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Marruecos utiliza a los humildes de su país en su conflicto con España

Cerca de las cinco, veo en el ‘directo’ de EL PAÍS, que el Gobierno de Marruecos ha enviado antidisturbios a la frontera con Ceuta para evitar que los migrantes sigan pasando a ese enclave español del norte de África. El mismo Gobierno que ha relajado los controles fronterizos los restringe de repente, en función de su batalla diplomática con España: menuda manera de jugar con tantos marroquíes, pobres y sin expectativas, algunos simplemente niños, que se lanzan al mar para buscarse una alternativa. Al mismo tiempo, la ultraderecha de Vox agita el fantasma de la invasión y la inseguridad ciudadana en Ceuta. Menuda forma de utilizar la miseria.
Con la histórica llegada de 8.000 migrantes a territorio español en poco más de un día, Marruecos ha intentado responder a la decisión del Ejecutivo español de permitir que Brahim Gali, líder del Frente Polisario, ingresara bajo una identidad falsa en un hospital de Logroño para tratarse de un covid serio, agravado por un cáncer que padece. “Hay actos que tienen consecuencias y se tienen que asumir”, decía ayer la embajadora de Marruecos en Madrid, Karima Benyaich, en lo que casi todo el mundo ha interpretado como una referencia velada a la decisión del Ejecutivo español. Después de reunirse con la ministra española de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, su Gobierno la llamó a consultas en Rabat.

Marruecos, fortalecido tras el espaldarazo que le dio la Administración Trump al reconocer su presunta soberanía sobre los territorios saharauis, sube la apuesta, perfectamente consciente del impacto que tiene la cuestión migratoria en las sociedades europeas, y usa la desesperación de su gente para provocar inestabilidad. Además, obvia un hecho fundamental: que España es la potencia colonial de la que el Sáhara formaba parte, que tiene una responsabilidad histórica en la descolonización de ese territorio -aunque muchas veces no la ejerza-. Y que hay una serie de lazos sentimentales con proyección humanitaria que atraviesan a parte de la sociedad española. Por mucho que a Mohamed VI no le guste.

Pero Marruecos se ha enfrentado también a Alemania y ha llamado igualmente a consultas a su embajador en Berlín por la negativa germana a salirse del respeto escrupuloso a las resoluciones de la ONU sobre el Sáhara; Marruecos siembra hierbajos en su relación con la U.E, cuya Comisión Europea salió ayer a a apoyar España. Y eso que el 53,1% de las importaciones del país africano vienen de la Unión, su principal socio comercial, que recibe también el 66,7% de las exportaciones marroquíes.

En Canarias, la duda está en saber las consecuencias que este desencuentro tendrá en la situación migratoria de la Islas. De hecho, una buena parte de los migrantes llegados en el último año provenían de Marruecos, a quien ya se ha acusado en ocasiones de ser permisivo con la migración que sale de su territorio para conseguir que la U.E aumente la asignación de fondos para que actúe, de facto, como frontera externalizada de la U.E. Mientras que Turquía ha recibido desde 2016 6.000 millones de euros para actuar de tapón migratorio en el Mediterráneo, Marruecos ha recibido 343 desde 2014. Bien es verdad que no ha habido en esta zona movimientos de la envergadura de los que hubo en el Mediterráneo tras los desplazamientos producidos por la guerra de Siria o los conflictos en Afganistán. Pero según informaba recientemente El PAÍS, Marruecos pide ahora a la U.E 435 millones anuales hasta 2027. Por lo pronto, España ya les dio treinta ayer.

La relación hispanomarroquí ya acumula varios episodios de tensión, como fue la ocupación del islote de Perejil por fuerzas de seguridad marroquíes en 2002. La situación terminó con una intervención del Ejército español en el peñasco, incluyendo la colocación de una bandera rojigualda. Pero hay otros casos más recientes, como fue la aprobación, el año pasado, de dos leyes en el Parlamento nacional marroquí para delimitar sus aguas territoriales, ocupando ilegalmente las del Sáhara y entrando en claro solapamiento con las aguas españolas de Canarias. El objetivo es disputar los recursos minerales de los subsuelos marinos que hay al sur del archipiélago, en el llamado Mount Tropic, a unos 500 kilómetros de El Hierro. Aunque Marruecos afirmó que la delimitación final se hará tras una negociación con España. Tampoco se ha celebrado la cumbre entre el Gobierno de España y el de Marruecos, que se iba a producirs el pasado diciembre. Y no tiene pinta de que vaya a hacerse pronto.

La cuestión marroquí merodea con frecuencia por el Parlamento canario, habitual en los debates entre el consejero de Administraciones Públicas, Julio Pérez, y el presidente del PNC, Juan Manuel García Ramos. Ayer, el presidente de Canarias, Ángel Víctor Torres, afirmó que hay que poner toda la carne en el asador para buscar “un acuerdo” y normalizar urgentemente las relaciones diplomáticas. Torres expresó, en una entrevista con EFE, su solidaridad con los presidentes de las dos ciudades autónomas, especialmente el de Ceuta, el más afectado. “Les entiendo. Entiendo que han tenido que pasar horas tremendas. Estamos hablando de miles de personas que llegan de manera inmediata, imprevista, a borbotones”, afirmó el presidente canario, quien recordó el fin de semana en el que llegaron a Canarias más de 2.000 personas.

Mientras, CC optó simplemente por criticar al Gobierno de Pedro Sánchez, sin hacer ninguna valoración sobre la reacción de Marruecos ante la decisión de España darle tratamiento médico a Gali. Les preocupa más que Canarias termine “pagando las consecuencias” del “fracaso diplomático” del Ejecutivo español con Marruecos. Tampoco destacaron la situación del Sáhara, tema clásico del nacionalismo canario. Están más concernidos con la llegada de migrantes, y lamentan que “un año después del estallido de la última crisis migratoria en Canarias”, Pedro Sánchez no haya encontrado “motivo suficiente para visitar las islas y gestionar la crisis migratoria como un asunto de Estado”. Ana Oramas auguró “problemas importantes” en Canarias “en los próximos días”, pero luego evitó concretarlos cuando le preguntaron, según cuenta ‘Canarias Ahora’
Nueva Canarias, siempre cercana a la causa saharaui, fue mucho más contundente ante la actitud de Marruecos, y habló de “chantaje y la extorsión” con el objetivo de “presionar a España y la Unión Europea”, según su portavoz, Luis Campos. El diputado de NC pidió a Bruselas y Madrid más contundencia frente a la situación de ocupación del Sáhara. Y consideró que “lo deleznable” de lo que ha ocurrido en en estas horas es que se haya “utilizado a la población civil”.

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