Claves para ser brillante

La epidemia del mal sueño

Como la mayoría de los seres vivos, dedicamos una buena parte de nuestro tiempo al descanso. O por lo menos, lo intentamos

Como la mayoría de los seres vivos, dedicamos una buena parte de nuestro tiempo al descanso. O por lo menos, lo intentamos. Sin embargo, la exigente y frenética vida moderna, no sólo hace que tengamos la sensación de vivir a contrarreloj, sino que nos trae de cabeza también a la hora de ´rascarle´ tiempo al tiempo para lograr el tan preciado período de descanso diario.

Dormir bien, y hacerlo durante el tiempo necesario, se ha convertido en un reto. Una vida productiva y exitosa requiere invertir tiempo y energía en un sinfín de actividades y tareas, pero para muchos esto parece ir en detrimento del, más que necesario, tiempo que dedicamos a ´recargar las pilas´.

ALARMANTE REALIDAD

Preocupa, y bastante, hacer recuento de la cantidad de personas que encuentran serias dificultades para descansar bien. Pero también preocupa la poca importancia que le otorgamos, en comparación con otros hábitos saludables como la actividad física o la alimentación. La OMS alerta de que cerca de un 40% de la población mundial padece algún tipo de desorden del sueño. Y en el caso de los españoles, un estudio llevado a cabo por el IPSOS, en colaboración con la Sociedad Española del Sueño, revela que el 58% de los españoles no duerme bien, y que lo hacen una media de 6,8 horas entre semana.

Teniendo en cuenta que la media para ´recargarnos´ ronda las 8 horas diarias, sorprende comprobar que la privación de sueño se ha implantado en nuestras vidas como un hábito crónico y perjudicial que muchos expertos consideran como una de las grandes epidemias de la sociedad actual. Paradójicamente, sus efectos secundarios estarían directamente relacionados con alcanzar vidas poco productivas y menos saludables. La lista de consecuencias negativas es abrumadora: disminución de la atención, concentración y memoria, baja motivación, trastornos emocionales, ansiedad, estrés, irritabilidad, riesgo de padecer diabetes tipo 2, propensión a la hipertensión y al sobrepeso, etc.

ENEMIGOS DEL DESCANSO

El uso generalizado de sustancias estimulantes, como el café o las bebidas energéticas, nos ayudan a enmascarar la escasez de descanso. O tal vez pensamos, erróneamente, que podemos recuperar el sueño perdido el fin de semana, reestableciendo así el contador de horas de reposo. Pero lo cierto es que este tipo de hábitos desequilibran nuestro sistema, tanto como lo hacen otro tipo de costumbres de la era digital.

Las pantallas de nuestros dispositivos electrónicos emanan ´luz azul´, un tipo de luz al que somos altamente sensibles y que inhibe la producción de melatonina, la conocida como “hormona del sueño” que facilita el descanso al llegar la noche. Eso explicaría, la cantidad creciente de adultos y adolescentes somnolientos, que corren en busca del café de la mañana para ´engañar´ al cerebro y, así, afrontar el día con cierto ánimo.

RITUAL NOOCTURNO

Atesorar un sueño de calidad nos proporciona todo lo que necesitamos para sacar lo mejor de nuestro día a día, permitiendo que nuestro perfecto reloj interno y ciclos circadianos hagan su trabajo adecuadamente. No hay mejor aliado para tener un día brillante y productivo que disfrutar de una plácida noche de ininterrumpido descanso. Pero ¿qué podemos hacer para dormir mejor? Empecemos por incorporar hábitos saludables a nuestro ritual nocturno.

¡Nada de contar ovejitas! Nuestro organismo lo que está pidiendo a gritos es un poco de ´normalidad´ en cuanto a rutinas se refiere. Trata de acostarte y levantarte todos los días a la misma hora. Cena temprano y ligero, evitando el consumo de alimentos o bebidas demasiado azucarados o estimulantes. Apaga o atenúa las luces para crear una atmósfera que invite al descanso. Al menos una hora antes de irte a dormir, pon el ´modo avión´ en tus dispositivos y desconecta. Lee, medita, pon música suave o date un baño relajante. Si cuidas tu sueño, cuidas tu cuerpo y mente.