santa cruz

Villa Ascensión, dos años sufriendo el resultado de una obra mal acabada

Los vecinos lamentan la falta prolongada de respuesta municipal a sus quejas después de las múltiples deficiencias que, aseguran, dejó la adjudicataria en su día
Los vecinos defienden que el cambio de los aparcamientos al lado impar perjudica a la mayoría de vecinos que tienen plaza en los garajes comunitarios. DA
Los vecinos defienden que el cambio de los aparcamientos al lado impar perjudica a la mayoría de vecinos que tienen plaza en los garajes comunitarios. DA
Los vecinos defienden que el cambio de los aparcamientos al lado impar perjudica a la mayoría de vecinos que tienen plaza en los garajes comunitarios. DA

Una obra que tenía que haber acabado en seis meses se alargó casi un año y, cuando se finalizó, se hizo en unas condiciones lamentables. Así lo reconoció el propio Ayuntamiento de Santa Cruz en 2019, cuando se negó a recepcionar la obra si antes no solventaban las deficiencias. Después de dos años desde que se acabara la obra, con un cambio de gobierno de por medio y varias reuniones después, las 200 familias que viven en las cinco comunidades de propietarios del capitalino barrio de Villa Ascensión siguen demandando la resolución de problemas derivados de una intervención que ellos consideran que no cumplió con las expectativas. Los representantes de las distintas comunidades aseguran que, “tras 10 años de peticiones para que las calles y servicios del barrio mejoraran, las obras realizadas en el mismo, además de escasas, presentan un aspecto deplorable, ejecutadas con materiales de mala calidad, una pésima ejecución, desperfectos y suciedad en las fachadas, pavimento suelto, roto, sin rejuntado…”.

Lamentan que casi dos años después de que acabara la intervención, “sigamos a la espera, no solo por una solución, sino de que se restituyan los aparcamientos y las pilonas, como se encontraban en origen, y como indicaba el proyecto de obra aprobado y adjudicado a la empresa Construcciones Elfidio Pérez, S.L.”.

Y es que una de sus principales reclamaciones es que los aparcamientos de la calle Juan García Álvarez vuelvan al margen par, tal y como figuraba en el proyecto original. En el Consistorio, el actual concejal de Infraestruturas, Dámaso Arteaga, reconoce que los aparcamientos se cambiaron de lado, “pero fue una decisión técnica”. El edil asegura que desde el área de Tráfico “se comprobó que el mayor número de garajes privados se encontraba en ese lado, por lo que los aparcamientos dificultaban la entrada y salida a los mismos, de ahí que se optara por un cambio al lado impar”. En ese otro lado, en vez de viviendas adosadas, se levantan edificios, con garajes comunitarios. “Es cierto que los vecinos dicen que ellos son muchos más entrando y saliendo del garaje comunitario, pero insisto en que ha sido una decisión técnica. En cualquier caso, desde Tráfico se está estudiando eliminar algunas plazas de aparcamientos cerca de la entrada y salida de esos garajes comunitarios para mejorar la visibilidad”.

También apuntó Arteaga que “el cambio que solicitan depende del área de Tráfico, a la que sé que el distrito ha pedido un estudio de movilidad para ver si es posible devolver los aparcamientos al lado par”. Ese estudio, según confirmó el edil responsable del Distrito Salud-La Salle, Carlos Tarife, aún no ha llegado.

Los vecinos llevan esperando por esa respuesta desde noviembre, fecha en la que tuvo lugar la última reunión con Arteaga, Tarife y los propios vecinos. En ella, además del problema de los aparcamientos, recordaron la necesidad de implantar pilonas en las aceras que impidan que se suban los coches a las mismas, como ocurre ahora.

También que se peralte el paso de peatones de Juan García Álvarez, ya que representa un peligro y en el que, afirman los vecinos, al menos dos personas ya han perdido la vida al ser atropelladas por vehículos que circulaban a gran velocidad.

Las losetas en las aceras siguen estando igual que cuando se acabó la obra, rotas y mal alineadas; son varias las fachadas que tienen el paramento manchado por las obras realizadas por la empresa adjudicataria y así siguen. También sigue roto el chapado de una jardinera, que rompió una minipala durante las obras; o el peligro de unas vallas colocadas en un inmueble en mal estado, que reducen el espacio en la calzada para los vehículos, con el consiguiente riesgo.

En la calle Juan de Aguilar, la situación es similar, ya que, según los vecinos, también necesitan de un paso de peatones peraltado, y acabar los trabajos del polideportivo que la adjudicataria usó para almacenar el material de la obra, provocando serios daños.

Los vecinos aseguran que no cejarán en su empeño por reclamar lo que es justo: “Si creen que nos vamos a cansar, están equivocados. Estamos muy hartos de que nos ignoren, así que iremos a dónde haga falta”.

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