ARONA

Niños de un colegio de Arona escriben cartas a Tomás Gimeno: “Sabemos que eres un buen padre y que jamás harás nada malo”

Alumnos de 10 y 11 años del colegio Luis Álvarez Cruz de Las Galletas (Arona) escriben cartas a Tomás Gimeno para pedirle que “recapacite” y que “regrese ya” con Anna y Olivia


“Deseo de todo corazón que un día no muy lejano nos despertemos con la noticia de que Anna y Olivia están en su casa sanas y salvas. ¡Por favor, tú puedes hacer que eso ocurra pronto!”. Es el fragmento de una carta firmada por Alba, alumna del colegio Luis Álvarez Cruz de Las Galletas (Arona), dirigida a Tomás Gimeno, padre de las niñas desaparecidas, en la que le pide que ponga fin a una pesadilla que mantiene en vilo desde hace tres semanas a todo el país.

Han sido los propios alumnos de quinto curso de Primaria los que han decidido escribir redacciones dirigidas al hombre más buscado de España. Son mensajes cargados de esperanza que apelan a la sensatez, al juicio y al corazón del padre de las pequeñas de uno y seis años a las que se busca por tierra, mar y aire desde el pasado 27 de abril.


Alba, de nacionalidad española, comienza su carta con un “estimado señor Gimeno, me dirijo a usted sabiendo que quiere mucho a sus hijas, pero me gustaría recordarle que Anna y Olivia necesitan tener a su papá y a su mamá”. Ainhoa, colombiana, se dirige a Tomás para pedirle que, “por favor recapacites”, porque “para ellas (en referencia a sus hijas) tú eres su héroe, así que no dejes que esos bonitos sentimientos que ellas tienen hacia ti cambien”. Le recuerda que “las niñas también sufren por no tener a su madre al lado y, si en realidad tú las quieres, como la gente dice, no las hagas sufrir más, porque el amor de un padre no se demuestra con sufrimiento”.


Mora, alumna argentina, pide al progenitor de Anna y Olivia que “piense lo que está haciendo” y le ruega que “se arrepienta pronto de toda esta locura para que las niñas vuelvan con su mamá, que seguro que estarán deseando abrazar muy fuerte a su querida madre de lo mucho que la extrañan”, mientras que Emiliano Vidal, estudiante uruguayo, le pide que “regrese ya con las niñas, que se deben sentir solas, desprotegidas y, sobre todo, angustiadas por no saber qué es lo que pasa, porque no pueden ver a su madre, su referente, quien las cuida a diario”. Concluye la carta con un formal “agradezco que sepa escuchar y apelo a su conciencia para no hacer más daño a sus propias hijas”.


Danna, de nacionalidad colombiana, tras pedirle a Gimeno “una señal de que las niñas están bien”, apunta al corazón del padre. “Sabemos que tú eres un buen padre y que jamás harás nada malo, entendemos que quizás necesitabas un tiempo a solas con tus hijas, pero esta no es la mejor manera. Por favor, devuelve a las niñas y demuestra que quieres lo mejor para ellas. Espero que esta carta te llegue al corazón”.


Son solo cinco cartas, cinco muestras de los sentimientos que embargan a un grupo de niños y niñas de entre 10 y 11 años a los que no les cabe en la cabeza un final que no sea el feliz reencuentro de Anna y Olivia con su madre. Cuando llegue ese momento ya tienen pensado un gran aplauso “que se va a escuchar en todo el Sur”, anuncia su profesora, Carmen Rosa Torres.