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Desafío personal: ¿te atreves?

Vivimos en un mundo donde tenemos a nuestro alcance películas, series, formación, servicios, productos, comida y casi cualquier cosa a golpe de click

Vivimos en un mundo donde tenemos a nuestro alcance películas, series, formación, servicios, productos, comida y casi cualquier cosa a golpe de click. Tenemos en la palma de la mano un universo de información, noticias, rumores y estimulantes crónicas sobre cualquier tipo de temática que podamos imaginar. Quizás esto, junto a otras muchas circunstancias, nos haya conducido a que nuestra capacidad de asombro se haya visto mermada o a que nos hayamos habituado tan rápidamente a los cambios incesantes de nuestro entorno, que ya parece difícil dejarnos seducir por cualquier cosa.

Es en este contexto, y quizás en estos tiempos más que nunca, donde entra en juego el concepto de los desafíos o retos personales como remedio, estímulo o incentivo con el que agregar un poco de condimento a la rutina diaria, apreciar lo que verdaderamente importa, despertar capacidades, desarrollar nuevas actitudes, fortalecernos y hasta prescindir de las muchas cosas que sobran en nuestras vidas.

¡VAMOS ALLÁ!

Ya de por sí, los retos son una excelente forma de probar o experimentar algo nuevo, de sentir que mejoramos o evolucionamos en algún área, además de actuar como motores de cambio o impulsores de nuevos hábitos que repercutan de forma positiva en nuestro día a día. Lo más curioso de los retos es que sólo se llevan a cabo durante periodos específicos de tiempo, algo que los hace psicológicamente atractivos y “alcanzables”. Además, si al final del reto, te gusta lo que has probado, ¡puedes continuar! Y si no, puedes aprender de lo vivido, pasar a otra cosa, o bien ajustar o reinventar la fórmula para adaptar ese nuevo hábito a tu día a día.

Si nos adentramos en los desafíos enfocados al desarrollo personal y a la búsqueda de bienestar, estaremos ante un abanico inmenso de posibilidades que dependerá de lo que buscas o de aquello por lo que te sientas atraído. Si sientes que deseas un cambio en algún aspecto de tu vida, estás en la búsqueda de aprender cosas nuevas o sentirte más pleno, si piensas que siempre hay espacio para la mejora y el crecimiento, o bien deseas modificar o esculpir tus hábitos y mentalidad, te reto a que elijas uno, o varios de los siguientes desafíos y lo pongas en práctica durante el tiempo necesario para experimentar sus efectos positivos. ¿Te animas? Pues allá vamos…

¿TE ATREVES A PROBAR?

El reto del silencio. Puede que el reto se encuentre en hallar un tiempo y un espacio para “insonorizarnos” del ruido cotidiano, tanto el que emite el entorno como el que generamos nosotros mismos. No importa si lo llevas a cabo durante un tiempo de retiro o sólo un fin de semana. Se trata de no hablar, no generar ruido y apaciguar mente y cuerpo. A ser posible también en un espacio que facilite este periodo de introspección. Tanto emocional como físicamente, nos resultará una actividad tremendamente saludable.

Desafío DETOX DIGITAL. Se trata literalmente de “desconectar” de todo lo digital, al menos en la medida de lo posible. Tú marcas los límites y por un tiempo determinado debes cumplir lo que te has propuesto. Puede consistir en una reducción del uso o una eliminación total, o una combinación de ambas según el periodo de la semana. Por ejemplo: no iniciar sesión en redes hasta el mediodía, limitar su uso a 15 minutos diarios, etc. Lo digital es una de nuestras mayores distracciones, le roba un tiempo valioso a nuestro trabajo y familia. Al menos, reducir su consumo puede conducir a una mayor productividad y mejores relaciones.

El reto del orden y la limpieza. Existen numerosos autores, modelos y referencias que nos hablan de esta nueva tendencia a poner orden en nuestra vida material, pero también en la mental y emocional. Una de las precursoras de este movimiento fue la japonesa Marie Kondo con su bestseller “La magia del orden”. Se trata de ir ordenando gradualmente estancias de nuestra casa y de nuestro espacio de trabajo, pero también de hacer limpieza en nuestras relaciones, en nuestro entorno más allá del hogar, liberando “espacio emocional” y siendo más nosotros mismos con lo que nos hace sentir bien. Todo ello bajo la premisa “sólo conserva lo que te hace feliz”.

30 DÍAS SIN QUEJAS. El mundo está lleno de negatividad. Lo vemos en las noticias, en las redes sociales, en amigos o en familiares. Necesitamos un descanso. Y eso es exactamente lo que nos brinda este desafío, invitándonos a evitar emitir quejas o lamentarnos y, en su lugar, fomentar pensamientos positivos “deliberados” sobre nosotros, sobre los demás y nuestro entorno. Por ejemplo, reconocer la belleza de algún aspecto de nuestra cotidianeidad, observar con mayor gentileza los gestos bondadosos de otras personas, reconocer los logros propios y ajenos, etc., incorporando un enfoque predominantemente positivo en la vida cotidiana.

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