Fútbol

El Tenerife cae presa de sus propios errores

Los blanquiazules encajaron la segunda derrota consecutiva y empiezan a transmitir sensaciones preocupantes

Un lance del CD Tenerife-Málaga CF LFP

El CD Tenerife 20/21 encajó la segunda derrota consecutiva y empieza a transmitir sensaciones preocupantes. Los blanquiazules acabaron el encuentro con nueve jugadores sobre el campo, tras las expulsiones de Álex Bermejo y de Javi Alonso, y presa de sus propios errores. El primer gol fue obra del propio Sipcic, que no se entendió con Ortolá, mientras que el segundo del Mirandés fue una pérdida de balón del portugués Bruno Wilson y un contragolpe que culminó Jirka. Queda poco para que se cierre el mercado y Juan Carlos Cordero debe echar el resto para que esta temporada no sea un calco de las anteiores.

La principal novedad en el once inicial blanquiazul fue la presencia de Suso Santana, por Jacobo, en el once inicial, mientras que la convocatoria entró Nono y un montón de canteranos, como Javi Alonso, Elliot, Jorge, Omar Jaiteh y Borja.

A los dos minutos de partido, los blanquiazules reclamaron una posible pena máxima sobre Apeh que el colegiado no apreció. Esta acción pudo haber cambiado el signo del encuentro.

Pero los blanquiazules tuvieron muchas más ocasiones de ocasiones de gol claras, como la de Bermejo y paró el portero del Mirandés. Pero mucho más evidente fue la triple ocasión que disfrutaron Apeh, Zarfino y Bermejo, en ese orden. El cuadro rival salvó los muebles en esa ocasión y ya se sabe que el que perdona, lo acaba pagando.

Así fue cuando en el minuto 18 Sipcic marcó en su propia portería. La acción del gol estuvo precedida por un remate a bocajarro que se fue a córner. En el saque de esquina posterior, Ortolá pidió el balón y Sipcic se agachó para que el meta alcanzara el balón, con la mala suerte de que el esférico tocó en la espalda del defensa y se introdujo en la meta tinerfeñista.

El tanto golpeó a los tinerfeñistas anímicamente, que durante unos minutos fue inferior al cuadro burgalés, cometiendo muchas pérdidas de balón y sin recisión en la salida del esférico. Pero todo eso acabó cuando Moore sacó el rifle, ajustó la puntería y le puso un centro medido a un Bermejo que se lanzó en plancha para marcar de cabeza el empate a uno.

La segunda parte arrancó con un Shaq imperial que evitó un uno contra uno de un jugador del Mirandés y Ortolá. Era la ocasión clara para que el Mirandés marcase el 1-2.

Pero la cosa no mejoró. De hecho empeoró cuando Álex Bermejo cometió un error infantil que le costó la expulsión. El lateral izquierdo blanquiazul para evitar una contra, agarró el balón con la mano y, como ya tenía una amarilla en la primera parte, fue expulsado, dejando a su equipo con uno menos durante muchos minutos.

De inmediato, Fran Fernández retiró del campo a Suso para dar entrada en el mismo a Jacobo.

Las consecuencias de esta expulsión fue la pérdida del control del partido. El Mirandés se vio superior y empezó a embotellar al equipo insular. Los de Fran Fernández sufrían porque no eran capaces de reaccionar y el segundo tanto burgalés era cuestión de tiempo.

Y llegó propiciado por otro nuevo error individual de un blanquiazul, en este caso del zaguero Bruno Wilson. Perdió un balón originando así el contragolpe del Mirandés. Parecía inevitable que llegara el segundo gol en contra de la tarde, pero resistió a creérselo Ortolá, que en primera instancia hizo un paradón enorme en el mano a mano ante Iván Martín, pero la mala fortuna hizo que el rechace fuera a parar a Jirka, quien marcó el 1-2. El resultado definitivo, a la postre.

Fran Fernández volvió a aplicar la política de hechos consumado. El entrenador aguantó el segundo cambio hasta que el resultado era adverso. Entraron Jorge y Javi Alonso, mientras que salieron Pomares y Aitor Sanz.

Aguantó bastante poco Javi Alonso sobre el verde, apenas 10 minutos. El canterano cometió una falta fea que fue revisada por el VAR. Las imágenes no dejaron lugar a dudas y el tinerrfeño fue castigado con la roja directa, dejando al Tenerife con nueve jugadores sobre el terreno de juego.

Las últimas variaciones locales se tradujeron en la llegada al partido de Samuel Shashoua y Alberto Jiménez. Se sentaron en el banquillo Apeh y Zarfino.

A pesar de esta evidente diferencia numérica, Jacobo tuvo una ocasión para marcar el empate con un disparo duro que se marchó alto por muy poco.

Pero la derrota fue inevitable para un Tenerife que pagó muy caro los errores propios que cometió y la incapacidad evidente y manifiesta que tiene este equipo para crear fútbol. La era de Fran Fernández no empieza a dejar buenas sensaciones.