búsqueda de anna y olivia

Tomás Gimeno llamó a su expareja para decirle que cuidaría de las niñas

El padre de Anna y Olivia, desaparecido desde que secuestró a sus dos hijas hace un mes, dejó también una caja con dinero para su actual novia con la instrucción de no abrirla hasta que fueran las doce
Tomás Gimeno y sus dos hijas, Olivia y Anna, a las que secuestró hace un mes. D.A

Tomás Gimeno, el padre de las niñas Anna y Olivia, se puso varias veces en contacto con Beatriz Zimmermann, su expareja y madre de las menores, la noche en la que las secuestró. En una de esas conversaciones telefónicas, Gimeno le dijo a Beatriz que cuidaría bien de sus hijas. Así lo confirmó ayer a Espejo Público, programa de Antena 3, Joaquín Amills, presidente de SOS Desaparecidos y portavoz de Beatriz. La estrecha relación de Tomás Gimeno con Anna y Olivia es una de las cuestiones a las que se aferran Beatriz y su entorno para descartar que el padre pueda haberles hecho daño después de secuestrarlas.


En el programa, el periodista Nacho Abad también aportó más información respecto a la exclusiva adelantada el pasado viernes sobre los repartos de bienes que hizo Gimeno en su círculo. Según Abad, Gimeno envió una caja con dinero a su novia que no debía abrir hasta las doce de la noche del día en que desapareció. Esa instrucción, que podría haberse confundido con un acto de romanticismo, en realidad servía para evitar que su novia pudiera tener algún tipo de sospecha sobre el comportamiento de Gimeno. En la caja, según Abad, habría entre 3.000 y 4.000 euros. Un regalo antes de huir.


Por otro lado, un buque oceanográfico con un sistema de ecosonda multihaz seguía ayer su ruta hacia Tenerife para buscar a las niñas, según informó ayer La Vanguardia. La embarcación podría llegar a finales de semana. A bordo del buque, que salió del puerto de Vigo el pasado domingo y que ayer navegaba cerca de Portugal, viaja el robot submarino Liropus, un artefacto no tripulado capaz de maniobrar hasta 2.000 metros de profundidad. Ya fue empleado para la observación del volcán submarino Tagoro, frente a La Restinga, en El Hierro. Con esta tecnología, la Guardia Civil rastreará el fondo submarino en un área delimitada por el geoposicionamiento del móvil de Tomás Antonio G.C., obtenido a través de un duplicado de su tarjeta, en la madrugada del 28 de abril, horas después de que se le perdiera el rastro.


En esta zona fue donde los equipos de rescate encontraron flotando en el agua una silla de retención infantil que usaba Anna. La directora de la Guardia Civil, María Gámez, ya informó la semana pasada que se estaba gestionando la cesión, por parte del Instituto Español de Oceanografía, de un sónar y un robot submarino, y que estaba esperando por la autorización del juzgado de Güímar que instruye la causa, y que mantiene el secreto de las actuaciones. La semana pasada hubo un rastreo de la lancha de Tomás Gimeno con perros adiestrados para buscar restos biológicos. Los animales también se utilizaron en la casa y la finca del padre de las niñas en Igueste de Candelaria.


El objetivo de estas investigaciones es reconstruir las horas anteriores a la desaparición del padre y de sus hijas, antes de que las cámaras de la Marina de Tenerife registraran a Tomás entrando con su coche solo en estas instalaciones. Un vigilante también lo vio sin compañía de las menores y cómo cargó maletas y bolsas en su embarcación antes de hacerse a la mar por dos veces.

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