Crisis coronavirus

Fin de semana con ‘miedo’ a tener que cerrar como las otras comunidades

Canarias continúa siendo la región con mejores datos de toda España, y se blinda frente al turismo con un decreto ley pionero para prevenir la importación de nuevos casos; el resto del país, en cierre general

Las autoridades llaman a mantener el distanciamiento social, el uso de mascarilla y la higiene permanente de manos. Sergio Méndez

A pocas horas de que se celebre el Día de Todos los Santos, la importada fiesta de Halloween o finados, las autoridades sanitarias no piensan sino en el creciente número de contagios de coronavirus, que ha obligado a la adopción de medidas extraordinarias a varias naciones europeas, incluida España, que ayer aprobó con amplia mayoría en el Congreso de los Diputados la vigencia del estado de alarma hasta mayo del próximo año. Una “situación dramática”, en palabras de la canciller alemana Angela Merkel, que puede verse agravada este fin de semana si no se mantienen las pautas de seguridad establecidas en el ámbito social y familiar, donde se concentra la expansión del patógeno en el marco de esta segunda ola de COVID-19.

Canarias, al seguir manteniendo el estatus de comunidad autónoma con los mejores datos epidemiológicos, como llegó a reconocer el ministro Illa en su comparecencia ante la Cámara Baja, no se ha acogido a las restricciones de movilidad, como sí lo hicieron ayer la práctica totalidad de regiones del país. Includa Madrid, que en un inicio se había mostrado reticente a decretar más restricciones, optó por solicitar un cierre perimetral. Eso sí: bajo la condición de que solo esté en vigor durante los puentes, iniciativa que recibió el visto bueno del Ejecutivo central, si bien el punto de partida era un plazo mínimo obligatorio de siete días.

En este sentido, el Archipiélago, a fin de conservar sus favorables condiciones, dio luz verde ayer en el Consejo de Gobierno regional a un decreto ley pionero para la regulación de los turistas que se alojan en los establecimientos isleños. Un documento que, valiéndose del derecho de admisión, tal como fue adelantado por el presidente, Ángel Víctor Torres, y la consejera del ramo, Yaiza Castilla, exigirá a los viajeros un test de COVID negativo -realizado hasta 72 horas antes de pisar tierra- para poder acceder al hotel, apartamento o vivienda vacacional en el que deseen pasar su estancia. Se trata de una regulación que, según reconoció el líder del Ejecutivo canario “no tiene antecedentes” y que, detalló Castilla, se aplica a “turistas, tanto internacionales como nacionales”.

Los residentes, por su parte, estarían exentos de tener que someterse a una prueba diagnóstica de la enfermedad, siempre que hayan permanecido en las Islas los 15 días anteriores; circunstancia que deberán dejar reflejada en una declaración responsable. Y es que en el ámbito de la comunidad autónoma la población respira un tanto aliviada, considerando que el resto del territorio nacional está en llamas por la pandemia. En las últimas 24 horas, la Consejería de Sanidad informó que se registraron un total de 143 nuevos positivos, constituyendo una incidencia acumulada (IA, casos por cada 100.000 habitantes detectados en los 14 días previos) de 77,8. Aparte, no se tuvo constancia de ningún deceso, y se dieron 154 altas médicas.

Sin embargo, Tenerife no parece levantar cabeza desde el punto de vista sanitario, pues en el mismo periodo concentró un 75% (108) de lo contagios. De ahí que se mantenga con el semáforo rojo epidemiológico, y su población deba ser la que siga de forma más escrupulosa las normas de guardar el distanciamiento social, usar mascarilla tanto en espacios abiertos como cerrados o tener una buena -y frecuente- higiene de manos. Sobre todo, de cara a un fin de semana como el que está a punto de comenzar, con celebraciones de por medio y, por ende, posibles descuidos. Además, en el horizonte se percibe la posibilidad de que el Gobierno de Canarias pueda decretar toques de queda o cierres perimetrales en aquellos lugares donde la COVID ponga en riesgo la estrategia de destino seguro; el estado de alarma lo faculta para ello.