conversaciones en los limoneros

Mariano Pérez: “Todo lo que soy en política se lo debo a Paulino Rivero”

Alcalde de El Sauzal con mayoría absoluta, tiene pánico a volar

En realidad, Mariano Pérez Hernández (El Sauzal, 1960) lleva ganando por mayoría absoluta desde 1987, aunque con Paulino Rivero como alcalde, hasta que en 2007 le sustituyó y hasta hoy es también alcalde con mayoría absoluta. Cada dos años, en agosto, Mariano no coge vacaciones, sino que se va a trabajar con pintores, jardineros y otros obreros municipales allá donde estos estén. Comenzó su vida laboral, tras dejar la academia de Hermógenes, en la bodega de su padre y luego se hizo representante de embutidos de una casa de Extremadura. Hoy está sentado en Los Limoneros conmigo, pero hace años le vendió jamones a su propietario, Mariano Ramos. Mariano Pérez Hernández tiene pánico al avión, por eso todos sus traslados fuera de las islas los hace en barco. Jamás se ha subido a un aeroplano. La suerte fue que en el servicio militar le tocó Tenerife y evita escuchar las historias de problemas a bordo de un avión que le cuenta Paulino, que es un viajero impenitente.

-Te diré, Mariano, que un día me hice el enfermo y me bajé de un avión porque vi que entraba en él un cantante de Las Palmas con fama de gafe.
“Joder, yo también soy supersticioso y te entiendo”.

-¿Es cómodo ser alcalde de El Sauzal con el antecedente en el cargo de Paulino Rivero?
“Sí, porque lo dejó todo hecho. Es mi padre político, me enseñó todo lo que sé. Me fue a buscar para que fuera su segundo y me enseñó a gestionar. Ahora tenemos ocho millones de presupuesto y un superávit de 1,2 millones en el último ejercicio. Y cuatro kilos en la hucha, que a ver si nos los dejan tocar”.

-La autopista del Norte los partió en dos. A ustedes y a Tacoronte.
“Como a tantos municipios. Tú sabes que el reparto de tierras, tras la Conquista, se hizo de cumbre a mar. Y los pueblos también nacieron así, excepto algunos. Nosotros tenemos el corazón dividido y los servicios también. Un colegio abajo y otro en Ravelo; un instituto abajo y otro en Ravelo; el Ayuntamiento está abajo, pero en Ravelo funciona una delegación. Dos centros de salud. Y todo así”.

-¿En qué estás ahora?
“En lo que falta para tener un pueblo con todos los servicios. En la canalización de un barranco en Ravelo, en arreglar el techo de un colegio, en la creación de depuradoras para varios barrios de El Sauzal, hemos terminado la Plaza del Príncipe, junto al Ayuntamiento; siempre tenemos cosas que hacer”.

-Tú eres un hombre de Paulino, pero también alguien de Coalición Canaria (CC). ¿Hay algo que hacer con el partido?
“Yo creo que sí, que debemos darle un empujón en los próximos congresos, en el nacional y en el insular, que no tendrán carácter presencial. Es preciso que CC vuelva a ser lo que fue, regenerar el partido. Supone un reto, que comenzará este mismo mes de noviembre”.

-¿Consultas todo con Paulino?
“Muchas cosas. Hasta cuando hacemos las encuestas lo consulto. Me gusta saber su opinión. Y jamás me ha dicho lo que tengo que hacer, respeta absolutamente mis actuaciones como alcalde. Paulino Rivero es un gran político y en El Sauzal se le quiere muchísimo. Date cuenta que, a nivel nacional, ha tenido actuaciones importantísimas, cuando era diputado. Su prestigio en Madrid es muy grande. Presidió la comisión más importante de la historia de la democracia, como fue la de los atentados terroristas del 11-M”.

-¿Recuerdas cómo era El Sauzal cuando entraste en política?
“¿Y cómo no, si yo era el encargado de regar los jardines, siendo concejal? Ganaba 60.000 pesetas. Lo hacíamos todo nosotros. Hoy el Ayuntamiento tiene 40 empleados y hemos creado la Mancomunidad del Noroeste, que gestiona diversos servicios de ayuntamientos unidos, sobre todo los residuos sólidos, con presidencias alternativas. Ahora la preside Juan Acosta, alcalde de Santa Úrsula”.

-¿Cómo es la vida de un alcalde de pueblo?
“Te hablaré de la mía. A las 7 o 7,30 estoy en el Ayuntamiento. Generalmente, soy el primero que llego y el último que me voy, sobre las ocho. Dos días en semana, con la concejala de Servicios, visito todas las obras en marcha. Si la dedicación no es absoluta, no seas alcalde”.

-¿Es mejor para un pueblo ser gobernado por un Ayuntamiento con mayoría absoluta?
“Yo no he conocido otro sistema, desde hace 28 años me parece. Creo que sí, que es mejor. Yo llevo tres legislaturas como alcalde y el resto trabajé con Paulino, siempre con mayoría absoluta”.

-Creo que te has convertido en un experto en redes sociales.
“No sé si en un experto, pero es verdad que tengo presencia en ellas. Todos los días envío mensajes y comentarios a través de tres redes y hablo con los vecinos, los escucho. Eso me ayuda muchísimo a conocer las necesidades de mi pueblo y a resolver los problemas de los propios vecinos”.

