borrasca 'filomena'

Un sábado de parchís y espera para tornar a casa

El aeropuerto de Tenerife Norte se convirtió en la improvisada escala de cientos de viajeros que no pudieron aterrizar en Madrid
Xavi, Cristina y Jana jugaban al parchís ayer, en el aeropuerto de Tenerife Norte, con sus amigos Vicente, Isabel, Marta y Maura, esperando a su nuevo vuelo | DANIOS

El paso de la borrasca Filomena por España ha ocasionado una ingente cantidad de incidentes en todo el territorio nacional, con especial incidencia en Madrid, donde se procedió al cierre de varias estaciones de tren, Cercanías y Renfe debido al mal tiempo, aparte de la interrupción del tráfico aéreo en su principal enclave aeroportuario, el Madrid-Barajas, que no se ha reanudado, e incluso se habla de que el parón pueda prolongarse hasta el martes. Y esta circunstancia tuvo su eco en Canarias, dado que algunos de los aparatos que tenían previsto tomar tierra en la capital del Reino se vieron obligados a hacerlo en el Archipiélago. Según fuentes de Aena consultadas por DIARIO DE AVISOS, a las Islas se desviaron ayer vuelos desde Bogotá (Colombia), Santo Domingo (República Dominicana), Quito (Ecuador) y La Habana (Cuba), a los que habría que sumar las 42 operaciones planificadas entre la región y Madrid que fueron canceladas.

En el aeropuerto de Tenerife Norte-Ciudad de La Laguna, la de este sábado parecía una jornada en la que lo más importante era matar el tiempo. A pocos metros de la entrada atendían a este periódico Xavi, Cristina y Jana, una familia de Baleares que decidió pasar el fin de año en Canarias considerando tres factores: que la comunidad poseía buenas cifras epidemiológicas antes de Navidad, por lo que no acudían a una zona de alta incidencia de COVID-19; que era un destino que les quedaba lo suficientemente cerca de su residencia como para poder regresar ante cualquier imprevisto, y además, constituía una oportunidad de “conocer la parte verde de las Islas; algo distinto al sol, la playa y la pulserita del todo incluido”, declara Cristina, que detalla que junto a ellos también asistió a la expedición isleña un grupo de amigos que puede enmarcarse dentro del término “allegados”, puesto que llevan mucho tiempo partiendo el año conjuntamente: Vicente, Isabel, Marta y Maura, naturales de Barcelona.

Todos ellos, los siete, jugaban al parchís ayer por la tarde, al filo de las 17.00, apoyados en la barra de uno de los bares del aeropuerto nivariense, establecimiento cerrado por las restricciones sanitarias. Lo hacían con un tablero que compraron en El Hierro, lugar en el que cumplieron su tradición de cambiar el almanaque en familia y que, confesaron, les maravilló, al igual que La Palma y La Gomera, donde recalaron para disfrutar de los encantos naturales de las denominadas Islas Verdes. En su plan inicial estaba previsto que hicieran escala en Madrid, vía Tenerife, para llegar a la capital catalana y, una vez allí, bifurcar sus caminos: Xavi, Cristina y Jana seguirían hacia tierras baleares. Pero Filomena se interpuso en su camino, y les abocó a una odisea de llamadas a la compañía con la que habían comprado el pasaje y búsquedas por Internet, reconoce Xavi, mientras Cristina vuelve a ponerse los auriculares para conectarse a las clases online del máster que está cursando. “Son solo los fines de semana, y la verdad es que pensé que me daba tiempo”, dice casi susurrando. Finalmente, no les quedó otra opción que hacerse con un nuevo billete directo a Barcelona, de ahí que aprovecharan la compra en la Isla del Meridiano para entretenerse.

Apoyada en su maleta y con expresión de desesperación en los ojos -lo que puede verse de su rostro por encima de la mascarilla-, María, una joven malagueña que vive en Lanzarote, relataba al DIARIO su estresante regreso al Archipiélago tras pasar las fiestas con su familia en Andalucía. En el aeropuerto de Málaga, punto de partida hacia Madrid para luego volver a la Isla de los Volcanes, de pronto se vio bloqueada por el cierre de Barajas, y para colmo “estaba todo saturado: no había nadie en el mostrador y lo que nos daban era un bono, pero a mí eso no me servía; tenía que regresar”. Por eso puso en valor aquello de yo me lo guiso, yo me lo como y encontró una ruta alternativa por Tenerife, si bien aclara que en los próximos días “gestionaré la reclamación” del dinero por el vuelo al que nunca se subió.

El resto de pasajeros con viajes destino a Madrid hacían cola en los mostradores de las aerolíneas, con la esperanza de hallar un salvoconducto que les devolviera a casa, aunque se respiraba poco optimismo, visto que Filomena, al parecer, no es más que la antesala de la ola de frío que está por venir, por lo que las imágenes de las cumbres nevadas es posible que acaben ocupando un lugar destacado en el top 9 de las redes sociales en 2021.

Los viajeros con destino a Madrid acudían a los mostradores en busca de rutas alternativas ante las cancelaciones por el cierre de Madrid-Barajas | DANIOS

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