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Informadores COVID: los ojos y oídos del Ayuntamiento de Santa Cruz en la calle

Arranca el proyecto Santa Cruz + Segura, en el que 42 desempleados recorrerán la ciudad ofreciendo información, pero, sobre todo, escuchando las demandas y quejas vecinales
El proyecto financiado por el Fondo Social Europeo se prolongará hasta el mes de septiembre y da empleo a 42 personas del municipio. DA

Rafael, Lady o Erika son algunos de los nombres de las 42 personas que desde hace ya dos semanas están recorriendo las calles de Santa Cruz informando sobre medidas COVID, ayudas que se pueden solicitar, concienciando sobre la importancia de cumplir con lo que establece la norma, pero, sobre todo, escuchando, porque lo que estos informadores COVID han detectado en estas dos semanas, es que la gente, los vecinos, los comerciantes, necesitan que alguien los escuche en primera persona. Ayer, el Ayuntamiento de Santa Cruz presentó el proyecto Santa Cruz + Segura, en el que 42 desempleados desempeñarán labores de información, asesoramiento y prevención ante la COVID-19 en espacios públicos y zonas comerciales del municipio. Un plan de empleo que cuenta con un presupuesto de 696.043 euros que está cofinanciado en el 90% por el Fondo Social Europeo.

La limpieza, las aglomeraciones en el transporte, la preocupación por el cierre de las empresas, los impuestos, son solo algunos de los temas que estos trabajadores, a los que el alcalde, José Manuel Bermúdez, los definió como “los ojos y las orejas del Ayuntamiento en la calle”, han recabado en las dos semanas que ya llevan trabajando. Como algunos de ellos explicaron a DIARIO DE AVISOS muchos vecinos se acercan esperando que sea más fácil hacer llegar sus preocupaciones al Ayuntamiento, ya que se sienten solos a la hora de dirigirse a la administración, ya sea para pedir ayuda o para presentar sus quejas.

Rafael Montero tiene 23 años, y en estas dos primeras semanas de trabajo en el distrito de Ofra cuenta como se han dirigido a los comercios y al público en general informando sobre las medidas, las ayudas, pero también recogiendo sugerencias y quejas. “Muchas personas mayores se han acercado a nosotros preguntándonos por las vacunas, que cuándo les va a tocar”, explica Montero. “En Ofra también se demanda que el Ayuntamiento mejore la limpieza y que haya más presencia policial”, añadió. En su caso, como en el de todos los participantes del proyecto, llegó al mismo a través del Servicio Canario de Empleo (SCE).

Rafael Montero. DA

Erika Strada (36 años) es la coordinadora de uno de los cuatro grupos de trabajo, formado cada uno por 12 personas, y su labor es, precisamente, recoger lo que los informadores COVID trasladan de su intervención diaria en las calles. “En las reuniones damos cuenta de las incidencias diarias y damos traslado al Ayuntamiento”, explicó. Según detalló, una de las quejas más reiteradas tiene que ver con el uso de los transportes públicos, más concretamente con el tranvía, cuya masificación en distintos momentos del día preocupa a los vecinos. “Nos trasladan que no se sienten seguros en el uso del transporte público, y también que es injusto que, mientras ellos deben cumplir con las restricciones de aforo, de reuniones, el tranvía pueda ir lleno”, explicó la coordinadora. Esta Técnico en Orientación Laboral llevaba ya más de un año en paro, por lo que este proyecto que finalizará en el mes de septiembre, le permitirá recuperar algo de normalidad.

Fabián Schuchardt, de 51 años, es otro de los desempleados que ejerce como informador COVID, y confirmó que su labor de escuchar está siendo la más valorada. “La gente de la calle están contentas de tener alguien a quien dirigirse, y nos identifican como si fuéramos el mismo Ayuntamiento. Hemos constatado que hay mucha gente pasándolo mal, como los pequeños comercios, que nos dicen que están aguantando para no cerrar, que pagar el impuesto de autónomos sin ingresos es muy complicado…”, añadió este agente COVID que lleva también más de un año en paro.

Nancy Tonini, de 52 años, profesora de Costura, con más de un año desempleada, muestra su satisfacción por lo que entiende es una ayuda para la ciudadanía. “En mi caso he estado más en contacto con el comercio y lo que nos trasladan es el abandono en el que se sienten sumidos. Se trata del comercio tradicional, los de toda la vida, que te cuentan su historia aguantando las ganas de llorar…”.

Esta informadora también constata como los propios comerciantes les trasladan propuestas al Ayuntamiento, como por ejemplo, “poner algún tipo de transporte específico para las personas mayores, que ahora tienen miedo de coger los transportes públicos, y son esas, las que tienen una pensión, las que pueden gastar en el pequeño comercio”.

Nancy Tonini. DA

Lady Farias, es otra de las informadoras, y a sus 51 años comparte la impresión inicial del alcalde, “somos los ojos y oídos del Ayuntamiento, la gente se muestra receptiva con nosotros y nos trasladan sus preocupaciones como la limpieza o el cuidado de los jardines. También nos piden que concienciemos a los más jóvenes”.

Lady Farias. DA

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