TENERIFE SUR

Filomena pinta el Sur de verde tras descargar 500 litros por metro cuadrado

El paso de la mayor borrasca en la última década en la comarca transforma el paisaje, reduce a salinidad de los terrenos y aumenta el caudal de las galerías

Además de la mayor nevada en un lustro en las cumbres de Tenerife, Filomena ha dejado a su paso generosas lluvias repartidas por toda la Isla, con cantidades que no se registraban en una década en el caso de la comarca sur. La trayectoria descrita por la borrasca, en dirección suroeste-norte, ha empapado los 31 municipios y las precipitaciones han sido recibidas como una bendición para el campo. No hay un palmo de tierra sin vegetación en una Isla que luce un verde uniforme que recuerda a los paisajes pintados por viejos inviernos, aquellos que le ganaban el pulso al calentamiento global.

Siempre se ha dicho que la tierra en el Sur es muy agradecida y hay numerosos ejemplos que así lo corroboran, pero quizá el más llamativo sea el paisaje interminable de tabaibas florecientes que se extienden por toda la comarca y que Filomena despertó después de un letargo de años. Las largas extensiones de tierra árida y vegetación moribunda han desaparecido y se han transformado en una formidable alfombra verde. En la antesala de las fechas de un carnaval que este año pasará de largo, el Sur se ha enfundado el disfraz de Norte.

“Hacía mucho tiempo que no teníamos un centro de borrascas tan cercano y con la opción de dejar abundantes lluvias. El primer frente del lunes 4 ya dejó algunas precipitaciones, a pesar de que el centro de la borrasca estaba muy lejos, pero los días 6 y 7 sí descargó con intensidad y dejó importantes cantidades”, manifestó a DIARIO DE AVISOS Victoria Palma, jefa de Meteorología de la Radiotelevisión Canaria. En el caso del Sur llama la atención los 280 litros por metro cuadrado registrados en este episodio por la estación de Grafcan en La Escalona (Vilaflor), a 1.033 metros de altura sobre el nivel del mar, al tratarse de una zona que veranos atrás ha sufrido cortes de agua debido a la pertinaz sequía.

Vicky Palma recuerda que hace cinco años que no se registraba un invierno “de verdad” como este, que “ya empezó a enseñar la patita” en los últimos días de diciembre y que ha permitido “regar toda la Isla”, al entrar la borrasca con viento de suroeste y cambiar a noroeste y norte el día 8, lo que propició la nevada en las cumbres, según explicó.

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En la misma línea, la presidenta de la Asociación de Agricultores y Ganaderos de Canarias (Asaga), Ángela Delgado, afirmó que “lo más bonito es que hemos recuperado el invierno, hemos rescatado la estación y con ella el frío, lo cual es muy bueno para la agricultura y ganadería”. Y es que el primer frente borrascoso del año se ha portado especialmente bien con el campo sureño, ya que el viento solo ha soplado con más fuerza entre las medianías y las cumbres, pero sin causar prácticamente daños.

La perturbación ha acabado de un plumazo con la severa sequía de los últimos años que ha echado por tierra gran parte de las expectativas depositadas en los cultivos. Francisco Javier Parrilla consejero de Agricultura, Ganadería y Pesca del Cabildo, confirmó a este periódico que entre los días 4 y 11 se recogieron 502 litros por metro cuadrado en las estaciones del Cabildo en Granadilla y San Miguel, mientras que en Guía de Isora se registraron 497. El Valle de Güímar también resultó muy beneficiado por la borrasca. Según la AEMET, en solo un día se llegaron a contabilizar 80 litros por metro cuadrado.

“lavado absoluto”

“Son cantidades muy significativas que han servido para un lavado absoluto de los terrenos, que estaban en unos niveles de sales muy preocupantes”, manifestó Parrilla, aunque aclaró que este efecto sobre la tierra fue algo menor en la zona oeste al predominar los invernaderos como sistemas de cultivo. El consejero, que recordó que la geografía y la geomorfología del Sur no permiten construir presas, se mostró partidario de disponer de más tomaderos para aumentar el almacenamiento de agua, y aportó otro dato significativo: en los 11 primeros días del año ingresaron en las 21 balsas de la Isla más de 368.000 metros cúbicos, de ellos 150.000 de agua limpia, mientras que el resto procedió de la regeneración y la desalación, dos de las apuestas firmes del Cabildo.

Una de las imágenes más significativas que refleja los efectos positivos de la lluvia recogida la ofrece la balsa de Trevejos, en el municipio de Vilaflor, que roza el lleno de su capacidad. Pero, además, las galerías de agua de la parte alta del Sur han aumentado su caudal hasta 10 pipas por hora, indicó Ángela Delgado, que subrayó las beneficiosas consecuencias sobre el acuífero. “Los barrancos han corrido por tramos y en las partes altas se ha filtrado el agua, lo cual es muy positivo para rellenar el acuífero tan esquilmado que tenemos”, explicó. Asimismo, la presidenta de Asaga destacó que las lluvias, además de suponer un ahorro de “millones de euros” en agua, “desbloqueará” los suelos, al reducir sus índices de salinidad y descender, por tanto, los niveles de conductividad.

Actualmente, la viña se encuentra en su parada invernal y el aporte descargado por la borrasca supone un ahorro considerable para la próxima cosecha después de varios años sin riego natural. Además, las precipitaciones llegan en un momento oportuno para la papa, por cuanto se prepara la siembra de la gran cosecha de Canarias, entre diciembre y marzo, y los agricultores ya cuentan con la inundación inicial que necesita el terreno.

Agustina Beltrán, alcaldesa de Vilaflor, que ha tenido que lidiar durante su mandato con el grave problema de la escasez de agua de abasto y de regadío, asegura que el agua almacenada garantiza el riego de todo el año. “Ahora tenemos tanta que no sabemos qué hacer con ella”, comentó.

“Estas lluvias, que además han caído mansamente, han llenado los depósitos y ha empapado bien la tierra, lo cual es muy favorable para la agricultura, porque otras veces, cuando ha llovido, ha venido el viento y la calima, y apenas se ha notado en los caudales de las galerías. Ahora, en cambio, nos sobra el agua”, remarcó la regidora, que no ve necesario construir otro embalse como Trevejos, “porque igual tardamos otros nueve o diez años en ver llover como lo ha hecho estos días”.

Casi una década después, volvió a llover con fundamento en el sur de Tenerife, una comarca que confía ahora en ver otra lluvia, la de aviones cargados de turistas que acabe con una sequía inédita en hoteles, comercios, restaurantes y en el sector del ocio. Pero, lamentablemente, los modelos solo barruntan anticiclones a corto y medio plazo.