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El “buen día” para Canarias en el que Tenerife tenía muy poco que celebrar

La Cámara regional aprobó ayer por una apabullante mayoría el ‘Plan Reactiva’ para el Archipiélago y tanto Reino Unido como Alemania anunciaron que considerarán a las Islas territorio seguro para viajar
Tenerife ha dado pasos atrás, registrando ayer el 80% de los positivos COVID detectados en Canarias. Fran Pallero

Una vez transcurridos ocho meses desde que irrumpió en nuestras vidas la pandemia del coronavirus, las Islas esperaban con ansias tener un respiro: buenas noticias para arrojar luz a tanta penumbra. Y ayer fue el día en el que se concentró una cantidad importante de ellas, con la aprobación en el Parlamento regional del Plan Reactiva, para la revitalización social y económica de la comunidad, con el apoyo de todos los grupos políticos a excepción del PP -que se abstuvo en la votación-; el levantamiento de la cuarentena de 14 días obligatoria para los turistas británicos que regresaran a su país, o que Alemania anunciara que procederá a quitar al Archipiélago de su listado de “zonas de riesgo” por la COVID-19.

Se trata de decisiones que vienen motivadas por la sustancial mejora que han experimentado las cifras de incidencia de la enfermedad, que se sitúa desde hace semanas por debajo del medio centenar de positivos por cada 100.000 habitantes detectados en los siete días anteriores, parámetro que, de hecho, ha avalado a Canarias como destino seguro frente a los turistas de las referidas naciones. Era tal la euforia que se respiraba entre representantes públicos y población en general, que el presidente autonómico, Ángel Víctor Torres, llegó a decir que era un “buen día”, asegurando, además, que “tenemos horizonte en el camino”, frente al pesimismo reinante durante este tiempo.

Sin embargo, para Tenerife ese porvenir no es tan nítido, al menos, a corto y medio plazo, dado que en la misma jornada en la que los líderes políticos decidían portar la bandera del consenso para respaldar mayoritariamente una estrategia por el bien de la comunidad autónoma, y el pulmón productivo de la región veía posibilidades de recuperarse en la temporada de invierno, la Isla se daba de frente con las estadísticas de contagios, acaparando un 80% (123) de los positivos detectados en Canarias en las últimas 24 horas (153). De este modo, se diluyeron las posibilidades de que la Consejería de Sanidad cambie hoy el semáforo rojo epidemiológico con el que tacha a la Isla por el verde.

Esta circunstancia, de continuar así, podrá motivar la adopción de otro tipo de medidas de carácter extraordinario, incluido el endurecimiento de las sanciones, como ha planteado el presidente del Cabildo tinerfeño, Pedro Martín, aludiendo a aquellas personas que únicamente “toman en cuenta los problemas cuando les tocan el bolsillo”. Aunque, ya de por sí, la declaración de alerta sanitaria conlleva restricciones sobre la hostelería y la restauración (con limitaciones sobre el horario de cierre) y la prohibición de reuniones con más de 10 asistentes, al igual que actos multitudinarios.

Sobre la imposición de otra clase de pautas de seguridad se debatió ayer en el Consejo Interterritorial de Sanidad, con la propuesta que el ministro del ramo, Salvador Illa, planteaba: decretar un toque de queda nacional. Algo a lo que el Archipiélago se opuso, como había anunciado el presidente Torres y que el consejero Blas Trujillo defendió, referenciando los datos canarios, que son significativamente mejores que el resto del territorio nacional. Por ello, y ante las discrepancias de Madrid y Euskadi, la iniciativa se quedó sobre la mesa, emplazándola a futuras reuniones del órgano.

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