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“El premio de Spring fue un soplo de aire fresco a un año lleno de angustia”

Esther Castro, una heroína para Spring Hotels y para todos
Esther Castro, una heroína para Spring Hotels y para todos

Esther Castro (Tenerife, 1981) es auxiliar de enfermería en el Hospital de la Candelaria desde hace 10 años. Hasta marzo su trabajo estaba en pruebas de especialidades, sobre todo endoscopias; hasta que llegó el Coronavirus, se aplazaron muchas pruebas y Esther fue desplazada a otros servicios donde había que reforzar, como el hospital de día de oncología, que exige procesos de limpieza muy exhaustivos que han alargado los tiempos de consulta. Paciente 1, ponte la EPI, desinfecta el espacio, pide al paciente que se coloque bien la mascarilla… Cambio de EPI y mascarilla para el siguiente paciente… “El trabajo se hizo más tedioso y había que trabajar un poco más, pero valía la pena”, asegura Esther, quien demuestra con sus palabras que su dedicación es totalmente vocacional.

Nuestra protagonista del día no ha enfermado en todos estos meses, y afirma no haber trabajado con miedo “pero sí con mucha incertidumbre y angustia por no saber lo que nos queda”. Para ella los meses de cuarentena fueron especialmente duros porque tuvo que dejar a su hija de 8 años con los abuelos. “No podíamos compatibilizar el cuidado de la niña con el trabajo, y no era seguro tener contacto con mis padres, que ya son personas mayores, teniendo en cuenta que yo estaba en un importante foco de contagio; así que con toda la pena de mi corazón aguanté 2 meses sin verla”.

En esos momentos de mayor concentración de emociones, una compañera le dice a Esther que Spring Hoteles va a premiar con 1.000 noches de hotel a 500 sanitarios de toda Europa, como homenaje por su labor en la lucha contra el Covid, y se anima a participar. “No tenía nada que perder y mucho que ganar”, asegura sonriente. “Desde el principio tenía muy claro que si ganaba, sería un regalo para mi hija, que cumplió años en plena cuarentena, así que fue la primera a la que llamé cuando supe que era una de las afortunadas. Además, ninguno de mis compañeros tuvo esa suerte!”.

Esther disfrutó de su premio un fin de semana de agosto, junto a su pareja y su hija, y fue una especia de terapia de dos días para no pensar en el coronavirus. Era su primera vez en el Hotel Vulcano, y por lo que parece, no será la última

Cuando le preguntamos si es frecuente recibir este tipo de regalo, nos dice que el mejor regalo que recibe a diario procede de sus pacientes, y es en la mayoría de ocasiones un simple gracias; pero que los regalos materiales no son comunes en su puesto: “Suelen ser más para los médicos, aunque todos sabemos que tanto enfermeros como auxiliares somos parte esencial de su equipo. Igualmente no me importa, mi trabajo es vocacional y mi labor es lograr que la gente se sienta mejor. Si lo consigo, es mi mejor regalo”.

Esther disfrutó de su premio un fin de semana de agosto, junto a su pareja y su hija, y fue una especie de terapia de dos días para no pensar en Coronavirus.

Era su primera vez en el Vulcano, y por lo que parece no será la última: “Nos sorprendió el servicio, una atención muy especial, tanto con la niña como con nosotros, me sentí muy arropada. Además los protocolos anti Covid estaban implantados de forma muy natural, nada forzado. Estábamos tan bien que no salimos del hotel en todo el fin de semana”.

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