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CC saca la calculadora: ¿perder a dos concejales y hacerse con un Cabildo?

Los nacionalistas pedirán la dimisión a sus cargos que se hayan vacunado antes de tiempo como un mensaje a los socialistas; si la palmera Machín (PSOE) dejara el acta, posibilitaría una censura en la Isla
El Pleno del Cabildo de La Palma lo conforman ocho consejeros de Coalición Canaria, siete del Partido Socialista y seis del Partido Popular. DA

El terremoto político desatado en La Palma este fin de semana, a partir de que se conociera que la consejera insular de Sanidad, la socialista Susana Machín, fue vacunada contra el coronavirus el pasado día 7, no ha cesado en las últimas horas. A la apertura de un expediente informativo -sin la adopción de medidas cautelares- dentro de su partido se unen, además, las declaraciones que hacía ayer el secretario general del PSOE en Canarias, Ángel Víctor Torres, en RNE, asegurando que el protocolo del Ministerio de Sanidad “no se lo puede saltar nadie porque es un criterio médico, y quien lo haga tendrá que asumirlo y dejar el cargo público, si lo tiene, indudablemente”.

A pesar de la contundencia manifestada por el líder regional, más tarde, en el marco de la misma entrevista, aludía a que el caso de la palmera podría tener algunos matices, puesto que, si bien le fue inoculado el remedio de Pfizer sin estar “en el listado enviado por el Servicio Canario de Salud (SCS)”, fue el director médico del Hospital de Dolores, donde Machín posee una oficina -que, según el Cabildo, emplea habitualmente-, el que “la incluyó en la lista porque entendió que era personal que trabajaba diariamente con los residentes”. Es más, Torres, que supeditó cualquier decisión a la información que recopile la Consejería autonómica de Sanidad y la propia formación política, afirmó que el director médico “acredita” que existe “una cuestión médica, no subjetiva”, y al hablar de dimisiones o expulsiones, él se estaría refiriendo a “quien se lo salta de manera caprichosa”.

Y es que cualquier determinación del PSOE a nivel federal puede tener consecuencias en el tablero político insular, tal como relataba ayer DIARIO DE AVISOS. En concreto, el hecho de que Susana Machín renunciara al acta de consejera podría hacer que se reavivaran las discrepancias entre los integrantes del grupo socialista en el Cabildo de La Palma sobre la idoneidad de continuar con el pacto que actualmente mantienen con el PP y que lidera el popular Mariano H. Zapata. Y, como dice el refrán, a río revuelto, ganancia de pescadores. Registrando, por el momento, dos casos de cargos públicos vacunados, supuestamente, saltándose el protocolo sanitario (en Arafo la edil de Bienestar Social, Virginia González, y en Garachico el titular de Salud, Elvis de León), el Comité Ejecutivo de Coalición Canaria envió ayer una orden interna advirtiendo de que pedirá la dimisión y abrirá expediente de expulsión a cualquiera de sus representantes a los que se les administre la vacuna sin estar dentro del protocolo autorizado por el SCS.

En este sentido, los nacionalistas justificaron su rotundidad esgrimiendo que “el protocolo de vacunación viene establecido por criterios técnicos y debe, por tanto, primar”. Sin embargo, fuentes socialistas consultadas por esta redacción van un paso más allá, y leen entre líneas un intento de forzar que Susana Machín, así como las ediles de otros dos municipios palmeros (Puntallana y Puntagorda) que, igualmente, están inmunizadas frente a la enfermedad, tengan que abandonar sus cargos, desestabilizando al PSOE en la institución insular de la Isla Bonita y dando pie a una aritmética y políticamente posible moción de censura contra H. Zapata. Es decir, que la configuración del acuerdo de Gobierno pase de ser un PP-PSOE a un CC-PSOE.

El precio a pagar por parte de CC, a efectos prácticos y sin contar con las argucias que podrían idearse para eludir las dimisiones, sería el de dos concejales en localidades (Arafo y Garachico) en las que ostentan mayoría absoluta, por lo que no peligraría su mandato. De otra parte, se les abriría la puerta a obtener la presidencia de un Cabildo, al igual que vendría, al parecer, trabajándose en lugares como la primera Corporación de Lanzarote o municipios tinerfeños como Arona o la propia capital, Santa Cruz. Esta última, de hecho, está gobernada desde el pasado mes de julio, censura mediante, por CC, PP y una edil tránsfuga de Ciudadanos.

FRÁGIL EQUILIBRIO

La suscripción de un pacto de Gobierno con el PP, cediéndole la presidencia a los populares pese a ser la tercera fuerza en número de votos, no agradó a todos los miembros del grupo socialista en el Cabildo de La Palma. De ahí que, sobre todo tras la marcha del líder de la formación en la Isla y entonces vicepresidente insular, Anselmo Pestana, a la Delegación del Gobierno central en el Archipiélago, las aguas se enturbiaran. La marcha de Pestana, además, planteaba un escenario que en la teoría se antojaba complicado: hacer una segunda censura sumando a los ocho consejeros que tiene CC tres del PSOE que no firmaron la primera.

En concreto, en el plano teórico-normativo, harían factible esa jugada José Adrián Hernández Montoya, Gonzalo Pascual y María Rodríguez Acosta, que entraron en sustitución de Alicia Vanoostende (hoy consejera autonómica de Agricultura, Ganadería y Pesca) y José Basilio Pérez (en la actualidad director del Instituto Canario de Calidad Agroalimentaria), aparte del ya mencionado Pestana. Aun así, aunque hubo debate en el seno de la directiva socialista, todo se quedó tal cual estaba, garantizando aparente continuidad al acuerdo con H. Zapata hasta el final de la legislatura, ante la negativa de algunos de esos nuevos responsables socialistas en el Cabildo de ser partícipes de ese intercambio de cromos.

En todo caso, una dimisión de Susana Machín, que fue de las partidarias de cumplir lo acordado con el PP, según las fuentes consultadas, daría pie a la reapertura de ese debate, teniendo en cuenta que entraría Manuel González, número 11 en la lista del PSOE, y ya serían cuatro los consejeros no censurantes que podrían aliarse con CC. Ahora bien, ¿el bagañete daría alas a las pretensiones nacionalistas?

LAS PRESIONES INTERNAS NO HAN HECHO QUE MACHÍN DIMITA

Miembros de la dirección autonómica del PSOE pidieron a Machín que, considerando la magnitud del hecho de que se vacunara, que ha adquirido proyección nacional por los escándalos surgidos en distintos puntos del país, dimitiera antes de que fuera a mayores. Así lo aseguran fuentes de la bancada socialista, que apuntan que, ante la negativa de esta a renunciar, se procedió a la apertura del expediente informativo. No obstante, en las últimas horas, viendo las posibles repercusiones políticas, alguno habría reculado.

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