tigre que le cercenó el brazo a Nelson el 25 de julio de 1797.

Comenzó su carrera profesional como representante de la Aseguradora Española L’Union y de la Compañía El Atlas, dedicada a Seguros Marítimos, Valores y Cascos de Buques.

Tocaba muy bien el piano, y era un virtuoso del violín, pues de joven recibió clases de solfeo en la academia de música que tenía establecida la Sociedad Santa Cecilia, actual edificio del Parlamento de Canarias. Las crónicas cuentan que, en el entreacto de una película muda que se proyectaba en el Parque Recreativo, bajó al foso de la orquesta y retiró a un músico que desafinaba, pues según la costumbre de la época, una orquesta trataba de representar los sucesos que ocurrían en la pantalla de una manera exagerada, de manera que en las persecuciones se utilizaban ritmos rápidos, graves en los momentos misteriosos, y melodías románticas en las escenas de amor.

Miembro activo del Salón Frégoli, de la Masa Coral, y del Círculo de Amistad XII de Enero, del que había sido su presidente en 1917, su trato afectuoso, su bondad de carácter, y su simpatía personal, le hicieron acreedor del cariño de muchos chicharreros.

Falleció el 15 de abril de 1936, en su domicilio de la Plaza Weyler. Su sepelio constituyó una grandiosa manifestación de duelo, al que asistieron las primeras autoridades, representantes de los centros artísticos, y numerosas personas. Ese día, todos los espectáculos cinematográficos de esta capital fueron suspendidos.

La comitiva salió de su casa y bajó la calle Barranquillo, hoy Imeldo Serís, hasta llegar al Teatro Guimerá, donde en su escenario se instaló la capilla ardiente, mientras la Orquesta de Cámara, dirigida por el Maestro Sabina, interpretaba la Marcha Fúnebre.

Aunque fue enterrado en el cementerio de San Rafael y San Roque, hoy sus restos se encuentran en el Panteón familiar del cementerio de Santa Lastenia.

Como empresario dedicado a las iniciativas teatrales y artísticas, tenía arrendado los teatros Guimerá, de Santa Cruz de Tenerife, y el Pérez Galdós, de Las Palmas de Gran Canaria, y había adquirido en propiedad el Teatro Circo de Marte de Santa Cruz de La Palma, el 20 de octubre de 1931.

Cine y teatro

Gracias a su competencia y dinamismo, los ciudadanos del Archipiélago pudieron presenciar y disfrutar, a la vez que lo hacían en la Península, de las mejores compañías de teatro, ópera, zarzuela, danza y variedades, pues trajo a las primeras figuras de la época: María Guerrero, Miguel Fleta, Marcos Redondo, etcétera. Incluso, contrató a la Banda Municipal de Madrid, dirigida por el Maestro Villa, para que actuara en la Plaza de Toros, y al famoso director de orquesta Pierino Gamba para que dirigiera la Orquesta Sinfónica de Tenerife en el Parque Recreativo.

Además, cuando las compañías artísticas iban o venían de Hispanoamérica, aprovechaba la estadía que los trasatlánticos realizaban en el puerto para suministrarse de carbón, y las contrataba para que actuaran durante esos tres días.

Don Ramón Baudet también está considerado el primer promotor del invento de los hermanos Lumiere, pues era dueño del Parque Recreativo y del Cine La Paz, en Santa Cruz de Tenerife, y del Teatro Circo de Marte, en Santa Cruz de La Palma; además de distribuidor de películas y equipamiento para las salas de cine.

En 1905 adquirió una finca rústica de 6.000 metros cuadrados, y en ella construyó el Parque Recreativo, el primer teatro-cine al aire libre de la ciudad. Estaba situado frente a la Plaza del Patriotismo, con entrada por la calle Suárez Guerra, y limitado por las calles La Luna, La Amargura, y Puerto Escondido. Este cine pasaría a ser cubierto en 1912, al inaugurar un bello edificio de hierro y madera, proyectado por el arquitecto Antonio Pintor, y decorado magníficamente por el pintor Manuel López Ruiz.

En los 70 años de historia del Parque Recreativo, en sus instalaciones se llevaron a cabo, además de las proyecciones de cine, zarzuelas, obras de teatro, fiestas benéficas, festivales de circo, eventos deportivos, bailes de Carnaval, etcétera. En su solar se edificaría la sede de Caja Canarias.

El Cine La Paz lo abriría en 1928, primero al aire libre, y al año siguiente como sala de cine cubierta. Estaba situado en la plaza de su nombre, en unos depósitos de almacenaje, alquilados al Sr. Golding, representante de los automóviles ingleses, Morris y Austin.

Sin embargo, don Ramón Baudet no pudo ver realizado su ansiado proyecto del Teatro Baudet, para el que en 1935 había comprado las huertas existentes entre la Rambla Benítez de Lugo (General Mola, hoy Islas Canarias), y la calle 12 del barrio Salamanca (hoy Santiago Cuadrado), y encargado el proyecto al arquitecto José Enrique Marrero Regalado; pues, debido a su fallecimiento en 1936, la hipoteca tendría que ser suscrita por su viuda y sus seis hijos, quienes serían los continuadores de esta actividad.

Por tanto, sería la familia Baudet la que en 1945 inauguraría el Teatro que lleva su apellido, creando la mayor sala del Archipiélago, con capacidad para 1.200 espectadores, donde se llevaban a cabo manifestaciones teatrales y proyecciones cinematográficas. En 1985 sería alquilado para Sala de Bingo. En 1999 fue comprado por el Cabildo de Tenerife para que fuera la sede de las distintas compañías teatrales de la Isla, aunque en la actualidad permanezca cerrado. El edificio, por su valor arquitectónico está considerado BIC.

También, los seis hermanos Baudet Oliver, adquirieron en 1947 cinco casas con sus huertas en el barrio de El Toscal, donde construyeron el Cine San Martín. Este cine sería clausurado en 1984.

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