-¿Más aplausos que leña, Mariano?
“Sí, generalmente, más felicitaciones que quejas, esa es la verdad. Pero las quejas no me disgustan, todo lo contrario. Me ayudan a gobernar mejor”.

-¿Tomas nota, como hacía Paulino, de lo que ves mal?
“Paulino apuntaba hasta en las servilletas; veía un papel en el suelo y se ponía nervioso. No digamos un cartón en la calle. Es un perfeccionista”.

-¿Qué le dijiste a Clavijo cuando apearon a Rivero de la presidencia de CC?
“Por supuesto que yo apoyé a Paulino. Pero no me llevo mal con Fernando Clavijo. Es más, cuando aquello, me dijo: “Yo sé que tú estás con Paulino y lo comprendo perfectamente”. Ahora lo que importa es la unidad del partido; lo pasado ha pasado”.

-¿Qué recuerdos tienes de aquella bodega de tu padre, en la carretera general, tras pasar Tacoronte?
“Pues la de los choferes de los camiones comiendo bacalao con papas a las ocho de la mañana, o carne en salsa, lo que hubiera. Almorzaban a esa hora. Y que la guagua que venía del Norte paraba enfrente para que el chófer, el cobrador y hasta el revisor se echaran una cuarta de vino, con su “guarnición”.

-¿Y el pasaje?
“El pasaje esperando en la guagua a que ellos terminaran”.

-Tú eras un loco de los coches en tu juventud, ¿no?
“Sí, tenía un Talbot preparado para correr. Me llamaban Pichote porque mi coche era de la misma marca con el que en un tiempo corría Paco Hernández, el Pichote, que fue propietario de Hernández Hermanos y que era un gran piloto de carreras”.

-Yo tuve un Talbot igual, que me salvó de morir en un incendio en San José de Los Llanos. Reventé tres ruedas, pero pude salir de aquel infierno. Treinta años en la gestión pública son muchos años, Mariano.
“Sí, pero se pasan volando. Si echamos la vista atrás, las cosas han cambiado mucho. Ahora está todo más profesionalizado. Nosotros tenemos encomendada la gestión del agua, la limpieza y la luz a empresas privadas que lo hacen perfectamente. La gente que vive en el El Sauzal tiene los servicios bien cubiertos y existe un alto nivel de vida en algunos de los barrios. Pero yo soy el alcalde de todos”.

-Porque antes se consideraba a tu pueblo como un barrio de Tacoronte. ¿O me equivoco?
“Hace años, así era. Nosotros tenemos 8.900 habitantes y hace tiempo que tenemos también personalidad propia y sabemos cuidarnos por nosotros mismos. Sin desdeñar nunca la colaboración entre municipios, a través de la Mancomunidad del Noroeste, que funciona aceptablemente bien, aunque sea, por supuesto, mejorable. También funciona muy bien Semusa, una empresa pública municipal con más de 25 trabajadores”.

-Las fiestas de tu pueblo son una de las más concurridas de la Isla.
“Hombre, sabemos divertirnos cuando toca”.

-¿Eso del pánico al avión es para siempre?
“Sí, sí. Intenté hacer el curso de Binter para perder el miedo, pero una obligación municipal me lo impidió, así que me quedé con el pánico en el cuerpo por los siglos de los siglos”.

-Nunca es tarde.
“No, déjame así. Hay barcos también; y son muy cómodos”.

-¿Cubre bien el Cabildo de Tenerife el capítulo de inversiones en los municipios?
“Depende, a veces sí, otras no tanto. He tenido poca relación con el nuevo presidente, Pedro Martín, pero él ha sido alcalde y seguramente estará pasando una mala época a causa de la pandemia y de tantos problemas. Ya nos pondremos al día en cuanto a información”.

-Tu municipio no gasta tanto como otros en el capítulo 1 (personal). Esa es una ventaja.
“Sí, somos de los ayuntamientos de la Isla con menos incidencia en ese capítulo y, efectivamente, esta es una ventaja”.

-¿Te da la lata la oposición?
“No, qué va. Cumple con su trabajo y yo con el mío”.

-De tu pueblo me han dicho que no se te escapa detalle.
“No, o eso procuro. Ya te digo que dos veces en semana salgo a ver las obras con la concejal de Servicios. Esto me ayuda a patearme el pueblo y a escuchar a los vecinos, que también tienen las puertas del Ayuntamiento abiertas”.

-Ocho millones de presupuesto no está mal. ¿Cómo ha afectado a El Sauzal la crisis del coronavirus?
“Uf, muchísimo. Hay negocios que lo están pasando muy mal. Espero que pronto vuelva la normalidad, porque son negocios familiares que morirán si no vuelven a facturar como en el pasado. Ya te digo que espero que esta tragedia no dure mucho más tiempo”.

-¿Tienes ganas de retirarte?
“No, todo lo contrario. Vivo con la ilusión del primer día. Y sobre todo que veo cómo evoluciona mi pueblo, cómo colma sus aspiraciones. Date cuenta que por El Sauzal no se pasa, a El Sauzal hay que ir, porque no estamos en las rutas habituales, nos separó la autopista. Pero la gente viene y le gusta. Le gusta la gastronomía, nuestros vinos, nuestras fiestas, nuestra estructura urbana, tanto de costa como de montaña. Da gusto vivir aquí”.
-De eso doy fe, alcalde.

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