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Acelerar la vacunación, clave para el futuro inmediato sanitario y económico

Más allá de los debates partidistas entre territorios peninsulares, las condiciones específicas de Canarias obligan a implementar soluciones radicales para distribuir los remedios contra la pandemia
Vacunación contra la Covid-19 en Tenerife. DA
Vacunación contra la Covid-19 en Tenerife. DA

“¡La economía, estúpido!” fue un eslogan puesto en marcha por James Carville, asesor de Bill Clinton, durante las presidenciales estadounidenses de 1992.

Hasta ese momento, Clinton era gobernador en Arkansas, mientras que su rival, George Bush padre, había conseguido un gran éxito al frente de la Casa Blanca en materia de política exterior con la primera guerra del Golfo.

Además, a Bush aparentemente le beneficiaba la resaca de la caída del Muro de Berlín, pero lo cierto es que el desplome del bloque soviético generó un terremoto financiero que terminó por desplomar la de por sí maltrecha economía de los estados surgidos en consecuencia.

Ello condujo a una recesión que Bush combatió con medidas (ahora comprobadas como fallidas) como un ajuste fiscal, la privatización de empresas públicas o reestructuración del gasto público. A Clinton le bastó con apelar al bolsillo de los estadounidenses para ganar, sorpresivamente, esas elecciones.

“¡La vacuna, estúpido!” bien se puede replicar, con tanto respeto como entusiasmo por dar relevancia a semejante mensaje, en estas horas fundamentales para el futuro más cercano de Canarias, pero no solo desde la perspectiva sanitaria como la económica.

Como desvela hoy DIARIO DE AVISOS, al ritmo actual se tardaría unos seis años en vacunar a todos los canarios contra la Covid-19, pese a que en la actualidad ya se cuenta con los remedios descubiertos por hasta tres grupos de farmacéuticas. Cierto es que se camina al ritmo impuesto desde la Unión Europea, pero las circunstancias isleñas son distintas de muchas regiones de la UE.

Ayer mismo se supo que desde Alemania se confía en Canarias como destino seguro para la Semana Santa, un reto que, con los números actuales, no resulta nada sencillo de cumplir por parte de las autoridades del Archipiélago.

Pese a que no consta desidia alguna por parte del Gobierno autonómico a la hora de distribuir las vacunas, lo cierto es que urge, y mucho, acelerarla. Por la sanidad y por la economía, sobra el epíteto de Carville.

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