ARONA

Los empleados del hotel Alborada, en Las Galletas, en situación “crítica y desesperada”

Los 85 trabajadores del complejo de Ten-Bel inician una huelga para reclamar el pago atrasado de sus salarios; denuncian que en dos años han dejado de cobrar seis sueldos

Protesta de los trabajadores por fuera del complejo hotelero, en Costa del Silencio. DA

“Están jugando con la vida y el sustento de 85 familias, y hay situaciones dramáticas e insostenibles, como bajas médicas por ansiedad, amenazas de desahucio por no poder hacer frente a los alquileres, devolución de recibos bancarios y cortes de teléfono por impago”, aseguran los representantes de los trabajadores del hotel Alborada, en Costa del Silencio, que exigen el abono de sus salarios atrasados a la empresa Ten-Bel Turismo S.L., que explota el complejo.

Los empleados han iniciado una huelga por el impago de tres mensualidades, a lo que se suman otras tres nóminas atrasadas por parte de la empresa anterior (Annapurna) que gestionaba el complejo. “En un periodo de menos de dos años años nos han dejado de pagar seis sueldos y desde el 2013 hemos pasado por cinco gestiones diferentes y a cada cual peor, hasta llegar a este momento en el que no podemos soportarlo más; estamos en una situación crítica y desesperada”, aseguran los trabajadores.

El sindicato Comisiones Obreras afirma que los problemas se agravaron a partir de noviembre del año pasado. “El Comité de Empresa solicitó formalmente el cese de la actividad y así poder enviar al ERTE (Expediente de Regulación Temporal de Empleo) por fuerza mayor a los trabajadores y que estos tuvieran algún tipo de cobertura económica para hacer frente a sus necesidades básicas, pero la empresa incomprensiblemente no ha tomado en cuenta esta petición”, señalan los representantes sindicales, que agradecen la labor de los trabajadores, así como la actitud de los clientes del hotel y las muestras de solidaridad de los negocios y vecinos de Las Galletas, “que nos han apoyado desde el primer día no solo con ánimos, también con comida y bebida”.

El hotel reabrió sus puertas tras el confinamiento, el 1 de junio, recuerdan los representantes de los trabajadores, “sacando del ERTE a apenas 20 empleados y desde un principio se vio que los ingresos no daban ni para pagar las nóminas. Por ese motivo solicitamos formalmente a la empresa que nos enviara a toda la plantilla al ERTE y así poder ir tirando”.