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Viera y Clavijo, ilustrado canario, sobre la amistad: “Las cartas las inventó el afecto”

El intelectual tinerfeño dejó escrita en 1781 una reflexión sobre la amistad y la distancia que sigue teniendo sentido 245 años después
Viera y Clavijo, ilustrado canario, sobre la amistad: "Las cartas las inventó el afecto"
José de Viera y Clavijo.

Mucho antes de que existieran WhatsApp, las redes sociales o los teléfonos móviles, el intelectual tinerfeño José de Viera y Clavijo dejó escrita una reflexión sobre la amistad que conserva todo su significado en 2026. “Las cartas las inventó el afecto“. Con estas seis palabras, el historiador, científico y uno de los grandes representantes de la Ilustración en Canarias resumió la importancia de mantener el contacto con las personas queridas, incluso cuando la distancia impide compartir tiempo con ellas.

La frase aparece en una carta fechada el 17 de julio de 1781 en Madrid, dirigida a Domingo Iriarte, con quien había compartido experiencias durante sus viajes por Europa. Más de dos siglos después, sus palabras permiten reflexionar sobre una realidad cotidiana: la necesidad de sentirse cerca de los amigos y familiares, aunque no siempre sea posible encontrarse personalmente.

La amistad según Viera y Clavijo

La reflexión del pensador canario no surgió como una máxima filosófica aislada, sino dentro de una correspondencia personal en la que recordaba los momentos compartidos con sus amistades durante su estancia en distintas ciudades europeas.

Después de regresar a Madrid, Viera y Clavijo evocaba con nostalgia aquellas experiencias y reconocía cuánto echaba de menos a algunas de las personas que había conocido.

En ese contexto, el intelectual explicó que escribir constituía una manera de aliviar la ausencia y mantener vivos los vínculos personales.

“Las cartas las inventó el afecto”, escribió entonces.

La expresión encierra una idea sencilla: la comunicación entre las personas no responde únicamente a la necesidad de transmitir información, sino también al deseo de conservar el cariño y la cercanía emocional.

Para Viera y Clavijo, las cartas permitían prolongar una amistad más allá de los encuentros presenciales. Eran una forma de recordar al otro, compartir experiencias y mantener una relación que la distancia había interrumpido físicamente.

Una reflexión de hace 245 años que encaja en 2026

Aunque la frase fue escrita en el siglo XVIII, su significado encuentra paralelismos con las relaciones personales actuales.

Las cartas manuscritas han dejado paso, en buena medida, a los mensajes instantáneos, las videollamadas y las redes sociales. Sin embargo, la motivación que llevó a Viera y Clavijo a escribir a sus amistades sigue presente: mantener el contacto con quienes forman parte de nuestra vida.

Hoy es posible comunicarse con alguien que vive a miles de kilómetros en cuestión de segundos. Pero esa facilidad tecnológica también invita a plantear una pregunta: ¿es suficiente intercambiar mensajes para mantener una amistad?

La reflexión del ilustrado canario permite distinguir entre el medio utilizado para comunicarse y el sentimiento que impulsa esa comunicación.

Un mensaje breve para preguntar cómo está alguien, una llamada inesperada o unas palabras de apoyo en un momento complicado pueden convertirse en pequeños gestos que ayudan a cuidar las relaciones personales.

Desde esta perspectiva, lo importante no es tanto la herramienta utilizada como el interés que existe detrás de cada contacto.

Quién fue José de Viera y Clavijo

Nacido en Los Realejos, Tenerife, en 1731, José de Viera y Clavijo fue una de las figuras intelectuales más destacadas de la historia de Canarias y uno de los principales representantes del pensamiento ilustrado en el Archipiélago.

Historiador, escritor, naturalista y divulgador científico, dedicó buena parte de su vida al estudio y a la difusión del conocimiento.

Entre sus obras más reconocidas figura Noticias de la historia general de las Islas Canarias, una referencia fundamental para comprender el pasado del Archipiélago.

Su correspondencia personal también ofrece una visión menos conocida del intelectual: la de una persona que concedía gran importancia a la amistad, al recuerdo y a los vínculos humanos.

Precisamente, la frase sobre el afecto forma parte de Cartas familiares, una recopilación de su correspondencia publicada en Santa Cruz de Tenerife en 1849 y conservada en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

El valor de mantener vivas las amistades

La reflexión de Viera y Clavijo recuerda que la amistad no depende exclusivamente de compartir un mismo espacio.

Las circunstancias personales, los cambios de residencia, el trabajo o el paso de los años pueden separar físicamente a personas que mantienen una relación estrecha.

En esos casos, la comunicación adquiere una importancia especial. Escribir a alguien puede convertirse en una manera de demostrar que sigue presente en nuestros pensamientos.

Eso es precisamente lo que expresaba el intelectual tinerfeño en 1781, cuando encontraba en las cartas una forma de sobrellevar la distancia respecto a sus amistades.

“Las cartas las inventó el afecto” es, así, una frase que permite conectar el siglo XVIII con el presente y recordar que, aunque cambien las formas de comunicarnos, el deseo de mantener cerca a las personas queridas continúa siendo el mismo.

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