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Se cumplen 40 años del primer trasplante en el Archipiélago

El 13 de febrero de 1981 Julia Hernández, de 44 años de edad, natural de La Guancha, fue la receptora de un riñón extraído de un fallecido por un traumatismo cerebral
El doctor Benito Maceira atendió a DIARIO DE AVISOS en su despacho en Santa Cruz de Tenerife para recordar esta efeméride de la sanidad canaria. Sergio Méndez

El Hospital Universitario de Canarias (HUC) y la sanidad del Archipiélago están de enhorabuena, pues se celebra el 40 aniversario del primer trasplante en nuestra tierra. El 13 de febrero de 1981, en el denominado Hospital General y Clínico de Tenerife, se realizó el primer implante de riñón en las Islas. Benito Maceira, Jefe de Nefrología del centro, inductor de una decisión que benefició a miles de personas, recuerda este proceso.

En ese momento, unos 130 enfermos en Canarias podían precisar un trasplante de riñón. “Un montón de enfermos necesitaban diálisis y la posibilidad de que un canario fuera trasplantado era mínima, porque estábamos lejos. El tiempo que tardaba era muy largo, porque si lo llamaban debía viajar a la Península y prepararse para la intervención. Por tanto, si queríamos que un canario optara a la mejor solución para solventar su problema, había que trasplantar aquí. Esa fue la razón que me llevó a impulsar el trasplante”.

Maceira tuvo que convencer al urólogo Francisco Bañares. Para ello, le tendió una trampa y lo llevó a la sala de diálisis, donde un niño de 7 años de Lanzarote se estaba dializando. “Nos dio mucha pena, falleció dos años después y no pudimos encontrar un donante compatible”, explicó.

En España solo se hacían este tipo de operaciones en Madrid, Barcelona, Valencia y Bilbao. “En principio hablar de trasplantes renales a final de los años 70 era utópico, era prácticamente como pedir la luna, pero cuando nosotros con perseverancia nos decidimos a hacerlos, consultamos al Cabildo Insular, que era el dueño del centro, y la cúpula del hospital dirigida por José Carlos Alberto nos apoyó con decisión”.

Marian Gantes, Jefa de Histocompatibilidad, Tomás González y Francisco Bañares, Jefe de Urología. DA

En la primera fase había que preparar los tres equipos que iban a intervenir en el trasplante. Para llegar al grado de destreza necesario para afrontar con éxito un trasplante el equipo necesitó un prolongado entrenamiento, visitando hospitales nacionales y extranjeros como Barcelona, París o Londres. Los urólogos, que fueron los cirujanos de la operación, tuvieron, además, prácticas quirúrgicas, primero realizando 21 trasplantes en perros, y después extrayendo 21 vísceras de cadáveres, que tuvieron como destino la Península, donde fueron reimplantados con éxito en enfermos.

Mientras, el grupo de histocompatibilidad fue el encargado de realizar las pruebas de los antígenos HLA “que son el carnet de identidad de nuestras células” y, teniendo ese dato del donante, cogían la lista de enfermos en espera para un trasplante y se buscaba la mayor coincidencia posible para evitar el rechazo. Era importante contar con esos análisis inmunológicos. Y el equipo de nefrólogos preparó y seleccionó a los enfermos más idóneos. Debieron aprender a seleccionar al receptor con los mejores criterios posibles para aceptar un riñón. Tras la operación, se encargaba de controlar el postoperatorio y evitar el rechazo. Para ello, administraban medicamentos y utilizaban técnicas para prevenirlo y tratarlo.

Y llegó el día esperado. “El 13 de febrero de 1981 nos avisaron desde la Residencia (hoy Hospital Universitario Nuestra Señora de La Candelaria) de que tenían un cadáver que sería un buen donante. Lo trasladamos al HUC, le extraímos los riñones y, al buscar compatibilidades, vimos que Julia era la mejor candidat”, recordó.

Julia Hernández posa junto a los doctores Gante, Torres, Maceira, Bañares, García y González. DA

Julia Hernández, de 44 años de edad, natural de La Guancha, fue la receptora de un riñón extraído de un fallecido por un traumatismo cerebral, originario de Los Silos, mientras que su otra víscera fue enviada a Sevilla. Ella acudía tres veces a la semana a diálisis y tenía una insuficiencia cardiaca.

La intervención, que duró algo más de tres horas, incluyendo la extracción del riñón del donante, estuvo a cargo de los doctores Francisco Bañares, Tomás González, Pedro Rodríguez, Benito Maceira, Javier García, Armando Torres, Manuel Losada, Víctor Lorenzo y la doctora Mariam Gantes, miembros de los departamentos de Nefrología, Urología, Cirugía Vascular e Inmunología del Hospital.

La operación fue un éxito. Sin embargo, Julia no orinaba. “Ahora con la experiencia sabemos que entre el 15% y el 20% de los trasplantados no orina rápidamente, pues el riñón está contundido. Pasaron los días y la paciente no orinaba, todos estábamos pendiente y metidos las 24 horas en el hospital”. Finalmente, orinó diez días después, el 23-F, en pleno intento de golpe de estado. “Cuando vimos la orina en la sonda, fue un alivio y una alegría tremenda. Varios días después recibió el alta”.

Los posteriores trasplantes ya fueron más rodados. El 22 de abril 1981 se realizó un trasplante a María del Carmen Pérez, de 42 años, de Güímar, y a Domingo Sánchez, un niño de Somosierra, ambos de un fallecido por accidente de tráfico, natural de Granadilla. Un año después, ya se superaban la decena de operaciones.

Sin embargo, las dificultades no terminaron ahí. El programa “casi muere de éxito”. “Cuando trasplantábamos menos de 10 riñones, el Cabildo se arreglaba, pero cuando llegamos a 50 o 60 trasplantes anuales, las arcas se resintieron y comenzó la batalla institucional para compartir gastos. Amenazaron con trasplantar solo a los tinerfeños. Sin embargo, en ningún momento dejamos de operar, pudiendo hacerlo”.

Maceira resumió todo este proceso en tres grandes pilares. “El primero, la ilusión, voluntad, generosidad y la motivación personal y profesional de todos los médicos. El segundo, coordinar a los cuatro grandes equipos de los hospitales de referencia de Canarias en remar a una para beneficiar a los enfermos. Y, por último, la gran generosidad del pueblo canario, con más del 80% de aceptación cuando pedíamos los riñones, y el trabajo de las asociaciones de enfermos”, finalizó.

Los nefrólogos Benito Maceira, Armando Torres, Javier García y Manuel losada. DA

Canarias batió en 2020 el récord de trasplantes de órganos, con 196

Durante 2020 se realizaron en Canarias 196 trasplantes, un nuevo récord anual y el 7,1% más que en el año anterior, pese a la pandemia del coronavirus. Estas cifras han sido posibles gracias a la generosidad de las 115 personas que donaron sus órganos, lo que sitúa al Archipiélago en una tasa de 51,6 donantes por millón de habitantes, por encima de la media nacional, que está en 37,4 donantes.

Del total, 147 fueron trasplantes de riñón, 31 de hígado, 15 de corazón y tres de páncreas; 76 de riñón y tres pancreáticos fueron realizados en el Hospital Universitario de Canarias (HUC); 71 de riñón en el Hospital Insular-Materno Infantil; 31 de hígado en el Hospital de La Candelaria, y 15 de corazón en el Hospital Doctor Negrín, en Gran Canaria.

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